Archive for Septiembre, 2006

Retomar la lectura

Retomar lo que quedó abandonado se me antoja más difícil que comenzar algo desde cero. Hay que desbrozar los caminos que antes recorría asiduamente, buscar las llaves de las puertas que se cerraron, sobre todo recordar donde estaban las cosas que son necesarias para poner en marcha de nuevo la maquinaria. Durante este tiempo he dejado de leer como también de escribir, así que ahora me encuentro un poco huérfano de temas sobre los que escribir, y lo que es peor, de estrategias para encontrarlos.

Estoy leyendo Una mujer en Berlín, un diario de guerra en el que se narran las experiencias personales de una mujer anónima durante la caída de Berlín en 1945. He escrito personales, pero no lo son, son experiencias que sin duda compartieron todas las mujeres que asistieron a la entrada de los rusos en la capital del Tercer Reich. Hambre, frío, violaciones a las que se terminaron acostumbrando y llegaron a no encontrar tan terribles como la palabra que las designa. Es un libro seco, preciso, que narra una realidad sin adornar. Una realidad que, por otra parte, la historia había dejado a un lado. Los alemanes fueron los culpables de la guerra y del genocidio de los judios, su sufrimiento durante los bombardeos aliados y las invasiones rusas no mereció, durante mucho tiempo, más que comentarios al margen. Es curioso comprobar como, una vez abatido el imperio nazi, la población civil estaba tan desvalida como la que aquellos países a los que ellos antes llevaron la guerra y la destrucción.

Me adelanto mucho. Aún no he terminado de leer el libro

Restart

Vuelvo a abrir la puerta, parcialmente atrancada, a levantar las persianas y limpiar el polvo de este blog. Sé que nadie dará mucho crédito a este retorno porque se han producido otros en el pasado que no fueron definitivos, pero no me importa. Octaedro no estaba muerto (estaba de parranda…, ojalá), sólo agonizante, y durante este tiempo he pensado muchas veces en resucitarlo.

También he pensado en abandonarlo y abrir un nuevo blog, con un nuevo enfoque, una nueva apariencia, un nuevo nombre que me aleje de las sospechas de inconstancia. Pero, para bien o para mal, siento que Octaedro es mi identidad en la red (a pesar de que hay otros “octaedros” por ahí, principalmente una editorial con ese nombre) y me sentiría un traidor si la abandonara. Además, ya tengo un dominio con ese nombre y no me apetece ponerme ahora a buscar otro (por cierto, tengo que pagar la renovación anual). Así que esto seguirá siendo Octaedro y hablaré, supongo, de libros (aunque cada vez tengo más intereses y más dispersos) y haré todo lo posible por volver a tener unos cuantos lectores, como antes.

Así que aquí estoy de nuevo, esta vez sí que sí.