Sequía bloguera
Atravieso un período de sequía bloguera. La verdad es que es autoimpuesto: por el momento y durante una buena temporada, quiero dejar de leer blogs. Me he proscrito el Bloglines y casi la red porque me he dado cuenta de que el tiempo que paso saltando de anotación en anotación, sin hacer nada más, sin siquiera escribir aquí, es injustificable. He caído preso del zapping bloguero: salto de una anotación a otra, sin terminar de leer ninguna, sin que ningún tema me atraiga lo suficiente como para reflexionar y escribir sobre él. Por eso he dejado de leer blogs. Para poder escribir en Octaedro.
Creo que mi enfermedad tiene remedio, pero es necesario poner voluntad. Estoy empezando a tener sobrepeso informativo, me tengo que poner a dieta. Y la mejor forma de hacerlo es guardar abstinencia durante unos días, hasta que se me pase el síndrome y pueda construir una relación más equilibrada con la blogosfera. Y entonces limitar el número de mis fuentes en el Bloglines hasta dejarlo en una cantidad adecuada, digamos unas cincuenta (ahora tengo más del doble). Y elegir unas pocas historias y leerlas con detenimiento, hasta empaparme de ellas. Y las que no merezcan mi atención, pasarlas por alto simplemente.
En fin, una de mis pequeñas crisis. Cuando la supere tengo algunos temas pendientes de los que hablar aquí. Por ejemplo, del último libro de Vila-Matas, que acabo de terminar.
Comments(4)
