Encontrando libros
El otro día, en una calle de mi barrio, me topé con una maleta vieja y un montón de papeles esparcidos a su alrededor. Había estado lloviendo, lloviznando en realidad, así que los papeles se hallaban un poco húmedos. Me acerqué con curiosidad y comprobé que había libros de texto antiguos, amarillentos y deshojados, y alguna revista no tan antigua sin interés especial (creo que era un número de Selecciones del Reader?s Digest). Pero debajo de todos ellos encontré un libro que parecía estar entero y al cual no le había afectado mucho la lluvia. Era un título curioso, que conocía por un libro de lectura que tuve en mi infancia: Beau Geste, de Sir Percival C. Wren. Una edición en rústica, de 1961, bastante bien conservada y con huellas en el lomo de haber pertenecido a alguna biblioteca pública, o de haber tenido, en todo caso, algún sistema de numeración. Me la llevé, por supuesto, contento por el hallazgo.
Aún no la he leído, pero me he informado sobre ella en ese libro de lectura de mi infancia, que aún conservo. Por lo visto es un folletín de aventuras en el que el protagonista más importante es la Legión Extranjera francesa. Según explica mi libro, por la época de primera publicación de Beau Geste, allá por 1920, estaban de moda estas novelas ?coloniales? sobre este curioso cuerpo del ejército, refugio de todo tipo de personas de turbio pasado. Aunque lo más fascinante era el destino de estos soldados sin nombre: las colonias, un ámbito en el que podía esperarse cualquier aventura fabulosa.
Nunca he sido un lector de novelas de aventuras, mucho menos de novelas de guerra. Pero la curiosa forma en que ha llegado ésta a mis manos merece que rompa mi costumbre por una vez.

