Adjetivos
Un escritor aficionado no se atreve siquiera a pensar que algún día pudiera recibir dinero por uno de sus escritos, pero eso le ocurre, en realidad, porque es lo que desea con mayor intensidad. Pero hay un momento, si es un verdadero escritor, si lo lleva en el corazón, en que deja de preocuparse por el dinero y lo único que quiere es ser leído. Es entonces cuando deja de ser aficionado y se convierte simplemente en escritor, mejor o peor, pero escritor. Uno es aficionado cuando existe la posibilidad, aunque sea remota, de ser profesional. Si uno desiste de esa posibilidad, simplemente se ha librado de los adjetivos. Y eso es lo que he hecho yo. Por eso no tengo otro remedio que quitar ese que puse por ahí, en algún lado.

