Retomar la lectura
Retomar lo que quedó abandonado se me antoja más difícil que comenzar algo desde cero. Hay que desbrozar los caminos que antes recorría asiduamente, buscar las llaves de las puertas que se cerraron, sobre todo recordar donde estaban las cosas que son necesarias para poner en marcha de nuevo la maquinaria. Durante este tiempo he dejado de leer como también de escribir, así que ahora me encuentro un poco huérfano de temas sobre los que escribir, y lo que es peor, de estrategias para encontrarlos.
Estoy leyendo Una mujer en Berlín, un diario de guerra en el que se narran las experiencias personales de una mujer anónima durante la caída de Berlín en 1945. He escrito personales, pero no lo son, son experiencias que sin duda compartieron todas las mujeres que asistieron a la entrada de los rusos en la capital del Tercer Reich. Hambre, frío, violaciones a las que se terminaron acostumbrando y llegaron a no encontrar tan terribles como la palabra que las designa. Es un libro seco, preciso, que narra una realidad sin adornar. Una realidad que, por otra parte, la historia había dejado a un lado. Los alemanes fueron los culpables de la guerra y del genocidio de los judios, su sufrimiento durante los bombardeos aliados y las invasiones rusas no mereció, durante mucho tiempo, más que comentarios al margen. Es curioso comprobar como, una vez abatido el imperio nazi, la población civil estaba tan desvalida como la que aquellos países a los que ellos antes llevaron la guerra y la destrucción.
Me adelanto mucho. Aún no he terminado de leer el libro
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