Empacho navideño

Mi torpeza informática (que ha dejado fuera de juego mi ordenador doméstico) y las vacaciones navideñas me han alejado durante todo este tiempo de la bitácora. Si a eso unimos que la necesaria dedicación a mis hijas y los compromisos familiares también me han alejado de la lectura (andaba enfrascado en el segundo tomo de los Ensayos de Montaigne: lo he recuperado esta mañana, mientras venía al trabajo), tenemos como resultado que no hay mucho que comentar en este post, y menos referido a libros. Como no sea…, que en uno de esos típicos días de resaca navideña en los cuales nadie espera que vayas a su casa o se deja caer por la tuya, me acerqué hasta la FNAC y coseché tres tomos muy prometedores. La vida, instrucciones de uso, de Georges Pèrec, que hace tiempo tenía ganas de leer (supongo que es el título lo que me atraía); Como una novela, de Gabriel Pennac, una reivindicación de la lectura sobre la que he encontrado muchas referencias (no tenía intención de comprarla, no la buscaba, fue uno de esos encuentros felices que a veces uno tiene en las librerías); y un clásico que tengo en e-book, pero que he preferido comprarme en papel (lo siento, José, pero uno no puede evitar el vicio de tocar la literatura), los Pensamientos de Pascal. Si a eso le unimos un clásico del cine de terror poco conocido (La legión de los hombres sin alma, ahora mismo no recuerdo quién es el director), tenemos que salí de allí muy contento, con ganas de llegar a casa para hojear con detenimiento mis piezas. Por el momento las he colocado en la estantería y refrenaré mi deseo de hincarles el diente hasta que no haya acabado con Montaigne. Pero prometo hablar de ellas cuando las lea.
