El ágora virtual
Llego, a través de Reflejos, al discurso que el escritor argentino Tomás Eloy Martínez pronunció hace unos días en la inauguración del Congreso Mundial sobre Bibliotecas e Información. Coincido con Fabián en lo bellísimo y emocionante del discurso, pero lo que más me llama la atención son las siguientes palabras:
El reino de lo virtual nos ha devuelto, en cierto modo, a la forma comunitaria de leer, de comunicarnos y de interactuar a través de los signos. Así, la especie humana ha ido derivando del ágora original, de la creación por capas superpuestas de lenguaje, a la intimidad entre autor y texto, y desde allí ha vuelto a una forma diferente de ágora, en la que el lector, solo frente a su teclado, entreteje su experiencia con los infinitos textos que se le cruzan en la red. Los libros o informaciones que circulan en ese espacio virtual pueden ser hallados y tomados por quien los desee -y de hecho, así sucede con frecuencia-, modificados por comentarios o reescrituras que van naciendo mientras se lee.
Poco a poco, esta nueva forma del ágora, este purgatorio o cielo de lo virtual, se ha lanzado a crecer como un árbol incontenible. La biblioteca de Babel, aquella en la que Borges incluía todos los libros pasados y los no escritos, y las variaciones de cada uno de esos libros, ha llegado antes de lo que se pensaba. Ya está entre nosotros.
Con internet hemos vuelto a la creación comunitaria, a la palabra escrita como producto no solamente del autor inicial, sino también de todos los lectores por cuyas manos va pasando. Hacia ahí apunta la nueva concepción de derechos de autor que busca imponerse en la red y que con tanto denuedo combaten desde fuera de la red quienes tienen una concepción tradicional de la comunicación escrita. Porque internet es precisamente eso, interacción, intercambio, enriquecimiento mutuo y facilidad para la comunicación. Supongo que antes o después el sistema tradicional terminará por saltar. Porque la red existe y sus posibilidades no van a desaparecer sólo porque determinados intereses así lo quieran
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