Las voces individuales son cada vez más raras. Cada voz, cada texto, se inserta en el nicho del mercado correspondiente al momento, se adapta a la palabra moda, a los códigos del mercado. Para ser escuchado, el escritor modula su voz, consciente o inconscientemente, según las exigencias del mercado o de sus posibles lectores. Aunque jamás se le pase por la cabeza, aunque lo niegue, esta traducción al lenguaje del mercado se produce al margen de su control: en el propio mercado, en la recepción de los textos, en la lectura, etc.
María Dubón, Voces globalizadas
El mercado estandariza los mensajes, aunque, como dice María Dubón, aparente diversificarlos. Llegamos así a que las necesidades de lectura de cada uno de nosotros esté cubierta, que todos encontremos respuesta en el mundo editorial, pero de una manera prefabricada. Lo que debería resultar subversivo para los valores que maneja la sociedad se encuentra, sin embargo, cuidadosamente editado y situado al lado de lo más convencional en una librería perteneciente a una gran cadena comercial. De esa manera, el mensaje ha perdido toda su fuerza, aunque probablemente ya la hubiera perdido antes, cuando fue elaborado por el autor de manera que pudiera encajar en los presupuestos editoriales, como dice María.
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