Francotirador

Manía de colgarle de antemano letreros al narrador, de vincular lo que dice con su personalidad, con su presunta ideología. ¿Y si no tuviera otra que la que se configura a través de las palabras que va tejiendo? Estamos deteriorados por el abuso de un oído polémico. La España de los abogados, de las defensas, de las banderías. ¿Pero tú quién eres para decir eso? ¿De qué bando eres tú? Y si se contesta: “de tal bando”, ya hay un apaciguamiento por parte del oyente; a la tempestuosa urgencia por clasificar sucede la calma chicha. “¡Ah!, bueno, entonces ya sé lo que me vas a decir, sé a qué atenerme. Paso a preparar mi defensa o mi adhesión.” Para que todo quede atado y bien atado, ha llegado a adjudicarse letrero incluso a lo que no admite ninguno, porque no le gustan, porque se los sacude todos: a ése se le llama “francotirador”.
Carmen Martín Gaite, El cuento de nunca acabar
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