Archive for Noviembre, 2004

Los “caras” de Belmez

Lo de las “caras” (o los caras) de Belmez lleva camino de terminar como el rosario de la aurora, como recoge Microsiervos en su post de hoy. Me alegro, los “arpíos” han estado luchando por ello, y algunos blogs también. Luchando para que los medios de comunicación no acepten sin crítica estas cosas, para que no las coloquen al mismo nivel que noticias auténticamente científicas y para que lo esotérico no obtenga el pedigrí científico por parte de ninguna universidad.

Mala suerte

El escándalo del premio Loewe no tiene nada de escandaloso. O a mi me lo parece. No hay nada extraño, ni censurable en presentar la misma obra a dos certámenes distintos. Los que nos hemos presentado alguna vez lo sabemos: uno intenta rentabilizar su esfuerzo todo lo posible. Se trata de llamar a la mayor cantidad de puertas que uno pueda, para ver si nos dejan pasar por una de ellas. El problema, en el que muchos hemos pensado pero hemos desechado por considerarlo una posibilidad remota, es ganar dos premios a la vez. A Antonio Gracia le ha ocurrido. Mala suerte. Pero no hay nada censurable en su actitud, ni entiendo la indignación de los promotores del premio Loewe. Con renunciar a él, asunto concluido. Claro que entiendo que es el más prestigioso, el que más dinero mueve. Si se hubiera fallado antes que el de Almendralejo, Antonio Gracia hubiera renunciado tranquilamente al del pueblo extremeño y nadie se hubiera enterado.

Ah, otra cosa. En el mundo del cine una película puede acaparar premios. Es lo normal. Pero en el mundo de la literatura, no. Incluso se considera poco ético, como se puede comprobar en este caso. ¿Alguien sabe por qué?

Bitácoras profesionales

Sí, ya sé que no es una novedad, que Wanadoo intengra blogs en su portal de actualidad desde hace ya unos cuantos días (¿o son semanas?), que todo el mundo ha hablado ya de ello. También sé, incluso, que Wanadoo no ha sido la primera en hacerlo, que antes Periodista Digital ya utilizaba los blogs para publicar columnas de opinión (por ejemplo, la de Enrique Meneses, a quien tengo enlazado ahí al lado desde el principio de Octaedro). No es una novedad, no. Pero es un indicio de hacia dónde apunta el mundo éste de las bitácoras. �ltimamente en algunas de ellas también se debatía la conveniencia de incluir publicidad, como al parecer hacen la mayoría de las bitácoras en lengua inglesa, incluso se apuntaba una forma de colaboración con empresas (del ramo informático) que excedía la mera publicidad. Todo ello indica, a mi entender, que la blogosfera, al menos parte de ella, busca la profesionalización, la conversión del blog personal en una dedicación remunerada. Claro, hay bitácoras y bitácoras, y no todas son susceptibles de ir por ese camino, tal vez ni siquiera les interesa considerar esto más que como un entretenimiento o una forma de comunicación con la comunidad de la red. Pero es una posibilidad abierta, que puede ser interesante. En principio, las que se hallan mejor situadas para acceder a estas nuevas posibilidades son las que se dedican a la actualidad y las tecnológicas; las demás, las que tratan temas que dependen mucho del estado de ánimo de su autor, no lo tienen tan fácil. Pero el camino comienza a abrirse y las posibilidades están ahí. A saber cómo será la blogosfera a la vuelta de un par de años.

La política y la aberración mediática

La principal característica de la época en la que estamos viviendo es que todo se confunde. Si confundimos la literatura con los best sellers, el cine con los videoclips, por qué no se va a confundir la televisión (que también existe y es un medio tan válido como la prensa escrita, la radio o internet) con la telebasura. El poder de la televisión es grande, y no hay nada malo en usarlo para fomentar el voto, pero hay que tener en cuenta de qué televisión estamos hablando. Mezclar un programa tan infumable con algo de la importancia de la Constitución Europea me parece un tremendo error. Vamos, que me da cien patadas tener que votar algo que se recomiende en un engendro como ese.

Estanterías y libros

�ltimamente, siempre que me paso por la bitácora de Rafael Marín, me encuentro con alguna historia interesante. En esta ocasión se trata de libros, pero de libros de verdad, de los que se pueden tocar y oler. Al parecer, Rafael pertenece al gremio de aquellos a los que no terminan de convencer los ebooks: los que necesitan tener el libro en la mano, la cosa junto con las ideas. Comparto su vicio y los problemas que le ocasiona: yo también me encuentro con dificultad a la hora de añadir algún volumen más a mi biblioteca. Problemas de espacio, sobre todo, pero también de orden. Porque, como dice Rafael, tener un libro fuera de su sitio es como no tenerlo. A mí me ocurre que tengo tan atiborrados los estantes que, si quiero incluir un nuevo volumen en su lugar correspondiente, tengo que desplazar uno o dos a la estantería siguiente, y en esta tengo que hacer lo mismo, y así hasta el final, donde aún hay un poco de sitio libre. Y, claro, me da pereza hacerlo, tanta que al final opto por colocar el libro tumbado sobre los demás, en el primer hueco libre que encuentro. Consecuencia: como también dice Rafael Marín, el desorden se va apoderando de mi biblioteca. Gracias a dios que todavía mantengo una base de datos con todos los títulos, y que la actualizo cada vez que me compro algún libro.

El placer del texto

Me gusta este post de Rafael Marín. Todo él huele al placer de la escritura, el gusto de ver nacer el texto ante tí, en la pantalla del ordenador. De verlo después salir por la boca de la impresora, ordenado y pulcro en el papel blanco, para comenzar a corregirlo con calma y a lápiz. El resto del proceso ya no lo conozco, yo siempre me quedé ahí (bueno, excepto un año que participé en un taller de escritura en el que se editaba un libro de relatos). Pero entiendo la sensación de la que habla Rafael.

Cambiar el sistema educativo

El análisis del profesor Enrique Moreno Castillo (al que llego a través de Libro de Notas) es sencillamente espeluznante. Y sin embargo, la necesidad de cambiar el sistema educativo no parece ser una prioridad para nadie. La única preocupación se centra en si la religión sí o la religión no, cuando se está hablando del futuro de miles de personas. Incluso salen a la palestra temas tan peregrinos como imponer el uniforme en la enseñanza pública (que comentaba un par de post atrás). No sé si la ley que elaboró el PP vendría a solucionar el problema que creó la LOGSE, si instauraría un sistema educativo más racional y menos problemático que el que venimos padeciendo. Lo que sí parece es que es necesario acometer esa reforma lo antes posible y con el mayor consenso social que se pueda conseguir, para evitar que se repitan problemas del pasado.

Delirios

Menos mal que alguien comienza a darse cuenta de que lo de la SGAE está llegando a extremos delirantes.

De uniformes

El único uniforme que he llevado en mi vida fue el de scout, cuando pertenecí a uno de estos grupos en mi niñez. Bueno, y el babi en la guardería. Ni uno más. Siempre he considerado que el uniforme es una forma de limitar la libertad del individuo para tener la imagen que quiere tener. Por eso, cuando me enteré de la polémica que había comenzado a fraguarse en los centros públicos, tuve que frotarme los ojos. ¿Uniforme en un centro público? El uniforme siempre ha sido la seña de identidad de los colegios privados o concertados, nunca de los publicos, y menos en un instituto, donde los alumnos tienen una edad en que se preocupan mucho de su aspecto personal.

Al parecer, uno de los principales argumentos es que el uniforme pone, de alguna forma, coto a la obsesión de los adolescentes por las marcas, un factor de desigualdad que puede llevar a una cierta discriminación entre los alumnos. No me parece serio, la ropa no es el único factor de desigualdad. ¿O a alguien se le ha ocurrido prohibir a los alumnos llevar móviles con cámara, o de última generación? Otros argumentos me parecen más plausibles, como el ahorro que supone para las familias (sobre todo porque se ha intentado buscar un uniforme compuesto por ropa corriente, unos vaqueros y una sudadera, muy diferente del habitual en los centros privados).

En todo caso, demasiados problemas tiene la educación como para añadirle uno tan peregrino como este. Además, y desde mi punto de vista, la uniformidad no contribuye precisamente a la libertad de la persona, más bien la limita. Creo que uno tiene que tener derecho a su propia imagen. El de las marcas no es un problema de la escuela, sino de la sociedad. Como tantos otros.

Mala espina

No sé por qué, pero me causa mala espina tanto comentario sobre el Firefox. Me pasa lo mismo que a todos, supongo: me gustaría ver como el monopolio de Microsoft comienza a hacer agua. Pero no para que sea sustituido por otros. El software open source me parece una maravilla, un sueño. Pero los sueños tienen la mala costumbre de no ser reales, y en el fondo de todo este movimiento puede haber dos tipos de personas o entidades: aquellos que realmente creen que el software debe ser libre, que internet debe ser libre; y los que sólo buscan aprovecharse de este movimiento para ir conquistando posiciones que más adelante les otorguen el monopolio del que ahora disfruta Microsoft. Ahí está Google. ¿Qué hará cuando tenga el poder absoluto?

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