A vueltas con el copyright
En rebelion.org, a través de Libro de notas, me encuentro con un artículo que me aclara algo que desconocía. Desde que se desató la batalla contra Periodista digital por parte de El Mundo y El País, que viene a sumarse a la ofensiva que mantiene en Estados Unidos la RIAA contra los usuarios de programas P2P, el tema del copyright, derechos de autor, patentes (con el caso de las patentes de software en la Comunidad Europea), está más vigente que nunca. Como ocasional autor de relatos (muy malos, por cierto, como se puede comprobar aquí) siempre me ha preocupado en cierta medida el tema del copyright. En un primer momento consideraba que debía mantenerse el derecho tal y como estaba, que los autores eran dueños de sus obras sin discusión alguna. Pero más tarde, navegando por ahí, comprobando lo fácil y deseable que es a veces copiar un texto ajeno o conseguir un tema musical que no tenemos, he cambiado de opinión. Está claro que internet y los nuevos medios tecnológicos conllevan una nueva filosofía, una nueva forma de transmitir los contenidos culturales. La raíz del problema es que las industrias tradicionales no quieren darse cuenta de ello y se aferran a su modelo de negocio (que tan buenos resultados económicos les ha dado hasta el momento), pero todos sabemos, incluso ellas, que tienen la batalla perdida, al menos mientras internet se mantenga tal y como es ahora. El acceso a la información es más libre de lo que ha sido nunca, los contenidos son completamente independientes de los soportes (que es lo que, en definitivas cuentas, tratan de continuar vendiéndonos las industrias tradicionales). Es absurdo, por tanto, que algunos continúen aferrándose al tradicional copyright con uñas y dientes, porque lo único que hay al final de ese camino es la restricción absoluta de los contenidos implicados, tan absoluta que no sería extraño que el publico los termine rechazando y se vuelva hacia otros más flexibles.
Y en ese ámbito es en el que cobra importancia el trabajo de Creative Commons al que hace referencia el artículo. No se trata más que de flexibilizar el modelo de derechos de autor y patentes vigentes, llegar a planteamientos que permitan al autor (al autor, porque a menudo quienes más defienden el modelo vigente de copyright son las grandes empresas, que se apropian, en alguna medida del trabajo del autor) cobrar por su trabajo u obtener un cierto reconocimiento. En ese sentido, Creative Commons ofrecen varias alternativas que, a mi parecer, podrían ser perfectamente viables.

