Archive for octubre 18th, 2005

La polémica del Planeta

Y continúa la polémica del Planeta. Juan Marsé ha tirado de la manta y ha dejado al descubierto lo que todos sabíamos que había debajo: mercancía pura y dura, marketing, gente guapa que sale en la tele con un letrero debajo que dice “escritor” o “escritora”. Pero libros, literatura, de eso no hay. El florido byte dice que ya casi no hay nada que leer, que las librerías, las librerías de verdad, están cerrando y que quienes amamos los libros ya casi no encontramos libros que leer. Quedan las bibliotecas, claro está, y la propia, esa que uno ha ido construyendo durante años.

Me llaman la atención unas palabras de Juan Benet que menciona el florido byte. Que los libros deberían publicarse de forma anónima, con un código de barras a lo sumo, se le ocurrió decir. ¡Hombre, ya! ¿Y la propiedad intelectual, qué?

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El prêt-á-porter de la literatura

“Ocurre, simplemente, que estoy un poco harto de novelas insustanciales con premio o sin premio que ocupan tanto espacio mediático en perjuicio de otras con empeños más honestos y ambiciosos, pero que apenas les dejan espacio para respirar. Sé que esto tiene difícil arreglo, que así está el mercado, que el cotarro cultural y mediático es el que tenemos y que responde a intereses y bolsillos que tienen muy poco que ver con la literatura según yo la entiendo, pero en cualquier caso yo me niego a dar gato por liebre, ya sea como miembro del jurado en un concurso literario o como simple ciudadano al que le piden una opinión sobre un libro”.

“Me gustaría añadir lo que ya dije una vez en relación con la literatura de ficción, tal como hoy se nos vende, en tanto premios: que es una literatura que se asemeja cada vez más al mundo del prêt-á-porter, y que el verdadero reto para un escritor actual no es entrar en ese mundo, sino ser capaz de rechazarlo”.

Juan Marsé, exmiembro del jurado del premio planeta.

Creo que nadie se llama a engaño, que todos sabemos que hace tiempo que la literatura (y la música y el cine) se está conviertiendo sólo en una mercancía. Que cada vez cuenta menos la calidad y más “el entretenimiento”. Pero lo malo de las cosas que se dan por sabidas y nadie dice en voz alta es que parecen no existir. De vez en cuando es bueno verbalizar una determinada situación porque, aunque creamos conocerla, en realidad es entonces cuando nos la planteamos en toda su amplitud.

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