Música legal más barata
Una de las reglas del mercado es la libre competencia. Si lo que la competencia ofrece es mucho más barato, nosotros debemos hacer lo posible por bajar los precios. Las discográficas nunca lo han comprendido así. Para ellas su margen de beneficios es sagrado, el precio de sus productos no puede bajar, aunque el usuario los pueda encontrar más baratos en los top manta o en la red. La competencia del top manta es desleal, puesto que lo que se ofrece es el producto de las discográficas pirateados, pero existe, y creo que continuará existiendo por muchas leyes en su contra que se aprueben. El intercambio de música a través de las redes P2P, en cambio, tal vez no, a pesar de que, a diferencia del top manta, no tiene ánimo de lucro. Paradójicamente, creo es ahí donde mayor influencia tendrá la política represiva que fomenta la SGAE. Se diría, incluso, que les preocupa mucho más que los discos que se ofrecen en la calle, tal vez porque el ámbito de libertad del usuario es mayor. En todo caso nunca se han planteado una bajada de precios de sus CDs para luchar contra esa piratería. Ahora lo plantea la Asociación de Música en Internet, con un argumento bastante aceptable, a mi parecer. ¿Y si hubiera distintas versiones de un mismo disco, presentaciones más austeras? Algo parecido a lo que ocurre con los libros: tapa dura y, al cabo de un tiempo, encuadernación en rústica. Es posible que los usuarios prefirieran tener una copia fiable, con una carátula simple, pero legible, a las cosas que se pueden encontrar en los manta. O al esfuerzo de buscar los temas en internet y bajárselos. Al menos merece la pena intentarlo.

El tema es, desde luego, complejo. A mí me gusta dar un ejemplo siempre, que puede ser representativo o no: los juegos de ordenador. En la época de los ordenadores de 8 bits (Spectrum, Commodore, Amstrad) ya existía el top manta. La generalización de radiocassettes con doble pletina permitía realizar multitud de copias, que se vendían con la carátula malamente fotocopiada en blanco y negro y por un precio irrisorio. Hay que recordar que por entonces (hablo de mediados-finales de los 80), un juego de ordenador costaba la friolera de 2.500-3.000 pesetas (15-18 euros), que era un dineral entonces. La caída de las ventas hizo que las compañías distribuidoras, como Erbe Software (que era quien más cortaba el bacalao entonces), pactaran una rebaja drástica de precios. De un día para otro se podían encontrar los mismos juegos por 875 pesetas (unos 5 euros), con una presentación similar a la de un casette de música, y los más caros a 1.200 pesetas (unos 7 euros), que mantenían la clásica funda-libro de plástico. ¿Antes no se podía bajar el precio y en 48 horas sí? Lógicamente, las ventas aumentaron, aunque por poco tiempo. Luego aparecen los PCs y vuelve a cambiar la cosa, y no se ha vuelto a dar un fenómeno parecido. Los juegos siguen siendo espectacularmente caros, aunque ahora cueste mucho menos hacer las copias y distribuirlas (se puede hacer incluso por internet, eliminando al intermediario), y la piratería se ha vuelto a multiplicar por lo mismo, pero nadie insinúa siquiera que se puedan bajar los precios, aunque lo cierto es que poco tiempo después de la novedad puedes ver esos mismos juegos rebajadísimos de precio. Es decir, que sí se puede, pero no se quiere. Habría que preguntarse entonces cuál es el motivo.
Saludos.
A mí me llama la atención, sobre todo, el precio de los programas de ordenador. ¿Cómo pueden llegar a costar la friolera de veinte mil pesetas (de las de antes) cuando es tan fácil piratearlos, tanto que la mayoría de la gente lo hace? No sé, en todo este mercado hay algo que no comprendo
Un saludo, Otis