Religión y fe
Alguien me dijo hace algún tiempo que las personas religiosas son más felices que las que no lo son. Entonces me reí (íntimamente, a ese alguien sólo le dije que no estaba de acuerdo). Hoy, sin embargo, creo que tenía razón. La religión se basa en la fe, es decir, en algo que uno debe aceptar tal cual, sin cuestionárselo, sin dudar. Es mucho más cómodo, qué duda cabe. Si uno no está seguro de nada, si cuanto más lee más dudas tiene (la mayoría de los filósofos han sido refutados por otros filósofos), si lo único de lo que llega a estar seguro es que no está seguro de nada, no puede ser feliz. Al menos si entendemos que tener dudas impide ser feliz. Feliz es sólo el creyente, que no tiene que pensar, que únicamente tiene que dedicarse a contemplar la verdad. María Dubón habla de eso en esta entrada antigua de Ataraxia: Prohibida la inteligencia.
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