Dos artículos de Adolfo
Hace unos días Hernan Cascari hablaba de las bitácoras abandonadas, del extraño silencio que percibía en ellas. Incluso decía que le daban miedo, como si se trataran de viejos caserones en los que ya sólo quedan vagas presencias de sus antiguos dueños. Yo no llego a tanto, sólo me dan pena. Una pena enorme, sobre todo algunos abandonos. Todos tenemos padres en este ámbito, bitácoras que comenzamos a leer antes siquiera de haber decidido abrir la nuestra, bitácoras que en un principio quisimos emular para luego darnos cuenta de que era absurdo. A mi me ocurrió con Adolfo. Yo caí en este mundillo de las bitácoras de rebote, buscando sitios que me hablasen de escritura y de literatura. Di con el de Adolfo y oí hablar por primera vez de bitácoras. Luego, como todos, seguí investigando y abrí Octaedro.
Adolfo se marchó hace tiempo. No sé si tiene intención de volver. En todo caso, ahí está su sitio y sus artículos filosóficos. Todavía podemos leerle. He recuperado un par de artículos que me parecen bastante representativos del nivel que mantenía en su bitácora. El tema es la escritura, por supuesto, y la lectura, en una estrategia aplicable al uso que hacemos a diario de internet y del mundo de las bitácoras.
La escritura que piensa
Lectura vertical: remedio contra el exceso de información
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