Archive for agosto 20th, 2003

El libro de la memoria

Intentaba perpetrar un buen artículo, profundo y sesudo, sobre La invención de la soledad, de Paul Auster, que ha sido mi lectura estrella de este verano (y de los últimos meses, porque hacía tiempo que no leía algo tan interesante), pero no ha habido forma. Se ve que el verano me ha dejado un poco descargado. Por eso me voy a limitar a recomendarlo, suponiendo que haya alguien que aun no lo haya leído. Yo no lo había hecho, aunque el norteamericano es un autor que me interesa mucho y este libro es quizá la piedra fundamental de toda su escritura posterior.
No voy a resumirlo, sólo comentar que tiene dos partes tan diferenciadas que cuesta creer que pertenezcan al mismo libro. La primera es una indagación sobre lo que podría llamarse el misterio de su padre, el origen del enigmático comportamiento que adoptó siempre frente a la vida y, lo que es más importante, frente a su hijo. La segunda, la más interesante para mí, es también la más indefinible. Se titula El libro de la memoria y es, aparentemente, una reflexión sobre la memoria y la vuelta a esos recuerdos personales que el tiempo ha enterrado y que son fundamentales para comprender quienes hemos llegado a ser en el momento presente.
Me quedo con una idea, la más fundamental, la que constituye el hallazgo de Auster de la tarde de nochebuena de 1979 (creo recordar), sólo en la habitación de la calle Varick. Que aunque físicamente lo estemos (un hombre sólo en una habitación, es una imagen que se repite a lo largo de esta parte), nunca estamos solos, porque cuando comenzamos a reflexionar sobre esa soledad hemos dejado de estarlo. Los recuerdos, propios y ajenos (incluso los de la sociedad a través de la historia), pueblan nuestro interior en un caos en el que todo está presente al mismo tiempo y en el que es imposible estar solos. Mediante el mecanismo de la memoria recuperamos todos estos recuerdos, con tanta velocidad que es imposible que nuestra pluma pueda tomar nota de ellos. Por eso muchos de ellos desaparecen con la misma celeridad con la que han aparecido, perdidos para siempre o vueltos a recuperar en futuras indagaciones de la memoria.
Hay en el libro muchos otros temas, como el papel que la casualidad juega en las vidas humanas, pero es este, junto con la importancia de la paternidad (otro de los terrenos preferidos por Auster), el más destacable. Lo dicho, un libro muy recomendable.

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