Archive for septiembre, 2004

Primera entrada en WordPress

Esta es mi primera entrada en wordpress y en este alojamiento. Aún tengo la bitácora un poco manga por hombro, pero en los próximos días iré implementando (¿se dice así?) lo que tenga que implementar o, simplemente, me apetezca. Creo que hay muchos y muy interesantes plugins para WP y me faltan cosas como el Nedstats o darme de alta en buscadores. Es decir, que aún me queda algún trabajo que hacer antes de considerar terminado el traslado. Pero aquí estoy, continúo con Octaedro.

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?ltimamente no me asomo mucho por aquí, lo sé. Estoy preparando mi traslado al nuevo sistema (WP) y aprendiendo todo lo relacionado con él que quede al alcance de mis conocimientos informáticos y de inglés (que no son muchos). Ayer me sentía preparado para dar el salto, con todo suficientemente controlado, cuando experimenté un problemilla al intentar exportar las entradas desde MT. Al parecer dicha tarea no puede ser realizada convenientemente si uno maneja el Internet Explorer, las palabras acentuadas y los caracteres extraños (léase la eñe) se convierten en un curioso cuadrito. Manipulando el WP para intentar evitar ese efecto, conseguí cargármelo por completo. Lo he tenido que reinstalar todo esta mañana, pero ya está listo de nuevo.

Os preguntaréis por qué no empleo otro navegador (por ejemplo, el famoso Firefox). La respuesta es muy sencilla: estoy realizando estas operaciones desde el trabajo, ya que en casa temporalmente no tengo conexión con internet. Y en el trabajo está completamente prohibido tener otro navegador que no sea el IE (cosas de Windows XP y sus usuarios sin privilegios de administración). En fin, que el asunto se complica. Ya os iré contando.

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De futuros traslados y mejoras

Soy un culo de mal asiento. Lo comprendo. Hace relativamente poco tiempo le dí un lavado de cara a Octaedro, que consistió únicamente en cambiar la plantilla estandar de Movable type por otra que encontré en la red (no soy muy hábil con el CSS), un cambio que fue apreciado por mis (pocos) lectores ya que, al parecer, mejoró la legibilidad. Ahora, una vez que he terminado con las labores opositoriles, vuelvo a cambiar la bitácora, aunque en esta ocasión el cambio va a ser más radical. Me voy a un nuevo hospedaje, abandono el Movable type por el WordPress y, de paso, pues volvemos a cambiarle la cara. Todo esto tiene su explicación. Vereis, primero fue hospedaje, encontré uno gratuito (el que tengo es barato, pero no gratis) y que me daba mucho espacio. Cuando tuve la cuenta pensé en llevarme la bitácora entera, tal cual la tengo, pero me tropecé con un post en bitácoras.com que explicaba la manera de importar de Movable Type a WordPress. Teniendo en cuenta que la última versión de aquel ha pasado a ser de pago, por lo que no tenía más remedio que manejarme con una antigua, decidí probar con éste.

Aún estoy en pruebas, pero el WordPress me está gustando. Le encuentro muchas ventajas en relación con Movable Type, sobre todo a la hora de escribir y editar los posts, algo que en MT no solía hacer directamente porque me sentía incómodo con el tamaño de la pantalla para escribir. También parece tener otras ventajas en relación con los enlaces y los plugins, pero eso es algo que aún estoy explorando.

De momento, mientras me estudio los recovecos de mi nueva casa, seguiré por aquí. Ya os avisaré cuando decida trasladarme con mis armas y mis bagajes.

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Extrañas reflexiones acerca de la manía de opositar

He terminado. Faltan aún un par de cosas pero son de menor importancia, pero de estudiar, al menos, me olvido (por el momento). Aún no sé el resultado y tampoco las tengo todas conmigo, pero he terminado y me siento aliviado. Puedo volver aquí, a leer, a escribir, a comentar. Puedo regresar a los libros y, con el tiempo, tal vez incluso a escribir alguno de esos relatos de los que solía ocuparme tiempo ha, cuando no estudiaba.

Lo peor que tienen las oposiciones es que el período de incubación es muy largo y uno nunca tiene la certeza de que vaya a servir para algo. Con el tiempo, sí. Se suelen aprobar si uno se dedica a fondo a ellas y tiene algo de suerte. Pero para eso tiene que estar muy concienciado, convencido de que todo ese esfuerzo merece la pena. Yo lo estoy, a ratos. En otros momentos, pienso que no, que me está exigiendo demasiado en forma de tiempo y dedicación a todo aquello que tiene realmente importancia para mí, empezando por mis hijas y continuando con la escritura (ámbito en el que se integra esta bitácora). Además, aunque las oposiciones tengan que ver directamente con nuestros estudios e intereses, el mecanismo siempre es agotador. La competitividad lo convierte en agotador, hasta tal punto que el interés que pudiéramos sentir por los temas de estudio se desvanece. La precisión con la que es necesario conocerlos si quiere uno tener algo que hacer en la competición quita, para mí, cualquier atisbo de interés que se pudiera sentir por ellos. Repetir, machacar, hasta que aquello se convierta en parte de uno, hasta que uno respire a través de la materia, hace que uno termine odiándola. Al menos a mí me pasa.

Tal vez sea porque en mí caso la materia no presenta siquiera ese atractivo inicial. Leyes farragosas, mal redactadas, derogadas parcialmente por otras o parcialmente en vigor. En fin, un campo de minas, más que un territorio a explorar. Con la concepción que tengo, lo raro sería que estuviera motivado, diréis. Pues lo estoy. A ratos, como he dicho. Porque machacar sobre unos temas puede convertirlos en odiosos, o puede producir una especie de síndrome de Estocolmo y llevarte incluso a sentir un cierto interés por ellos. En fin, que voy fluctuando entre una cosa y otra. De ahí que en estos tiempos apenas dé pie con bola en lo que no sean oposiciones.

(Estoy bastante mal. Lo reconozco. Pero se me pasará)

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Ausencia forzosa

Reconozco que desaparecer así no ha sido demasiado elegante, pero en estos últimos tiempos vivo casi sin vivir en mí. Sí, las oposiciones, las malditas oposiciones que todavía colean. Yo también os echo de menos, Cristina, y echo de menos escribir en la bitácora, leer (que lo único que he leído estos días han sido leyes), investigar un par de sitios que descubrí antes de dejar de frecuentar la red. Pero aún tengo que rematar la faena. Me quedan unos días, hasta el 21. Después, volveré con todas las consecuencias.

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