Archive for agosto 19th, 2005

Pereza

Octaedro comenzó como un sitio en el que hablar sobre escritura. Escritura de ficción, sobre todo, que era lo que más me interesaba entonces, cuando comencé a leer bitácoras y a querer publicar una. Me proponía recoger páginas en las que se dieran consejos sobre cómo escribir mejor, eso que alguien ha llamado la “autoayuda” del escritor (algunas de esas páginas aún permanecen enlazadas aquí al lado). Entonces sólo me interesaba eso, debo confesarlo. Me recorría la red en busca de esas páginas, en busca de escritos de autores en torno a lo que significa escribir que alguien hubiera tenido la caridad de colocar en la red. Estaba en crisis de creatividad, “perdiendo la escritura”, en expresión de Adolfo.

No he recuperado la escritura, al menos la de ficción. Ya no recuerdo ni el tiempo que hace que no escribo un relato, que no muevo a un personaje por un escenario, ni pienso con imágenes. Por ahí, en mi disco duro, hay algunos relatos empezados, apenas apuntados, a los que no he vuelto. Al contrario de lo que pensé en un primer momento, Octaedro no me ha servido para recuperar esa escritura de ficción. Me ha servido para otra cosa, para descubrir la red en una dimensión que en aquel momento yo no conocía. Me ha servido para ver todo esto como algo vivo, que se desarrolla día a día, que va cambiando a velocidad de vértigo, algo a lo que cualquiera, de una de las muchas formas posibles, puede contribuir. A través de una bitácora, colaborando en la wikipedia, compartiendo enlaces. Defendiendo el software libre y el libre acceso a la cultura. Pero sobre todo, considerando a la red como un ámbito que es de todos y en el que todos colaboramos.

Pero nada de todo esto es incompatible con la escritura de ficciones. No hay excusa: si no escribo relatos, será otra la razón. La pereza, por ejemplo. Tengo delito.

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De vacaciones

Justo después de mi precipitado y algo ansioso regreso a la blogosfera, apagué el ordenador y me marché de vacaciones. Por aquello de desconectar un poco de todo lo que me ronda por la cabeza. No sé si he desconectado lo suficiente, pero el caso es que aquí estoy de nuevo, sentado frente a la pantalla. He estado en Gredos y en el Valle del Ambroz, que queda entre Cáceres y Salamanca. Zonas montañosas y, por tanto, fresquitas (hubo una noche en Gredos que debí acercarme mucho a un principio de congelación, y no exagero). Este año no ha habido playa, por culpa de una “necesaria” obra que he llevado a cabo en casa, no tuve tiempo de planificar nada, así que hubo que agarrarse a lo que salió y lo que salió fueron unos días de camping con tienda de campaña y con amigos (en Gredos) y otros pocos días también de camping, aunque en bungalows exclusivamente con mi mujer y mis hijas (en el otro sitio, exactamente en Candelario, un hermoso pueblo cercano a Béjar, por tierras salmantinas).

Como digo, desconexión y algún que otro lugar fascinante, de esos de los que uno se lleva siempre un buen recuerdo, sobre todo en fotos. Uno de los días fuimos a Granadilla, un pueblo abandonado de Cáceres con una historia curiosa y una interesante reconstrucción que año a año llevan a cabo estudiantes extremeños. El lugar, según leo en las páginas que os dejo para que os empapeis del tema, se llamó Granada, como la otra, y se cambió el nombre, a decir de algunos, justo cuando la otra fue conquistada por los Reyes Católicos. Pero lo más relevante es que fue abandonada allá en 1965 a consecuencia de la inaguración del pantano de Gabriel y Galán (que se vé magnficamente desde el torreón), que la dejó convertida en una pequeña península de dificil acceso.

Todos los veranos, grupos de estudiantes participan en su reconstrucción, alojándose en los edificios ya rehabilitados. Grupos de chavales de dieciseis años acompañados por profesores que se aseguran de que la experiencia no sea en balde recorren en lugar, confundiendose con los turistas (aún no demasiados, por suerte) que se dejan caer también por allí. Aún les queda trabajo, y mucho. Un porcentaje bastante elevado del pueblo (¿un setenta por ciento?) aún está por reconstruir. Las calles de esa zona están cerradas a los visitantes, pero se pueden observar en la lejanía, o mejor aún, desde lo alto de la fascinante torre militar que domina la villa, o desde la muralla que la circunda. Uno, que siempre ha sido muy aficionado a los castillos (aunque nunca lo haya mencionado aquí), disfrutó lo suyo subiendo y bajando por el interior de la torre, por la oscura escalera de caracol, asomándose a los ventanucos de las pocas estancias donde en el pasado vivieron las guarniciones que protegieron al pueblo. En fin, una gozada de visita. Hice un buen montón de fotos (también tengo en cartera un vago proyecto de elaborar algún día un libro sobre castillos, con fotografías personales e información que pueda recolectar por ahí, hasta tal punto me interesa el tema, aunque reconozco que nunca me he puesto a ello en serio). Os dejo alguna de ellas, junto con esas páginas que mencionaba al principio. Por si os hallais por la zona y os apetece acercaros por allí.

Granadilla
Granadilla, la antigua villa de Granada

Torre


Entrada principal


Zona a?ºn no reconstruida


Entrada principal desde la torre


Ruinas


Zona reconstruida


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