La libertad según Paul Auster
Al ver mi obra en retrospectiva, me doy cuenta de que se mueve entre esos dos polos: el confinamiento y el vagabundeo: el espacio abierto y el espacio hermético. Al mismo tiempo, esto encierra una curiosa paradoja: cuanto más encerrados están los personajes de mis libros, más libres parecen ser. Y cuanta más libertad tienen para vagar, más perdidos y confusos están. Así que, de manera curiosa, hay una inversión de expectativas en esos dos estados. En mi primer libro en prosa, “La invención de la soledad”, hay un largo párrafo acerca de mi amigo el compositor, el hombre que llamo “S”. Vivían en un espacio mínimo, el más diminuto que he visto nunca. Y sin embargo, probablemente su inteligencia era la más grande que he conocido, y lograba habitar ese espacio como si fuese totalmente libre. Más recientemente, un personaje como Nashe, en “La música del azar”, es un trotamundos. Se pasa todo un año recorriendo Estados Unidos, y sin embargo, en cierto sentido, es un prisionero. Le aprisiona la idea de libertad que él mismo se ha creado. Pero para él la libertad no es posible hasta que se detiene y se instala en algún sitio y asume la responsabilidad de algo, de alguien.
Hay un paradójico movimiento de vaivén entre ambos personajes, pero ninguno representa lo que uno imaginaría al principio. Creo que lo que me resulta estimulante de todo esto no es la idea de viajar a un destino elegido de antemano, sino el hecho de explorar lo desconocido. Tal como hizo Cabeza de Vaca, por ejemplo, el primer hombre blanco que puso pie en América del Norte. Es una historia de extravíos, de errancias sin fin, de nunca saber lo que va a pasar. Como escribir, supongo, al menos tal como yo lo hago. Cada día emprendo un viaje hacia lo desconocido y sin embargo estoy todo el tiempo sentado en mi habitación. La puerta está cerrada, nunca me muevo, y sin embargo el confinamiento me proporciona una absoluta libertad: de ser quien yo desee, de ir donde me lleven mis pensamientos.
Paul Auster, Experimentos con la verdad

Los Cabeza de Vaca de hoy quizá viajan con google. La cita está bien. Echo de menos la cota.
¿La cota?
este Auster siempre tan agudo…
me he acercado a Auster a traves de la trilogia. Fantasmas me dejo una gran angustia. Con la ciudad de cristal sucedio algo extraño: trabajo un poco la ceramica para vender en un mercado de arte en México -mi niovia es la experta- Hice un cuadro con una interpretacion muy personal de La ciudad de cristal., al verlo se acerco un vagabundo o algo así y dijo sin pensarlo que era N.Y. Crei ver bajo su brazo un cuaderno rojo
Los libors de auster me apasionan. es un manera de viajar sin saber a dónde diablos nos va a llevar el vaije. La vida es un azar. el amor es un azar. la muerte termina convirtiéndose un azar más. trilogía de nueva york es una manera excelente de acercarse a este magnífico escritor norteamericano. ¿les gusta auster? cuéntenme por qué… conocen a ese personaje llamado Marí Turner, es fascinante, por si solo resume la poética de auster.
Lo que más me gusta es precisamente lo que dice la cita, ese vagabundear con la imaginación sin moverse del cuarto
VAYA… FUE UN PLACER LEER EL CUADERNO ROJO…Y AHORA LEVIATÁN!!!!!!
La obra de Auster me ha sorprendido sobremanera. Sobre todo, porque parece mentira que después de leerlo, siempre empiezan a suceder cosas extrañas. Quizás porque su literatura trata cosas que pueden sucedernos a todos… en cualquier momento. Es tan cercana…
En el libro de Leviatán, aparece un personaje que llamó mucho mi atención: María.
Me “recuerda” mucho al personaje de un pequeño cuentito llamado LES DOURMEURS, que me encotré el otro día navegando por la web… no dudo que el autor de ese cuento, se haya basado en Leviatán (o por lo menos en María) para escribirlo.
Les paso la dirección donde pueden leer el cuento (tiene la fecha del martes 04 de mayo):
http://letreandolab.blogspot.com
ME GUSTA EL PAÍS DE LAS ?LTIMAS COSAS, LA FORMA DE CAMINAR DE ANA POR LAS CALLES ME RECUERDA MI ESTADO DE INMERSION EN UN TANQUE DE AGUA HELADA DONDE ESTOY SOLO, DONDE SI ME AHOGO O VUELVO A RESPIRAR ES CULPA SOLAMENTE MIA, NO ME ATERRA NI FANTASEO, SOLO UN PASO Y LUEGO OTRO…