Al menos he leído
Una conjunción de problemas personales y una desidia sin justificación alguna me han tenido alejado de la bitácora durante demasiado tiempo. Bien, todo eso se ha acabado, estoy de nuevo aquí, dispuesto a continuar emborronando papel. Porque eso es algo que tampoco he hecho estos días, escribir. Demasiadas omisiones para unos pocos días.
Lo único que he continuado haciendo ha sido leer. Al menos eso no lo he dejado, porque ahí sí que encuentro un refugio, un tiempo que es un desahogo, como decía Carmen Martín Gaite en el texto de mi último post. Sobre héroes y tumbas, lo más fascinante de Sábato, como todo el mundo sabe (ya veís, nada original, ningún descubrimiento, ni una opinión mínimamente polémica). Es una novela ideal para cuando uno esta viviendo alguna clase de situación enojosa o desagradable. Basta con sentir lástima de Martín por haber sido elegido temporalmente para entrar en contacto con un mundo que no comprende, y por Alejandra, por aquello que la obliga a hacerle daño sin poder evitarlo. Luego, ya más reconfortado, uno se puede internar en el Informe sobre ciegos y cambiar completamente de registro. Leerlo como una novela policíaca con ribetes fantásticos a pesar de intuir sus otros significados.
En fin, que uno no abandona del todo ni siquiera cuando abandona.

