Desapariciones, dudas y ocupaciones absorbentes
Después de un par de días (sin incluir el fin de semana), he podido entrar nuevamente en Octaedro. Todo está más o menos intacto, excepto mi último post, que ha desaparecido sin dejar rastro. No era de gran importancia: una queja sobre el funcionamiento del blacklist, con el que siempre he tenido problemas y cuyo abandono definitivo anunciaba. Lo curioso es que en el Bloglines el post aparece, o sea que sí, que lo escribí, que no es que me esté volviendo paranoico. Lo que me asusta de todo el tema (bueno, asusta es una palabra demasiado fuerte, digamos me molesta, me incomoda o me da que pensar) es que tampoco he echado mucho de menos escribir aquí. Debo confesar que desde hace algún tiempo estoy jugando con la idea de abandonar. Hay, en este momento, una ocupación en mi vida a la que debo prestar la mayor parte de mi atención, con lo que obligatoriamente Octaedro debe quedar en un segundo, incluso tercer plano. En todo caso, muy, muy al fondo entre mis intereses actuales. Por eso se me había ocurrido que sería un buen momento para ponerle punto y final, a unos pocos meses de su segundo cumpleaños, y planear, durante el tiempo que me dure esa ocupación que va a acaparar la mayor parte de mi atención (no toda, porque si no no puedo planear nada), una nueva bitácora, con un planteamiento diferente.
Pero hete aquí que me da pena cerrar Octaedro. Así que otra posibilidad sería redefinirlo, cambiar un poco la orientación que le he dado hasta el momento. Es una posibilidad a considerar, aunque presenta un inconveniente: por el momento no puedo hacerme cargo de tal ocupación. ¿Cerramos, pues, Octaedro y volvemos a abrirlo dentro de unos meses, con el mismo nombre pero ya renovado? No sé, la duda me corroe.

Absorbentes…
Lo siento, puedes borrar el comentario (si quieres).
Ahora, ya he leído.
No, no lo cierres. Escribe poco, pero escribe. Y dentro de un tiempo, si puedes o tienes ganas, escribes más.
En cuanto a replantearlo, seguro. Hay que replanteárselo todo permanentemente (hasta que ya no lo haces más).
No en serio, no te conozco, y yo mismo estoy seguro de que si un día tengo que cerrar mi blog, lo haré. Es mucho trabajo. Pero siempre me daría pena. Imagino que al final postearía solo cuando realmente me salga del alma.
Total, qué tienes que perder?
No sé, salvo que des más pistas sobre lo otro que querrías montar!
Gracias por tus palabras, FerN. En realidad no tengo muy claro que sería eso “otro”, probablmente una bitácora con un enfoque más concreto en un tema, un poco menos “personal”. La otra opción que me propones, escibir a medio gas durante una buena temporada, hasta que vuelva a tener el tiempo necesario para volver a un ritmo normal de posteo, era la que pensaba inicialmente aplicar. Claro que entonces los temas tendrían que ser un poco más intemporales, no tan dependientes de la actualidad. En fin, redefinición, como ves.
Ah, gracias por tu corrección ortográfica. Creo que no suelo dar muchas patadas al diccionario, pero justo ahí, en el título de un post… Imperdonable.
Pues no sé, a mi me gusta leer este blog. Espero sigas con él, en el formato actual o en otro.
gracias, corsaria. Creo que seguiré, aunque sea con absoluta irregularidad.
Pues yo lo leí y le puse un comentario que me temo que no saliera pues algo raro me hizo.
Sobre Octaedro, claro que tú eres quien debe decidir, yo no lo cerraría y sólo cuando te vaya bien añades algún artículo. Claro que a mí me gustaría que siguieras con cierta asiduidad, una vez a la semana por ejemplo. Decidas lo que decidas no es definitiva, sino provisional mientras duran las circunstancias.
Ánimo.
Nadie más que tú puede y debe decidir sobre el destino de Octaedro.
Yo, que también hace tiempo que le doy vueltas a la idea de cerrar, soy de la opinión de que si no puedo dedicarle el tiempo que mi blog necesita, si continuar con él va a significar una desmejoría de su calidad, es mejor cerrarlo que hacerlo agonizar… y mejor, quizá, encarar un nuevo proyecto en el futuro cuando las circunstancias sean las propicias…
Pero cada uno debe mandar en su propia casa, y, en todo caso, hagas lo que hagas, intentaré seguirte…
un saludo.