Desapariciones, dudas y ocupaciones absorbentes
Después de un par de días (sin incluir el fin de semana), he podido entrar nuevamente en Octaedro. Todo está más o menos intacto, excepto mi último post, que ha desaparecido sin dejar rastro. No era de gran importancia: una queja sobre el funcionamiento del blacklist, con el que siempre he tenido problemas y cuyo abandono definitivo anunciaba. Lo curioso es que en el Bloglines el post aparece, o sea que sí, que lo escribí, que no es que me esté volviendo paranoico. Lo que me asusta de todo el tema (bueno, asusta es una palabra demasiado fuerte, digamos me molesta, me incomoda o me da que pensar) es que tampoco he echado mucho de menos escribir aquí. Debo confesar que desde hace algún tiempo estoy jugando con la idea de abandonar. Hay, en este momento, una ocupación en mi vida a la que debo prestar la mayor parte de mi atención, con lo que obligatoriamente Octaedro debe quedar en un segundo, incluso tercer plano. En todo caso, muy, muy al fondo entre mis intereses actuales. Por eso se me había ocurrido que sería un buen momento para ponerle punto y final, a unos pocos meses de su segundo cumpleaños, y planear, durante el tiempo que me dure esa ocupación que va a acaparar la mayor parte de mi atención (no toda, porque si no no puedo planear nada), una nueva bitácora, con un planteamiento diferente.
Pero hete aquí que me da pena cerrar Octaedro. Así que otra posibilidad sería redefinirlo, cambiar un poco la orientación que le he dado hasta el momento. Es una posibilidad a considerar, aunque presenta un inconveniente: por el momento no puedo hacerme cargo de tal ocupación. ¿Cerramos, pues, Octaedro y volvemos a abrirlo dentro de unos meses, con el mismo nombre pero ya renovado? No sé, la duda me corroe.
Comments(7)
