La atención, un bien con valor económico
Uno de los temas que más me interesan, como buen usuario de la red, es la polémica entre la defensa de los llamados “derechos de autor” y las posibilidades que ofrecen internet y las tecnologías que permiten la copia de los “productos” culturales. El famoso plan antipiratería del gobierno, las quejas de sociedades tipo SGAE, me han llevado a temer que un día se terminaría esta magnífica forma de acceder a la cultura, de compartir cultura, que es la red. Pues, bien, en el contexto de mi interés por este tema, descubro un nuevo concepto que me aclara, en parte, el significado de lo que está naciendo en la red y que muchos se empeñan en matar antes de que comience a dar sus primeros pasos: la economía de la atención.
El asunto es muy sencillo. La red tiene vocación de inmensidad. Millones de páginas, miles de millones de páginas. Y cada día va creciendo a un ritmo imparable. En este preciso momento, lo importante no es la información que hay en la red, lo importante es la capacidad de encontrar esa información. Esto no es nada nuevo, es ahí donde se fundamenta el imperio que poco a poco va creando Google. En este inmenso mar de palabras el reto es ser encontrado. Para que una empresa, o una persona, puedan lograr que sus clientes lleguen hasta ellos, deberán multiplicar todo lo posible su presencia en la red. De ahí que en la nueva economía digital sea más importante regalar nuestros contenidos que cobrar por ellos. Permitir la copia masiva de los mismos, que tratar de venderlos en un soporte material que ya no tiene casi sentido en un mundo digital. ¿Y la remuneración del autor? Está por ver, de momento, en el mundo digital que se está gestando, parece ser la atención. Prestigio, la atención de hipotéticos lectores, espectadores, clientes. La remuneración es existir para ellos, tener presencia en la red. Puede que esa remuneración se traduzca en dinero en el futuro, a través de la publicidad, pero por el momento el mecanismo no está implantado.
Pepe Cervera lo explica con mucha más claridad, sin duda, en estos artículos:
216 segundos…
Incomprensión del futuro
Economía IP y el fin de la dicotomía ocio/negocio
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