Archive for febrero, 2007

Kafka y Dostoiewski

Como a menudo me ocurre en los últimos tiempos, a través de Magda descubro otra conexión literaria interesante. En este caso se trata de Kafka, un autor al que estuve muy ligado durante algún tiempo (también le llegué a considerar “mío”), y de Dostoiewski, a quién he leído mucho menos. Un catedrático colombiano, Guillermo Sánchez Trujillo, después de veinte años de investigaciones, ha llegado a una sorprendente conclusión: las obras de Kafka no serían más que una reescritura de las de Dostoiewski. Mediante la comparación de diversos textos de los dos autores, habría llegado a descubrir sorprendentes coincidencias. Y la obra en la que más se nota este fenómeno es El proceso, que sería la reescritura de Crimen y castigo. A Magda le parece que podría tratarse únicamente de sobreinterpretación, es decir, que el profesor Sánchez Trujillo se ha tirado tanto tiempo estudiando las obras de ambos autores que ha encontrado coincidencias significativas donde únicamente hay coincidencias casuales. Estoy tentado de darle la razón, pero también es cierto lo que se comenta en el artículo original, publicado por Antonio Martínez Ron en Libro de Notas: que hay una tremenda identidad en las atmósferas que consiguen ambos autores. Hasta ahora no había sido consciente de ello, pero la obra de Dostoiewski (sobre todo Crimen y castigo) tiene un aire irreal y absurdo que recuerda a Kafka.

En fin, juzgad vosotros. Os dejo, además de los enlaces a Apostillas literarias y a Libro de Notas, otro a The Kafka Project, donde podréis encontrar las teorías del profesor Sánchez Trujillo expuestas con más detalle. Aunque no estéis de acuerdo con ellas, no dejan de ser interesantes.

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Houellebecq y Lovecraft

A veces, cuando un autor o una novela se me hacen especialmente queridos, tengo la sensación de que, en alguna medida, me pertenecen. Me sorprende luego encontrarme con que otras personas los mencionan, escriben sobre ellos, los aman, en definitiva. Me siento entonces tentado de gritar: “¡Es mío! ¡Yo lo encontré primero!”, como si yo fuera el único con derecho a hablar de él. Estoy leyendo Plataforma, de Michel Houellebecq, el primer libro de este polémico autor francés que leo. Por otro lado, H. P. Lovecraft siempre ha sido un autor que me ha intrigado, tanto por su obra como por su vida (que podría ser objeto de un estudio psicopatológico). ¿Qué tienen que ver ambos autores? Pues resulta que el autor norteamericano fascinó en su juventud al novelista francés, quien, a pesar de la distancia que parece haber entre ambos, le dedicó su primer libro: H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida. Es un ensayo sobre la vida y la obra de Lovecraft publicado en 1991 y que Siruela edita ahora en España. Supongo que tendrá algo de polémico, como el resto de la producción de Houellebecq. En todo caso, una visión más sobre el recluso de Providence que me anotó en mis lecturas pendientes.

Una curiosidad en la que nunca me había parado a pensar. Paradójicamente, Lovecraft significa algo así como “el oficio del amor”.

(Vía Apostillas literarias)

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Neolengua

Tal vez porque trabajo en una universidad, esta entrada de Lula Towanda me ha dejado pensativo. Es cierto, a mi alrededor se habla Neolengua, y yo no me había dado ni cuenta. Es más, puede que incluso yo haya comenzado a asimilarla (aunque no a hablarla todavía, gracias a dios). Tal vez debería pedir socorro.

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Lotería solar (y otro)

Comenzar a conocer la obra de un autor por su novela más floja no es lo más adecuado. A veces pasa, cuando uno utiliza una biblioteca pública (dónde no siempre se encuentran las obras más importantes de los autores, sobre todo si hablamos de una biblioteca de barrio) o no ha tenido la precaución de recoger previamente información sobre el autor. Sin embargo, tampoco es un mal sistema. Si lo que hemos leído nos ha gustado más o menos, siempre nos hará ilusión saber que aún nos queda por leer lo mejor. Suponiendo que persistamos, claro está, y que no abandonemos decepcionados. Algo así me ha ocurrido con Philip K. Dick. Para un aficionado a la lectura que nunca se ha asomado al mundo de la ciencia-ficción, Dick puede ser un autor bastante adecuado para comenzar, al menos es de los más conocidos fuera de este ámbito. Con su nombre en la cabeza, me planté en la biblioteca de mi barrio y me hice con el primer libro suyo que encontré, que resultó ser Lotería solar, su primera novela.

Nos encontramos en un momento impreciso del futuro. La democracia, con todo lo que implica de luchas por el poder, de intentos de manipulación o de control, ha sido sustituida por un nuevo sistema de elección. Ni más ni menos, el puro azar. A través de un sistema conocido como Minimax, se elige un Gran Presentador, una suerte de presidente mundial. Cualquiera puede ser agraciado por el nombramiento, incluso la persona más oscura o más alejada de la política. El designado mediante este sistema controla esta suerte de loteria y ejerce el poder bajo la protección de las Brigadas Telepáticas, una especie de guardia de corps o pretoriana, que controlan la mente de todos aquellos que se acercan al Presentador. Porque, desde el mismo momento en que el designado accede al puesto se encuentra en peligro. Dentro de las reglas del juego entra la posibilidad de ser asesinado. Una convención nombrará a un asesino, uno de cada vez, que intentará matar al Gran Presentador, con el apoyo y la aquiescencia de todos, que observarán los hechos como quien contempla un evento deportivo. Sin embargo, y a pesar de la pretendida imparcialidad del sistema, todos harán lo posible por manipularlo. Y no os cuento más.

Desde luego que Lotería Solar no es una gran novela. A pesar de ello, la idea me gusta, tal vez porque en la política de nuestra época cada vez se hacen más esfuerzos para dotar al sistema de apariencia de imparcialidad, cuando en realidad lo único que se pretende es manipularlo al máximo. En eso quizá veo nuestra época un poco reflejada en esta novela de Dick. Buscando cosas sobre el autor en la red, he dado con unas palabras suyas que me parecen de lo más interesantes. Las publica Enrique Bustamante en su bitácora, das Mystiche:

Como aconsejó Philip K. Dick, basta con imaginar una sociedad que no existe de hecho, pero que se basa esencialmente en nuestra sociedad real. Este mundo debe diferenciarse del real ?apuntaba Dick- al menos en un aspecto que debe ser suficiente para dar lugar a acontecimientos que no ocurren en nuestra sociedad, o en cualquier otra sociedad del presente o del pasado. Esta sociedad debe transformarse, pues, sin causa aparentemente justificada, a partir de la nuestra, y dar lugar a un nuevo mundo familiar y sorprendentemente extraño.

Actualización de bastantes días después (esta anotación ha dormido el sueño de los justos en las entrañas de Octaedro durante todo ese tiempo): Cómo apuntaba al principio de esta anotación, evidentemente lo mejor venía a continuación. Los tres estigmas de Palmer Eldritch. Acabo de terminarla y debo decir que me ha parecido casi, casi fascinante. Aquí Dick juega con la idea de Dios. Religión y drogas, un dios que está en todas partes merced a la intoxicación de sus fieles con una potente droga. Un dios que es todos y cada uno de sus fieles. Y una idea que apunta en un momento, muy interesante: Dios (con mayúscula) es onmisciente y onmipresente, pero no onmipotente. Nos ve, nos comprende en todo momento, pero no es capaz de ayudarnos, principalmente porque él mismo duda, porque no sabe qué hacer por nosotros. Entonces no es Dios, apunta otro de los personajes. Seguro que no, pero la idea queda ahí, por si alguien quiere reflexionar sobre ella (alguien que de alguna manera crea en Dios, porque sino, no veo la razón).

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Un relato evocativo

A mí, este relato me recuerda al del dinosaurio de Augusto Monterroso. Obvio, por supuesto, pero qué queréis, no doy para más. O sí. Me recuerda también al taller literario. O mejor aún: al día en que hablamos sobre el cuento del dinosaurio de Monterroso en el taller literario. Como veís, continúo en el reino de lo obvio. Pero el relato está muy bien, os lo recomiendo.

(Vía Libro de Notas)

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Tecnologías enigmáticas

Hace días que intento tener un rato libre para poder colgar este vídeo aquí. Llegué a traves del blog de Julen Iturbe, que a su vez remitía a e-Cuaderno, quien lo había tomado de Francis Pisani. Es decir, toda una trayectoria. Pero tiene su gracia.

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Curiosidad malsana

Curiosidad malsana la que me ha llevado a introducir la palabra “octaedro” en el buscador de Dosdoce (por si no lo conocéis, el buscador de Dosdoce está especializado en cultura, fundamentalmente libros y mundo editorial) y me he llevado la agradable sorpresa de encontrar está bitácora mencionada en el segundo lugar, después de la Editorial Octaedro (con la que, evidentemente, no tengo nada que ver). Pero no por mérito propio, todo hay que decirlo. Lo que aparece es una mención de esta bitácora en un sitio tan importante como Libro de Notas, pero una mención antigua, de hace más de dos años (o más tiempo, no lo sé exactamente). La antigüedad de esa mención pone de manifiesto que durante los últimos meses la actividad de este blog ha sido demasiado errática, demasiado poco constante. Y eso, en la blogosfera, es un pecado capital. En fin, confío en recuperar un poco el tono perdido. No sólo escribiendo, sino también leyendo. Dentro de poco haré referencia aquí a un par de libros que estoy leyendo.

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Novelas en colaboración

Por una parte, imponen leyes restrictivas sobre el libre acceso a la cultura a través de la red; por otra, hacen esfuerzos desesperados por encontrar su lugar en el mundo virtual. Aunque sea reinventando la rueda. El País se hace hoy eco de una iniciativa de la editorial británica Penguin (Novelistas somos todos). El asunto como ya habréis adivinado, consiste en escribir una novela en colaboración. Es decir, los de Penguin han abierto un wiki en el que cualquiera puede colaborar para crear una trama de ficción. La idea es muy buena…, si no fuera porque muchos otros la han tenido antes (aunque El País no haya sido consciente de ello). En concreto, escríbeme, una página que mencioné en Octaedro hacer algún tiempo. Escríbeme (tengo que reconocer que no he participado en ella, como era mi intención) es mucho más que un wiki, es una herramienta de colaboración social. Así que en principio su planteamiento parece más rico que el que propone la Editorial Penguin. Alguien debería decírselo a El País.

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El hundimiento de un imperio

Hace veinte días escribía una entrada sobre Travels in the scriptorium, la nueva novela de Paul Auster. Hoy Magda habla del autor, de una entrevista que el diario Die Zeit publicará mañana y en la que Auster se atreve a decir en voz alta algo que muchos piensan.

Nunca hubo un gobierno en América que estuviese tan lejos como éste del espíritu del país. Somos los testigos del hundimiento de un imperio

Y no sólo eso. También asegura estar convencido de que en las dos elecciones en las que ganó Bush hubo fraude. Son unas declaraciones muy valientes, nos confirman que no es cierto que todos los norteamericanos sigan como borregos a su presidente, envueltos en su bandera. También hay voces disidentes, cada vez más.

Estaré atento a la entrevista, si es que consigo encontrarla en la red (y no está en alemán). Gracias, Magda.

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Dieciséis días

Me he precipitado un poco. Después de todo, WordPress se ha portado bien y me ha guardado el post que había escrito. El susto sólo ha sido eso, un susto. Malditas máquinas, que a veces nos ponen el corazón en un puño.

Dieciséis días desde la última anotación: una eternidad. Ocupaciones varias, urgentes, inaplazables. Cansancio por la noche, cuando hay un poco de tiempo disponible. Falta de ideas, o vuelta a la escritura de ficción. Todo vale para explicar esos dieciséis días. ¿Procrastinación? También. Probablemente lo principal. El tiempo se escurre como el agua entre las rocas. Responsabilidades, pero también intersticios desaprovechados. El tiempo se esfuma.

Y en mi delicious algunos enlaces para comentar, almacenados allí para cuando llegara este momento anhelado y postergado a partes iguales. Uno de ellos, que ahora recien recupero y me proporciona una agradable sorpresa. Responsabilidad de José Antonio Millán y antes llamado “Blog de libros y bitios“. El blog del futuro del libro. Sé que es un clásico de la red, pero conviene recuperar alguno de estos clásicos de vez en cuando. El mundo del libro frente al mundo de la red, los amores y desamores entre la edición tradicional (de libros, música o películas) y la oportunidad o amenaza que supone la red. José Antonio Millán trata, como en todos sus artículos, de desmitificar la red, de combatir esa idea absurda de que la red va en contra de la cultura. Una idea que sigue pegando fuerte en el mundo que no se asoma a internet más que con un temor a la par reverencial y despreciativo. Y digo que me proporciona una agradable sorpresa la vuelta a este blog de José Antonio Millán porque lo había enlazado directamente a una entrada titulada “El autor, la obra y sus lectores“, en la que se habla de una página que no conocía y que, de entrada me resulta tremendamente sugerente: Sedice. Un vistazo rápido revela casi un portal dedicado a la literatura, al comic, al cine. Todo, eso sí, relacionado con la fantasía, la ciencia-ficción, el terror. Parece un lugar ideal en el que perderse. Que es lo que yo voy a hacer ahora mismo.

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