Archive for agosto, 2005

Escribir para la red

Ya sabeis que una de mis principales preocupaciones (antes era la única, pero uno va cambiando con los años, probablemente para peor) es la escritura. Los aspectos prácticas de la escritura. Y como la escritura e internet han llegado a estar tan absolutamente interrelacionados para mí, pues un manual sobre la escritura de textos en la red tenía que interesarme. Escribir para la red nos da unos cuantos consejos (de esos que luego nunca seguimos, al menos no del todo) para que la experiencia de leer blogs y cualquier texto en la red sea lo más agradable posible para el usuario. Una de las cosas más interesantes de las que habla es el tema de los enlaces. Estoy completamente de acuerdo con algunas de las visiones sobre el hipertexto que se mencionan en este trabajo. Creo que, mal usado, tiende a distraer la atención del lector. En concreto, hay una frase que suscribo plenamente: no todo lo que puede ser enlazado, debe ser enlazado. En los blogs cometemos este pecado con mucha frecuencia. Cada mención a una empresa, a un determinado software, suele convertirse en un enlace, aunque en ese momento no haya ninguna razón para mandar al lector a ver la página en cuestión, que ha podido ser mencionada de pasada.

En fin, espero que lo encontreis de utilidad. Ah, he llegado a este manual a través de Libro de notas (y pongo el enlace, en evidente contradicción con mis palabras).

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Ironía

[...] creí advertir en su más amplia dimensión el poder de las palabras escritas, y eso me condujo, por un intrincado atajo, a intuir la importancia de éstas como medio de adquirir cierta distancia de lo que llamaban realidad, que era algo -como lo ha sido siempre para tantas y tantas personas jóvenes- muy decepcionante. Creí advertir de pronto, bajando aquellas escaleras, esa necesidad que tenía de las palabras y también la de que éstas pudieran resultarme útiles para distanciarme del mundo real. Seguramente empecé a hacerme realmente escritor en aquellas escaleras. Pero como aún no había tenido acceso a la ironía, poco podían hacer ese día por mí las palabras, aunque eso no podía saberlo en aquel momento, precisamente a causa de mi falta de sentido de la ironía. Era como el pez que se muerde la cola. Desde luego, es más bien complicado ser joven, aunque eso no implica ni muchísimo menos que uno deba andar desesperado. Claro que la madurez tampoco es que sea una maravilla. En la madurez conoces la ironía, sí, Pero ya no eres joven y la única posibilidad que te queda de serlo un poco estriba en resistir, no renunciar demasiado, con el paso del tiempo, a aquella húmeda imaginación del arcón de Neauphle-le-Château. Sólo te queda resistir, no ser como aquellos que, a medida que la intensidad de su imaginación juvenil va decayendo, se acomodan a la realidad y se angustian el resto de su vida. Sólo te queda tratar de ser de los más obstinados, mantener la fe en la imaginación durante más tiempo que otros. Madurar con obstinación y resistencia: madurar, por ejemplo, dictando una conferencia de tres días sobre la ironía de no haber conocido de joven la ironía. Y después envejecer, envejecer mucho y mandar al diablo la ironía, pero aferrándote patéticamente a ella para no quedarte sin nada y ser el blanco espeluznante de la ironía de los otros.

Enrique Vila-Matas, París no se acaba nunca, Anagrama, 2003, pág. 101.

(Hacía mucho que no echaba mano de Arturo. La tengo tan olvidada que esta cita es de finales del año pasado. Creo que en algún lugar de Octaedro hay un comentario sobre el libro)

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Actualizando a wordpress 1.5.2

He tenido que guardar este post, que acababa de escribir, en el disco duro de mi ordenador. Mi servicio de hosting se cayó justo en el momento en que me disponía a colgarlo. Empiezo a sentirme un poco harto de f2o.org. Ahí va el post que por poco no llegó a ser (no es nada del otro jueves, pero me da rabia tener este tipo de problemas):

Por fin he conseguido completar la actualización a wordpress 1.5.2. Los que hallais intentado entrar en Octaedro entre ayer y hoy os habreis encontrado con una página en blanco. Problemas de instalación que tiene uno, ficheros que debería subir desde el wordpress antiguo y se olvida de subir. En fin, nada grave. Por si estais en la misma tesitura que yo, Antonio Cambronero (Blogpocket) también ha realizado el traspaso, pero él lo explica con pelos y señales. También teneis información aqui.

(Dejo para otro día cambiar el tema que viene por defecto. Me he hartado del que tenía y voy a buscar alguno nuevo, así que de momento, hasta tanto no tenga un rato libre, así se queda).

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Bitacoras.net

No fue mi primer lugar en la blogosfera (fue blogger), pero si el segundo. Y ahora vuelven con muchas ganas de hacer cosas y de recuperar el puesto que ocuparon tiempo ha, como primer directorio de blogs hispanos. Bitácoras.net viene con un nuevo diseño y completamente simplificado, al menos por el momento. En Hipertextual dan unas pequeñas explicaciones de lo que va a ser esta nueva etapa.

(Aún recuerdo la polémica que les enfrentó con bitácoras.com por esa denominación de los blogs en castellano que con el tiempo ha ido perdiendo fuerza. Como pasa el tiempo)

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Ataque masivo de spam

Acabo de recibir un impresionante ataque masivo de spam, el más grande que he recibido nunca. Más de trescientos comentarios, que me han producido otros tantos correos electrónicos (tengo el wp programado para que me envíe un email cada vez que alguien me deja un comentario en la bitácora). Supongo que la causa de este devastador ataque es que hace poco actualicé la bitácora a WP 1.5.1.3., que parece que tenía muchos problemas de seguridad. Ya tengo la versión 1.5.2. preparada para instalar, pero la pereza me ha podido estos días y aún no lo he hecho. Paso a hacerlo de inmediato, lo que no me impide sentirme absolutamente indignado (suena demasiado fino, mejor cabreado) con estos m…, g… de m…. Además, su mundo me asquea. La mayoría de los enlaces eran de porno, del más absurdo y asqueroso. En fin, no continúo porque podría hacerlo durante mucho tiempo y tampoco es cuestión de aburrir al personal.

La moraleja es que la pereza es un vicio que nadie en internet se puede permitir, porque los spammer, los creadores de virus, los phisingeros nunca descansan. Siempre hay alguna amenaza rondando a los que no actualizan, no hacen copias de seguridad o no toman todas las medidas para evitarlas. Así que la pereza informática es un lujo que no podemos permitirnos.

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Pereza

Octaedro comenzó como un sitio en el que hablar sobre escritura. Escritura de ficción, sobre todo, que era lo que más me interesaba entonces, cuando comencé a leer bitácoras y a querer publicar una. Me proponía recoger páginas en las que se dieran consejos sobre cómo escribir mejor, eso que alguien ha llamado la “autoayuda” del escritor (algunas de esas páginas aún permanecen enlazadas aquí al lado). Entonces sólo me interesaba eso, debo confesarlo. Me recorría la red en busca de esas páginas, en busca de escritos de autores en torno a lo que significa escribir que alguien hubiera tenido la caridad de colocar en la red. Estaba en crisis de creatividad, “perdiendo la escritura”, en expresión de Adolfo.

No he recuperado la escritura, al menos la de ficción. Ya no recuerdo ni el tiempo que hace que no escribo un relato, que no muevo a un personaje por un escenario, ni pienso con imágenes. Por ahí, en mi disco duro, hay algunos relatos empezados, apenas apuntados, a los que no he vuelto. Al contrario de lo que pensé en un primer momento, Octaedro no me ha servido para recuperar esa escritura de ficción. Me ha servido para otra cosa, para descubrir la red en una dimensión que en aquel momento yo no conocía. Me ha servido para ver todo esto como algo vivo, que se desarrolla día a día, que va cambiando a velocidad de vértigo, algo a lo que cualquiera, de una de las muchas formas posibles, puede contribuir. A través de una bitácora, colaborando en la wikipedia, compartiendo enlaces. Defendiendo el software libre y el libre acceso a la cultura. Pero sobre todo, considerando a la red como un ámbito que es de todos y en el que todos colaboramos.

Pero nada de todo esto es incompatible con la escritura de ficciones. No hay excusa: si no escribo relatos, será otra la razón. La pereza, por ejemplo. Tengo delito.

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De vacaciones

Justo después de mi precipitado y algo ansioso regreso a la blogosfera, apagué el ordenador y me marché de vacaciones. Por aquello de desconectar un poco de todo lo que me ronda por la cabeza. No sé si he desconectado lo suficiente, pero el caso es que aquí estoy de nuevo, sentado frente a la pantalla. He estado en Gredos y en el Valle del Ambroz, que queda entre Cáceres y Salamanca. Zonas montañosas y, por tanto, fresquitas (hubo una noche en Gredos que debí acercarme mucho a un principio de congelación, y no exagero). Este año no ha habido playa, por culpa de una “necesaria” obra que he llevado a cabo en casa, no tuve tiempo de planificar nada, así que hubo que agarrarse a lo que salió y lo que salió fueron unos días de camping con tienda de campaña y con amigos (en Gredos) y otros pocos días también de camping, aunque en bungalows exclusivamente con mi mujer y mis hijas (en el otro sitio, exactamente en Candelario, un hermoso pueblo cercano a Béjar, por tierras salmantinas).

Como digo, desconexión y algún que otro lugar fascinante, de esos de los que uno se lleva siempre un buen recuerdo, sobre todo en fotos. Uno de los días fuimos a Granadilla, un pueblo abandonado de Cáceres con una historia curiosa y una interesante reconstrucción que año a año llevan a cabo estudiantes extremeños. El lugar, según leo en las páginas que os dejo para que os empapeis del tema, se llamó Granada, como la otra, y se cambió el nombre, a decir de algunos, justo cuando la otra fue conquistada por los Reyes Católicos. Pero lo más relevante es que fue abandonada allá en 1965 a consecuencia de la inaguración del pantano de Gabriel y Galán (que se vé magnficamente desde el torreón), que la dejó convertida en una pequeña península de dificil acceso.

Todos los veranos, grupos de estudiantes participan en su reconstrucción, alojándose en los edificios ya rehabilitados. Grupos de chavales de dieciseis años acompañados por profesores que se aseguran de que la experiencia no sea en balde recorren en lugar, confundiendose con los turistas (aún no demasiados, por suerte) que se dejan caer también por allí. Aún les queda trabajo, y mucho. Un porcentaje bastante elevado del pueblo (¿un setenta por ciento?) aún está por reconstruir. Las calles de esa zona están cerradas a los visitantes, pero se pueden observar en la lejanía, o mejor aún, desde lo alto de la fascinante torre militar que domina la villa, o desde la muralla que la circunda. Uno, que siempre ha sido muy aficionado a los castillos (aunque nunca lo haya mencionado aquí), disfrutó lo suyo subiendo y bajando por el interior de la torre, por la oscura escalera de caracol, asomándose a los ventanucos de las pocas estancias donde en el pasado vivieron las guarniciones que protegieron al pueblo. En fin, una gozada de visita. Hice un buen montón de fotos (también tengo en cartera un vago proyecto de elaborar algún día un libro sobre castillos, con fotografías personales e información que pueda recolectar por ahí, hasta tal punto me interesa el tema, aunque reconozco que nunca me he puesto a ello en serio). Os dejo alguna de ellas, junto con esas páginas que mencionaba al principio. Por si os hallais por la zona y os apetece acercaros por allí.

Granadilla
Granadilla, la antigua villa de Granada

Torre


Entrada principal


Zona a?ºn no reconstruida


Entrada principal desde la torre


Ruinas


Zona reconstruida


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