¿Internet en nuestro ordenador?
Ayer instalé la nueva herramienta de búsqueda de Google en mi ordenador, sí, esa que venían anunciando desde hace algún tiempo y que ha salido en versión beta. No pude resistir la tentación de probarla, aunque a decir de algunos de mis conocidos, no cabe mayor tontería, puesto que uno sabe qué es lo que tiene en su ordenador. Claro que ellos no son buscadores compulsivos de información, como yo, que atesoro cualquier texto que considero interesante como otros atesoran música o películas, aunque probablemente no vaya a volver a leerlo en mucho tiempo.
Funciona conjuntamente con el buscador tradicional, hasta el punto de que te ofrece las dos opciones: buscar en la red o buscar en tu ordenador. Pero también funciona cuando el ordenador está desconectado. Su principal limitación es, por el momento, el formato de los documentos en los que busca, que se limita a los de office y al pdf, aparte, claro está, de los mensajes de correo y las páginas web visitadas. A mi me afecta está limitación, puesto que tengo una base de datos Knosys que recoge una gran cantidad de textos, y que resulta totalmente opaca para el programilla este de Google. Supongo que en versiones posteriores ampliarán el número de formatos en los que se puede realizar la búsqueda.
La idea de este buscador resulta chocante en un primer momento (véanse mis conocidos), pero dado el tamaño de los discos duros actuales y de todos los dispositivos de almacenamiento de información de que disponemos, parece que la tendencia actual es no borrar prácticamente ningún documento (esa es la filosofía que Google promociona a través del Gmail, no borrar los correos electrónicos) con lo cual se hacen necesarias herramientas que nos permitan encontrar algo en el caos de información que atesoraremos en nuestras propias máquinas. No sé si la acumulación de casi cualquier cosa es buena o no, si lo único que va a producir es más caos, ya no sólo en la red, sino en nuestro ordenador. Pero esa parece ser la tendencia.
