Archive for diciembre, 2004

España, denunciada por no cumplir con el canon de bibliotecas

Bruselas ha denunciado a España ante el Tribunal de Justicia por el asunto del canón de bibliotecas, es decir, por eximir a las bibliotecas públicas españolas (que me imagino que no deben nadar en la abundancia) de pagar derechos de autor por cada libro que se preste. Aún queda esperar la reacción del Tribunal de Justicia, pero me temo que no va a ser favorable a quienes pensamos que es una aberración pagar la cantidad que sea por cada libro que queramos sacar de la biblioteca. En fin, los derechos de autor continúan su imparable camino hacia la conversión de la cultura en un producto industrial más. Se me ocurre que, por ejemplo, también deberían cobrar un canon por préstamo en sala. Así, si un estudiante acude a una biblioteca y consulta quince libros de distintos autores, pues quince euros que la biblioteca tiene que abonar (¿a quién? ¿a la SGAE?). En ese caso, la biblioteca haría bien en limitar el número de libros que un estudiante puede consultar, no vaya a ser que la sed de saber de algunos la deje descapitalizada.

Es una aberración tan grande que uno estaría dispuesto a dejar de leer al autor que se pronuncie en favor de la medida. A ver quién es el guapo que se atreve.

(Llego a esta noticia a través de Barrapunto)

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Parón navideño

Las navidades están encima. Aparte del sentido que puedan tener en una sociedad que se pretende laica, lo cierto es que es el período del año más ajetreado. Practicamente es imposible librarse de compras, comidas, cenas y festejos varios, y menos si uno tiene hijos pequeños, como es mi caso. En los próximos días no voy a poder escribir mucho, casi casi hasta que se produzca el cambio de año. Os dejo entonces con una web curiosa, que hace ya varios días que tengo en borradores (no recuerdo a través de que página llegué a ella) y que me produce una extraña sensación de nostalgia. Siempre me pregunté que pasaría con todas aquellas fotos (fotos nuestras, de nuestra familia, amigos, de los perritos que tuvimos de pequeños) que tomamos a lo largo de nuestra vida y que en muchas ocasiones duermen en cajones y en polvorientos álbumes el sueño de los justos. Ahora ya lo sé.

(A la vuelta me replantearé el enfoque que le estoy dando últimamente a Octaedro, porque tal y como funciona en la actualidad no puede seguir. Básico y fundamental: adsl en casa, para no tener que actualizar en el trabajo, donde cada vez tengo más dificultad para hacerlo).

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Blacklist misteries

No sé qué estoy haciendo con mis comentarios, en esta lucha a muerte contra el spam en la que estamos todos empeñados. De una manera que no llego a entender, mi propia dirección de correo y mi propio URL han pasado a formar parte de la base de datos del Blacklist, por lo que estos días no he podido responder a ninguno de vuestros comentarios. Y lo peor de todo es que no estoy seguro de que no vuelva a pasar. Aún más, tampoco estoy seguro de que alguna de vuestras direcciones (de correo y URLs) no se haya colado también en la famosa base de datos. La he revisado y creo que no, pero estaré vigilante unos días. Por si acaso.

Lo que tiene que hacer uno porque a un señores muy simpáticos les da por medrar con Google a nuestra costa.

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Copyleft: la respuesta de internet

Interesante el artículo que publica Miguel hoy en su bitácora Boulé. En realidad, se trata de la eterna disyuntiva que enfrenta a la red con el mundo de la industria cultural. Copyright contra copyleft. Internet trajo la transmisión de contenidos culturales inmediata, personal y libre en muchos casos de la intermediación de las grandes empresas que hasta ese momento la habían tenido en exclusiva. Es decir, cambió, supongo que definitivamente, la forma de transmisión de la cultura. Pero esas mismas empresas intermediarias no están dispuestas a admitir que su modelo de negocio esté destinado a la desaparición, y se defienden como gato panza arriba con el endurecimiento de las leyes de copyright. Internet contesta creando el concepto de copyleft. Es la colaboración, la creación de algo entre todos, la idea de que todos podemos usarlo todo, observando únicamente una regla: citar la fuente, mencionar al autor de aquello que usamos. Y en esa lucha estamos. Miguel se queja de que, además de que la industria de la cultura tiene las leyes de su parte (en gran medida), en muchas ocasiones ni siquiera respetan los derechos que dicen defender, por supuesto, cuando estos corresponden a otras personas. ¿Es el poder, en este caso económico, contra la sociedad civil? ¿Deberíamos limitarnos a consumir lo que preparan para nosotros, sin crear contenidos alternativos?

Actualización: Sin tener plena conciencia de ello, había colocado exactamente (casi) el mismo título que Miguel utiliza en el post al que hago referencia. Procedo a cambiarlo

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Palabras claras y contundentes

Alguien lo tenía que decir y lo ha dicho, de manera clara y contundente. Ahora no queda más remedio que cerrar esa comisión que sólo ha servido de campo de batalla partidista y volver a hacer política (si es que alguna vez la han hecho, tanto los unos como los otros) teniendo en cuenta lo que necesitan y lo que quieren esos ciudadanos que les votan y les soportan con estoicismo. Estaba claro para qué servía la comisión del 11 M. Ahora está claro que ya no tiene ningún sentido. Pilar Majón la ha cerrado de un plumazo con sus palabras y sólo el ridículo y el descrédito permitirían su continuación.

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Buscando en nuestro disco duro

Es curiosa esta competencia para lanzar una herramienta de búsqueda que funcione en nuestro propio ordenador. ¿Será que en el futuro intenet se alimentará exclusivamente de lo que almacenen los ordenadores personales, que la epoca de los grandes servidores podría llegar a tocar a su fin? Se me ocurre imaginar, quizá sea una tontería, una internet compuesta de nuestros propios ordenadores, encendidos día y noche y constantemente conectados a la red, desde los cuales serviríamos nuestras propias páginas, así como archivos que nuestros visitantes pudieran apetecer (p2p, por mucho que les pese a las discográficas). Para eso tal vez sirvan estas herramientas que buscan entre nuestros propios contenidos. Y quizá entonces el acceso a la red a través de la banda ancha se considere un servicio público por el que únicamente debieramos pagar nuestros correspondientes impuestos, sin que ninguna compañía privada nos exigiera una cantidad desorbitada por un servicio prestado (en la mayoría de los casos) en condiciones penosas.

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Quince millones de libros en la red

Internet es un hervidero de iniciativas tentadoras, como la que han emprendido la Biblioteca Pública de Nueva York y Google. Se trata, nada menos, que de digitalizar 15 millones de libros para ponerlos al alcance de los internautas. Y totalmente gratis, ya que son libros que no están sujetos a las leyes de copyright. ¿Llegará la red algún día a ser lo que todos soñamos, el almacén virtual de todos los conocimientos de la humanidad, al alcance de cualquiera a través de una pantalla de ordenador? Algunas iniciativas apuntan hacia ese futuro, aunque otros se resisten como gato panza arriba a esa libertad de acceso a los contenidos culturales que podría significar el fin de sus tradicionales negocios de transmisión de cultura.

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Un blog que desaparece

Me entero a través de Elías de que JR nos abandona. Y la sorpresa me deja sin habla: siempre le tuve por uno de los blogueros más convencidos, por uno de los más combativos en el mundo de la blogosfera política. Y nos deja. Supongo que todos, más tarde o más temprano, nos acabaremos cansando de escribir diariamente (casi diariamente, en mi caso), de comentar todo lo comentable, de mantener abierta esta ventana a través de la cual tenemos la ilusión de comunicarnos con el mundo. Yo he sentido muchas veces la tentación de cerrar, quienes me siguen desde hace tiempo saben que a veces, después de echar un vistazo a mis visitas, se me hace un poco cuesta arriba continuar con Octaedro. Después de muchas dudas llegué al compromiso de continuar escribiendo, siempre que tuviera ganas y tiempo para hacerlo, aunque solamente fuera un breve comentario sobre alguna noticia de actualidad. Pero es cierto que a veces ni siquiera apetece hacerlo, sobre todo cuando uno no está muy seguro de que sirva para algo.

Al final va a ser cierto que la blogosfera comienza a profesionalizarse. Los bloggers que están en esto por afición van a tener que reciclarse, o simplemente, resignarse a terminar abandonando, más pronto o más tarde. Porque fuera de la red hay vida, una vida que exige la dedicación que uno no le puede otorgar a la red, a menos que haya algo crematístico de por medio. Los bloggers profesionales dedicarán cada vez más tiempo a su blog, se lo plantearán como una empresa que ha de obtener beneficios, y presentarán post bien documentados y elaborados. ¿Cómo competir con ellos cuando uno apenas tiene un rato al día para sentarse ante el ordenador, para navegar por la red y buscar información con la que construir un texto que nunca será demasiado largo?

En fin, que eso, que JR se va y, como apunta Elías, espero que su marcha no sea un indicio de que los bloggers que no conciben esto como una dedicación profesional, estén comenzando a cansarse.

Hasta siempre, JR. Cuídate tu también.

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Rafael Sánchez Ferlosio, premio Cervantes 2004

De Rafael Sánchez Ferlosio apenas he leído nada. Tal ver sólo El Jarama, la novela con la que se dio a conocer (ganó el premio Nadal), y eso porque era un clásico y, como tal, de recomendada lectura en el bachillerato. Hace poco me tropecé con su nombre en la novela de Javier Cercas (y la película de David Trueba), Soldados de Salamina, que gira alrededor de la figura de su padre, el escritor falangista Rafael Sánchez Mazas. Recuerdo que me llamó la atención la relación padre e hijo de ambos, tal vez porque escritor y falangista siempre me parecieron terminos incompatibles.

En fin, como ocurre siempre con los premios, tal vez sea el momento de conocer un poco más a fondo a este escritor.

El novelista y ensayista Rafael Sánchez Ferlosio, Premio Cervantes 2004

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