Archive for marzo, 2005

Caídas sospechosas

A la vuelta de las vacaciones me he encontrado la bitácora fuera de servicio por un problema de hosting. Los que os hayais dado una vuelta por aquí lo habreis podido comprobar. La verdad, parecía tan grave (no se podía acceder a la base de datos) que por un momento pensé que había perdido todo el contenido de Octaedro. No es que sean textos de un gran valor literario o que contengan ideas fundamentales, pero, caramba, uno le tiene su aprecio. Así que lo primero que he hecho al encontrarme con mi base de datos otra vez accesible es una buena copia de seguridad. Eso y comenzar a pensar en buscarme un alojamiento de pago, pues tengo la impresión de que las cuentas gratuitas de f2o.org comienzan a peligrar.

Alojamiento gratuito, programas gratuitos para publicar contenidos, servicios gratuitos donde almacenar nuestros enlaces, nuestras fotos y nuestros ficheros. Tanta gratuidad en la red siempre me ha hecho desconfiar, aunque sí, es cierto, hay programas open source, y todos compartimos los contenidos que creamos en nuestras bitácoras. La red, hasta ahora, funciona como un gran ente colaborativo, a despecho de los que quieren cobrar sus contenidos y no lo consiguen. Pero me pregunto si ese funcionamiento se mantendrá con el tiempo, si no es una mera estrategia de marketing. En algunos casos, sí; en otros, no, se me responderá. Hay items que se inicialmente se ofrecen gratuitos para atraer clientela y que cuando consideran que lo han conseguido, zas, se vuelven de pago. El caso de Movable Type, en su momento, fue un claro ejemplo de esta técnica. Otros son open source, es decir, se supone que nunca van a ser de pago, pero mi duda es: ¿hasta cuando será esto así? En busca de alguna manera de rentabilizarlo, ¿no encontrarán algún sistema que no sea más que darle otro nombre a lo de siempre?

Y lo malo es lo que me ha ocurrido ahora con f2o.org, donde continúo alojado, por cierto. Yo me tomo esta caida de la base de datos como un aviso (curiosamente sólo se ha caido el servidor en el que se alojan las cuentas gratuitas): voy a comenzar a buscarme otro lugar, o incluso a plantearme el cambio a una cuenta de pago (que es lo que ellos desearían que hiciera, claro está). Porque lo peor sería perder todo el contenido en uno de estos avisos, un tema preocupante, dada la proliferación de servicios que nos animan a guardar archivos, enlaces y todo tipo de contenidos en la propia red. La verdad, a mi no me inspiran demasiada confianza, sobre todo si la técnica a emplear para conseguir que los usuarios por el morro se conviertan en usuarios de pago consiste en estas caídas repentinas. Como dice un amigo mío, en tu disco duro las cosas no se pierden, y menos aún si las tienes almacenadas en cds o en dvds.

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Serendipity: Roberto Bolaño

Buscando otra cosa que no tenía nada que ver (bueno, esto no es del todo cierto, buscaba algo relacionado con otro escritor, también latinoamericano), me he tropezado con este largo ensayo sobre Roberto Bolaño. Serendipity pura. Es un texto largo y denso que, lo reconozco, aun no he tenido tiempo de leer en su totalidad. Aquí lo dejo, para el momento en que pueda dedicarle un poco de atención, y también por si a alguno de vosotros os interesa el autor.

De la locura a la crítica: la obra de Roberto Bolaño en el prisma literario del Chile nazi y otros apuntes pertinentes.

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LSSI: criminalizando al consumidor

Todos estos señores, de los cuales sólo conozco a uno, Caco Senante (recuerdo vagamente algún tema suyo), ¿a quién representan en realidad? Me imagino que a la industria, porque dudo que sea a los auténticos autores. En todo este tema se echa de menos la opinión de los autores, no representantes de asociaciones y organizaciones que no sabemos a quién asocian y a quién organizan. Si de lo que se trata es de proteger a los autores, por qué ellos no opinan, por qué no son ellos los firmantes de los manifiestos. Por poner un caso, y así, a bote pronto, qué piensan Joaquín Sabina, La Oreja de Van Gogh, Amaral, Alaska (aunque su opinión ya la conocemos en parte), Alejandro Sanz (creo que la suya también la conocemos ya)….

Un momento, un momento. Sí han hablado, sí han dicho cosas. En esta página de noticiasdot se recogen algunas de las opiniones que han vertido en torno al tema. De acuerdo, sí han hablado y la mayoría lo ha hecho en contra. De todas formas sigo echando en falta una manifestación de todos ellos más, diríamos, “oficial”, una postura común ante la nueva ley que el gobierno está preparando. Qué digan, por ejemplo, si me consideran un ladrón por pedir alguna vez un disco a un amigo y grabármelo (cosa que todos hemos hecho en la gloriosa época de los cassettes). Porque hay una confusión interesada en todo este tema. El top manta es una industria paralela que produce beneficios a alguien. Los discos se venden, hay ánimo de lucro. Creo que está justificado que el estado lo persiga e intente terminar con él. Porque además es, en realidad, lo que daña a la industria cultural. Lo otro, el bajarse música o películas de internet, el copiar discos que nos dejan los amigos, es distinto. No hay ánimo de lucro, la mayoría de la gente no es capaz de hacerlo sin demasiado esfuerzo, por lo que alguien no acostumbrado a la red generalmente prefiere comprar los discos a tener que buscarlos. Los que se los bajan son una minoría que, además, no suele buscar los éxitos del momento, sino discos “raros” y muchas veces inencontrables en las tiendas.

Más cosas: la tecnología existe. Por muchas leyes que se aprueben, por muchos manifiestos que firmen la SGAE y asociaciones como ella, la tecnología va a continuar existiendo. ¿De verdad se pretende mandar a alguien a la carcel por usar una tecnología perfectamente legal? Habrá que buscar una forma de hacer las cosas, de que nadie salga perdiendo demasiado en todo este tinglado. Porque todo este tema está tomando un cariz que no beneficia a nadie, ni a los consumidores, ni a los propios autores.

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La cultura ya no es lo que era

Publicar una novela en internet estaba bien, era una buena idea. Escribirla directamente a través de un blog, también. Pero poner a un escritor frente a una webcam para que todos veamos como “piensa” y escribe su novela no deja de parecerme una excentricidad. Es, ni más ni menos, convertir al autor en un mono de feria, en un espectáculo más. Porque aquí lo que menos importa es la novela, el texto. Es un paso más en la banalización de la cultura, en la conversión de esa cultura en una industria que necesita del espectáculo para vender más y mejor. Tal vez por eso una de las cuestiones que preocupan al gobierno a la hora de poner en marcha su “batería” de medidas contra la piratería es determinar “cuál es el montante de lo que la Hacienda Pública, es decir todos, estamos dejando de ingresar por mor del fraude a los derechos de propiedad intelectual”. No estudiar los perjuicios morales que hipotéticamente produce la piratería a los autores de la cultura, no determinar en qué medida la existencia de la piratería pueda poner en peligro la creación de más cultura. No. Es la pela lo que preocupa. Lo que el Estado deja de ingresar (el gobierno se está sgaeizando, miedo me da). Es decir, definitivamente, la cultura ha dejado de ser eso que algunos ilusos creíamos que era.

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Cambio a WordPress 1.5

Octaedro ya utiliza WordPress 1.5. Ya sé que no es una noticia bomba, pero quería contarlo aquí, para que sepais que no tengo completamente abandonada la bitácora, a pesar de mis ocupaciones diarias. El nuevo sistema, para mí, no tiene nada de particular, salvo una cosa. La posibilidad que ofrece de publicar páginas estáticas, ajenas a la cronología de los post. Esa posibilidad he ha hecho cierta ilusión: creo que las utilizaré para publicar algunos de los cuentos que tengo por ahí guardados, amén de los que escriba en el futuro, cuando disponga de un poco más de tiempo.

También me ha gustado la facilidad con la que se pueden implementar plantillas, y cambiar entre ellas. De momento mantendré la que vengo usando, pero esa posibilidad de cambiar con un solo click me resulta muy cómoda. Eso, cuando encuentre plantillas que me gusten, que no me resulta fácil (la mayoría de ellas me resultan demasiado cursis o demasiado recargadas).

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Pataleo contra los spammers

Más vale tarde que nunca. También yo me uno a la iniciativa contra el spam en las bitácoras, insertando aquí el correspondiente enlace para online poker. Si aun no sabeis de que va la historia, aquí teneis la explicación: Bloggers of the world: unite! (en inglés). No creo que la iniciativa vaya a disuadir a los spammers de sus tediosas prácticas (yo al menos dedico unos diez minutos todas las mañanas a deshacerme de sus ridículos enlaces), pero es una forma de protestar como cualquier otra.

Llego a través de Boulé y de Alt1040.

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La literatura y la isla desierta

A César Aira le indigna que le pregunten qué libro se llevaría a una isla desierta. A él no le basta con un libro, necesitaría una biblioteca entera. Es más, ni siquiera una biblioteca sería suficiente

Pero no. Una biblioteca no alcanza porque allá en la isla no tendría cómo ampliarse, y a su espléndida acumulación de clásicos y modernos, por bien escogida que estuviera, le faltaría algo esencial: ese otro libro, quizá malo, quizá insignificante, con cuyo anhelo urgente expresamos la libertad de la gana o el antojo. En efecto, hay que tomar en cuenta la veleidad caprichosa, que es parte de la etología del lector, la curiosidad repentina e irrefrenable por la rareza bibliográfica, o la última novedad, o la antigualla. Lo que se desea es, por definición, lo que no se tiene. Para ese rubro el lector tiene las librerías, las de viejo y las de nuevo. Y en las islas desiertas no hay librerías, ni llega el cartero con la suscripción a las revistas con las que el lector se entera de lo que quería leer y no lo sabía.

Porque, claro, en una isla desierta tampoco hay internet y entonces sí que la hemos fastidiado del todo. Un solo libro en la isla desierta, una sola biblioteca, no son suficientes. Uno necesita tener al alcance la literatura universal, y no solo la consagrada, como también dice Aira, sino la que inspira curiosidad, aunque no la conozca nadie. La literatura absoluta. Si no tenemos eso, no tenemos nada.

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Octaedro a medio gas

Hace unos días me planteaba la posibilidad de cerrar Octaedro, de abandonar durante unos meses la blogosfera (justo el tiempo que no voy a poder prestar la atención que se merece a este mundillo) y volver con otro proyecto, bajo otro nombre. Pero los comentarios que recibí me han hecho abandonar esa idea, bueno, los comentarios y la pena que sentía por abandonar la bitácora cuando se encuentra a punto de cumplir dos años. La única opción que me queda, entonces, es mantenerla a medio gas, como un lugar en el que publicar de cuando en cuando, sin preocuparme por el número de visitas que reciba (la maldita tiranía de las audiencias).

Quizá pueda ser una forma de funcionamiento perfectamente válida. Estamos acostumbrados a blogs que publican casi diariamente, que tratan de mantener un ritmo que les permita consolidar el número de visitas que reciben diariamente. En definitiva, blogs con vocación de medios de comunicación. Pero tal vez los blogs personales podrían y deberían seguir una dinámica diferente, un ritmo de publicación no tan endiablado, mucho más pausado. Un ritmo, en definitiva, que permita una escritura menos pegada a la realidad, más reflexiva. El problema, lo he comprobado personalmente, es que cuando la publicación no es frecuente, aunque sí sea regular, la bitácora pierde visibilidad. Tiende a desaparecer de los enlaces de otras bitácoras y de las suscripciónes de los feeds, y uno empieza a tener la desagradable sensación de estar hablando solo.

Puede que una solución fuera clasificar las bitácoras de acuerdo con su ritmo de publicación, de la misma forma que en la prensa escrita hay diarios, semanarios, incluso publicaciones trimestrales o semestrales. Que cada uno declarara cuál va a ser su ritmo de publicación (y lo cumpliera, claro está) y en bitácoras.com o en los feeds apareciera clasificado como medio de publicación diaria, semanal, etc. Aunque a lo mejor eso podría convertirse en un corsé demasiado rígido, incómodo para quién, como yo, publica un poco a trasmano, cuando le apetece. Pero ahí queda la idea.

Continuaré con Octaedro aunque la frecuencia de posteo se resienta y la visibilidad de la que hablaba antes baje.

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