Archive for enero, 2005

La noche del oráculo

Paul Auster
Esta novela de Paul Auster me ha decepcionado mucho y me ha dejado clara una cosa: el autor de La invención de la soledad es mejor cuando habla de sí mismo y de su familia que cuando se pone a crear personajes. El comienzo es flojo. Forzado, tópico, incluso diría que torpe como el intento de un aprendiz en un taller de escritura. Auster ha inventado unos personajes bastante planos, les ha inventado una vida con profusión de detalles, y se ha lanzado a escribir sin preocuparse de nada más. Hay un elemento original: parte de la historia, mejor dicho, una de las historias se narra como notas al pie. Pero ahí se acaba la originalidad, lo demás es una historia pobre, a mi modo de ver, con diálogos y situaciones un tanto acartonadas.

Lo sorprendente, sin embargo, es que la novela cobra una cierta fuerza hacia la mitad, aunque más por la historia, por los sucesos que se narran, que por la calidad de los personajes. Según vamos avanzando, comenzamos a darnos cuenta de que, a pesar de lo decepcionante del comienzo, Auster ha construido una novela un tanto caleidoscópica, en la que un autor bloqueado y escaso de dinero, urde una serie de tramas novelescas que posteriormente abandona. La vida de este autor también encierra un misterio. Uno se anima leyendo, intuyendo algo extraordinario para más adelante, preguntándose a dónde llegarán los personajes, cuando de repente llega el final de la novela. ¿Y eso es todo?, se pregunta uno. Sí, eso es todo. La trama que Auster ha ido urdiendo se despacha en unas cuantas suposiciones del protagonista que, a falta de confirmación, debemos considerar acertadas. Y luego se producen una serie de hechos luctuosos a toda velocidad que sí, que cierran la novela, pero que nos dejan con la sensación de que el autor había pactado un número de páginas con su editor y hay que ir terminando.

Creo que Auster no es mal novelista, que es hasta cierto punto original, que en el fondo de sus ficciones subyace algo ambigüo que nos impide echarlas en el olvido. Pero no es un gran autor. No construye buenos personajes, a menos que se tome a sí mismo como personaje. Es un escritor que podría llegar a ser incluso genial si encontrara ese “algo” que le falta, un “algo” que está presente en alguno de sus libros más autobiográficos (insisto), pero que no termina de plasmar en sus ficciones.

Pero me gusta, y mucho. Tal vez porque tengo la esperanza de que acabará encontrando eso que le falta.

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Vivir, escribir

Buscando por la red, recupero por casualidad este post de pjorge de hace dos años (y pico) que no había leído, pero que coincide plenamente con el espíritu que pretendía insuflar a Octaedro cuando comencé (ahora es otra cosa, un poco más informe, un poco más sobre todo y sobre nada). Tengo que reconocer que he leído, tiempo ha, el libro de Marina, pero estos párrafos me pasaron completamente desapercibidos. Mira tú.

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Música legal más barata

Una de las reglas del mercado es la libre competencia. Si lo que la competencia ofrece es mucho más barato, nosotros debemos hacer lo posible por bajar los precios. Las discográficas nunca lo han comprendido así. Para ellas su margen de beneficios es sagrado, el precio de sus productos no puede bajar, aunque el usuario los pueda encontrar más baratos en los top manta o en la red. La competencia del top manta es desleal, puesto que lo que se ofrece es el producto de las discográficas pirateados, pero existe, y creo que continuará existiendo por muchas leyes en su contra que se aprueben. El intercambio de música a través de las redes P2P, en cambio, tal vez no, a pesar de que, a diferencia del top manta, no tiene ánimo de lucro. Paradójicamente, creo es ahí donde mayor influencia tendrá la política represiva que fomenta la SGAE. Se diría, incluso, que les preocupa mucho más que los discos que se ofrecen en la calle, tal vez porque el ámbito de libertad del usuario es mayor. En todo caso nunca se han planteado una bajada de precios de sus CDs para luchar contra esa piratería. Ahora lo plantea la Asociación de Música en Internet, con un argumento bastante aceptable, a mi parecer. ¿Y si hubiera distintas versiones de un mismo disco, presentaciones más austeras? Algo parecido a lo que ocurre con los libros: tapa dura y, al cabo de un tiempo, encuadernación en rústica. Es posible que los usuarios prefirieran tener una copia fiable, con una carátula simple, pero legible, a las cosas que se pueden encontrar en los manta. O al esfuerzo de buscar los temas en internet y bajárselos. Al menos merece la pena intentarlo.

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La polémica del “nofollow”

Parece que la iniciativa contra el spam que han lanzado Google, Yahoo y MSN no concita tanto entusiasmo en los bloggers como era de esperar. Y los argumentos son, por lo menos, interesantes. El Telendro (a través del cual me entero de la polémica que comienza a generarse) da una visión exhaustiva del desarrollo del tema en los distintos blogs que lo han tratado. Aunque podeis leerlo allí con detalle, os anoto algunas de los argumentos que dan para oponerse a la medida:

Que incluir el famoso atributo nofollow afecta, evidentemente, a todos los comentaristas por igual, spammers y no spammers, con lo que estariamos “criminalizando” a quienes hacen el esfuerzo de dejar comentarios relacionados realmente con el contenido de nuestros posts.

Que lo que en realidad “buscan” los buscadores es evitarse el trabajo de seguir la gran cantidad de enlaces que incorporan los blogs, tanto si constituyen spam como si no. De esta forma, lo que ocurriría en realidad es que los blogs perderían presencia en los buscadores.

Que la medida no va a evitar el spam, puesto que no todos los spammers funcionan con robots, ni buscan exclusivamente incrementar su pagerank en Google. También los hay que ponen enlaces manualmente y que buscan obtener visitas para su página.

En fin, parece que la polémica está servida. Yo, por el momento, no lo tengo muy claro. Ayer saludé la iniciativa con cierto entusiasmo: no había considerado todos los aspectos del problema. Pero hoy los argumentos de algunos blogs, como Xeoweb, me parecen dignos de ser tenidos en cuenta. Ya veremos como se desarrolla el tema.

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El fin del spam (ojalá)

Estaba claro que la única solución viable y definitiva al problema del spam en la bitácoras era que los buscadores tomaran cartas en el asunto. Ya lo han hecho o lo van a hacer, como nos explica Google dirson. La idea es muy sencilla: crear el atributo “rel=nofollow” en los enlaces de los comentarios y, claro está, que los buscadores, cuando los encuentren, no tengan en cuenta esos enlaces para calcular la relavancia de la página web.

Así pues, espero que esto sea el fin de las listas negras, de la moderación de comentarios y de tantos inventos que nunca han llegado a tener una efectividad real y que sólo han servido para complicarnos un poco más la vida.

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¿Cybercomunistas?

Un porrón de años después de que el último desapareciera de Rusia, han vuelto los comunistas, los rojos de toda la vida. Y, vaya por dios, quién lo iba a decir, somos nosotros. Lo que hacemos en la red es de comunistas, lo ha dicho Bill Gates, y lo ha dicho con un tono que no deja lugar a dudas sobre lo que piensa sobre los “comunistas”. ¿Se sentirán también perseguidos los capitalistas, ofendidos en su fe monetaria? En fin.

Podeis leer sobre las interesantes declaraciones de este gran visionario en Escolar.net, Mangas verdes, Guerra eterna en Oriente Medio, Chinchetru y Enrique Dans

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Los Diarios de John Cheever

John CheeverMi opinión sobre los diarios de John Cheever es contradictoria. Por una parte me parecen el registro de una vida gris, triste y mezquina, además de vulgar, con una vulgaridad muy americana; por otra tienen, como dijo de ellos alguien que no recuerdo, lirismo y fuerza. A John Cheever lo aquejaron una serie de males, de los cuales tal vez el mayor fuera su bisexualidad. Le costó aceptar que le atraían los hombres, lo que tal vez le condujo al alcohol y pudo producir el desencuentro con su mujer que llegó a convertirse en algo cercano al odio. Esos eran sus tres problemas fundamentales, su sexualidad, el alcohol y su mujer. A los dos primeros les hizo frente y logro, en cierta medida, solucionarlos. Con el tercero aprendió a convivir: nunca se planteo el divorcio como posible solución, tal vez porque era un hombre religioso. Esos procesos aparecen reflejados en el diario con una tremenda carga de angustia y depresión. Pero la vida de Cheever, o el reflejo que hace de ella en sus diarios, tenía también otros elementos.

Ahora se me ocurre que tal vez, y creo que es la hipótesis más válida, no dejó a su mujer porque amaba la familia, el confort del hogar. En eso era un hombre tremendamente convencional. Amaba a sus hijos, pero la relación que ellos mantenían con él era mucho más ambivalente, está claro que por el influjo de su madre, quien habitualmente le mostraba un profundo desprecio. Y en medio de todo este torbellino, Cheever escribía. Sus relatos, que fundamentalmente publicaba en The New Yorker, también novelas, como la saga de los Wapshot, o Bullet Park. Curiosamente, en su diario apenas si aparecen referencias al proceso de escritura de sus trabajos literarios, como si ambas cosas, la escritura y la vida, estuvieran en compartimentos estancos, y el diario fuera exclusivamente expresión de la vida. A pesar de ello, sus ficciones eran trasuntos de sus estados de ánimo, de sus vivencias. Por eso su mujer también las menospreciaba: en ellas encontraba muchos de los defectos que odiaba en su marido.

Y sin embargo, a pensar de que los diarios resultan deprimentes, y en ocasiones Cheever se muestra mezquino en ellos, hay una cierta poesía, que se muestra frecuentemente en la contemplación del paisaje en el transcurso de los numerosos viajes que hizo la familia. El autor es especialmente sensible al espectáculo de la naturaleza, se diría incluso que las montañas, los bosques y los ríos le compensaban en cierta medida de las dificultades que encontraba en su vida.

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Quejas: una nueva iniciativa bitacorera

Hace algún tiempo, y a raíz de un conflicto con un proveedor de material informático, Boulé proponía crear una especie de asociación de bitácoras a través de la cual defender nuestros derechos como usuarios de internet. La idea podía ser tomada en un plano mucho más general, una asociación de bitácoras que nos hiciera tomar fuerza como creadores de opinión y sujetos de derechos y deberes. Aquella idea, a la que en aquel momento dí todo mi apoyo, ha cuajado hoy en la iniciativa que os presento. Quejas es una bitácora abierta a cualquier queja, pregunta, duda o indignación que nos asalte como usuarios de internet (y de servicios anexos, imagino). Podemos utilizarla para exponer nuestros problemas con determinadas empresas, siempre desde el respeto y evitando utilizar el espacio que se nos concede para denigrar o hacer campaña contra alguna de esas empresas (para lo cual utilizarán un sistema de filtrado previo de nuestros textos)

La iniciativa está bien, y desde aquí continúo apoyándola. Veremos como se desarrolla. En todo caso echo en falta una cosa: aparte de ser un lugar en el que uno puede dar rienda suelta a sus enfados (en una medida razonable), no estaría de más que también fuera un medio para conseguir algo de asesoramiento, legal o de cualquier otro tipo, para los conflictos o situaciones expuestas.

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El maldito spam II

Contínúo en mi lucha contra el spam. Creo haber dado con la solución a los problemas que me causaba el Blacklist, así que prescindo nuevamente de la moderación de comentarios. Lo que he hecho es muy sencillo: me he cargado por completo la base de datos de urls e ips de presuntos spammers y la he vuelto a importar desde el sitio correspondiente. Se supone que ahora estará completamente limpia de datos no pertenecientes a spammers, que se habían colado por error en la antigua. Ya veremos como funciona en los próximos días.

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El maldito spam

Y empezamos el año con el problema de siempre. El maldito spam. Los problemas con el Blacklist de que hablaba hace unas cuantas anotaciones se me han vuelto a producir, así que he optado por el sistema que mejor parece funcionar, la moderación de comentarios. Circulan muchos programitas por ahí que luchan contra el spam, pero tengo la impresión de que ninguno de ellos es eficaz al cien por cien, y como me ocurre con el Blacklist, pueden causar algún tipo de problema en la bitácora. Por eso he optado por moderar los comentarios. Así, al menos me aseguro de que ninguno de los vuestros se borra por error. Claro que al precio de que no aparezcan inmediatamente en la bitácora, como a todos nos gusta, lo que no deja de ser un handicap cuya importancia se verá con el paso del tiempo. Espero que no, que dejeis los comentarios como siempre. Yo intentaré moderarlos día a día (ya veremos que hago durante los fines de semana y las vacaciones, al menos mientras no me enganche a la red en casa).

En fin. En cuanto a la plantilla, que como podeis ver ha vuelto a ser la que vine utilizando hasta hace un tiempo, todo tiene su explicación. La que había implementado (no me canso de la palabreja) estaba muy bien, aprovechaba toda la pantalla y tenía un diseño que resultaba agradable, al menos para mí. El problema es que no funcionaba bien. Algunas lineas de los post desaparecían de la pantalla hasta que se le daba a la barra de scroll del navegador o se pasaba el ratón por encima. No me pregunteis por qué. El caso es que resultaba molesta, así que directamente me la he cargado y he vuelto a la anterior. De momento.

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