Archive for junio, 2007

The river, Bruce Springsteen

Continúo haciendo arqueología musical, aunque en esta ocasión podemos decir que el objeto de estudio se encuentra más cercano en el tiempo. The river, de Bruce Springsteen, un tema realmente triste que siempre me ha gustado tararear en momentos ídem. Como en la anterior ocasión, os dejo aquí la letra para que podáis experimentar el sentimiento de Springsteen con mayor propiedad.

(Un dato interesante: en esta ocasión, la canción no está contenida en Octaedro. Procede de Blogmusik, una página que he descubierto a través de La Huella Digital, el blog de Nacho de la Fuente. Blogmusik permite escuchar temas completos sin tener que bajarlos de la web y también incluirlos en tu propia página. Disfrutad del invento).

I come from down in the valley where mister when youre young
They bring you up to do like your daddy done
Me and mary we met in high school when she was just seventeen
Wed ride out of that valley down to where the fields were green

Wed go down to the river
And into the river wed dive
Oh down to the river wed ride

Then I got mary pregnant and man that was all she wrote
And for my nineteen birthday I got a union card and a wedding coat
We went down to the courthouse and the judge put it all to rest
No wedding day smiles no walk down the aisle
No flowers no wedding dress
That night we went down to the river
And into the river wed dive
On down to the river we did ride

I got a job working construction for the johnstown company
But lately there aint been much work on account of the economy
Now all them things that seemed so important
Well mister they vanished right into the air
Now I just act like I dont remember, mary acts like she dont care
But I remember us riding in my brothers car
Her body tan and wet down at the reservoir
At night on them banks Id lie awake
And pull her close just to feel each breath shed take
Now those memories come back to haunt me, they haunt me like a curse
Is a dream a lie if it dont come true
Or is it something worse that sends me
Down to the river though I know the river is dry
Down to the river, my baby and i
Oh down to the river we ride

free music

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Un club de lectura

De alguna manera, internet siempre ha dado la impresión de ser un ámbito que se pegaba con la lectura y la escritura. Los libros, el papel, las bibliotecas, la novela, los escritores constituían una realidad que parecía estar muy lejana a la tecnología. La gente consume más tiempo ante pantallas que ante libros, la lectura va en retroceso. Al menos eso es lo que dicen, probablemente con razón. Sin embargo, lo literario ocupa cada vez más espacio en internet. Es más, a veces da la impresión de que internet es básicamente lectura, palabra escrita. Es cierto, también es imagen, y cada vez lo será más, pero sospecho que durante mucho tiempo seguirá siendo palabra escrita. Y eso que aún no se ha inventado un dispositivo realmente adecuado para leer ebooks.

Todo este rollo es para hablaros de un sitio nuevo, una iniciativa relacionada con la literatura. Se trata de un club de lectura. El Club Literario funciona como una tertulia en la que los usuarios proponen obras a leer, las votan y leen la seleccionada durante un mes. Cuando ese plazo finaliza, se abre un foro en el que cada uno puede exponer las impresiones que ha sacado de la lectura. Un sistema sencillo y eficaz, una forma de estimular la lectura. Para este mes está propuesto El fin de la eternidad, de Isaac Asimov, libro que no he leído, así que a lo mejor me animo.

(Creo que he llegado a este enlace a través de eCuaderno, pero ahora no encuentro la anotación)

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Escribo porque me apetece

Imre KertészEl País publica hoy una entrevista con Imre Kertész, a la que llego a través de Apostillas literarias. Es un autor que aún no he leído, pero llevado del entusiasmo de Magda hacia él, me he hecho con una de sus obras, Sin destino. Aún la tengo esperando en la estantería, pero no tardaré en leerla.

De la entrevista me llaman la atención tres frases, además de la que destaca Magda:

Aunque la literatura resulte superflua, para mí es esencial. Esto es todo; no quiero y no puedo valorar de forma objetiva si vale lo que escribo. Simplemente escribo porque me apetece.

En la dictadura la literatura adquiere una relevancia existencial, al menos cuando uno se toma en serio la escritura. La literatura te devuelve a tu propia existencia, ya que ocuparse cada día con uno mismo sirve para aclararse la vida. Es triste, pero imprescindible.

Pero me atenía a esta ficción que me había inventado y llevaba una doble vida: una vida secreta, grandiosa y una vida muy estrecha en la superficie. Me decía entonces que vivía como un escritor inglés: me levanto, reflexiono, escribo algo; lo único que no hago es jugar al golf y al tenis y no conduzco un coche. Me atenía firmemente a esta ficción y así me convertí en una ficción.

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La asesina de la cultura

The Cult of the AmateurEsta claro que internet les inquieta, y cada vez más. Sienten que están perdiendo el control de los contenidos, que, por primera vez, no son imprescindibles para que alguien publique sus textos o su música. Me refiero a la industria cultural, informativa, cinematográfica. Es decir, a los que marcan lo que se lee, se escucha, se ve. Y está claro que les inquieta porque, de cuando en cuando, nos encontramos con alguna profecía catastrofista sobre la influencia que Internet puede tener en nuestra sociedad. Hemos oído hablar del efecto adictivo que tiene en sus usuarios, de la utilización que hacen de la red pedófilos y terroristas, de cómo el intercambio de archivos va a acabar con los autores y, en último termino, con la cultura. Precisamente esto último es lo que Andrew Keen dice en su libro-denuncia, recientemente publicado (noticia en 20 minutos). Nada menos que Internet está asesinando a la cultura. Y lo dice en el título: “El Culto del Aficionado: cómo Internet está matando nuestra cultura y asaltando nuestra economía”. Ahí es nada.

El problema para él ya no es el p2p, sino la web 2.0, es decir, la facilidad de publicar contenidos de cualquier tipo en la red. Y es un problema porque el papel de los profesionales de la cultura se diluye entre tanto griterío internetero. Vale ya tanto la opinión del profesional como la de los aficionados, con lo que estamos creando una “cacofonía donde todo importa y nada importa”. El autor arremete contra servicios como la Wikipedia y Youtube, al que denomina “plataforma para el exhibicionismo narcisista”. Y propugna un uso responsable de la red, en el que los profesionales del mundo de la cultura vuelvan a tener un papel central. Es decir, que la distinción entre productor y consumidor de cultura, que el uso actual de internet parece haber diluido, vuelva a instaurarse.

En Ciberescrituras (a través del cual he llegado a la noticia), Juliana Boersner contesta a alguno de los planteamientos del autor de este polémico libro. Juliana habla de un cambio en el concepto de cultura, un cambio que será irreversible

Tenemos que partir de una noción de cultura muy distinta a la tradicional. Los antiguos cánones de tipificación han sido fragmentados porque ahora quienes dicen qué es la cultura, son cada vez más todos los integrantes y constructores de esa cultura. No los catedráticos y parece que eso molesta mucho al Sr Keen. Y es que no deja de ser desconcertante este cambio, pero a mi juicio es un cambio que no tiene retorno.

A mí cada vez me impacientan más estas advertencias catastrofistas. Algo está cambiando, y está cambiando muy profundamente. Por el momento han perdido el control de la red, puede que lo recuperen mañana, que consigan hacernos pagar por cualquier cosa que obtengamos de la red, o nos impidan publicar lo que queramos. Pero por el momento, las cosas están así. Por supuesto que los planteamientos de Andrew Keen y de tantos como él son interesados. Están dirigidos claramente a favorecer a la industria cultural, lo que me indigna doblemente, porque la llamada industria cultural no es ese garante de la calidad y de la cultura que se nos quiere hacer creer. La industria cultural está descaradamente volcada en ofrecer mero entretenimiento, cuando no pura bazofia, y su principal finalidad, diga lo que diga, no es preservar la cultura, sino llenar la bolsa. Así que la “cacofonía donde todo importa y nada importa” puede que no sea tal, sino pluralidad, multiplicidad de voces y propuestas no mediatizadas por los intereses económicos de los productores tradicionales de cultura. Tal vez la cacofonía esté en el otro lado, en la cultura oficial. Al menos en una parte de esa cultura oficial. ¿Quién puede asegurar que de todo lo que se publica en papel, nada en ningún caso forma parte de esa cacofonía? Y esas segundas y terceras partes de películas taquilleras, descaradamente creadas para aprovechar el filón económico, ¿no tienen algo de cacofónico, también?

Es innegable que la red es inmensa, que cada vez lo es más. Todo el mundo puede publicar, todos podemos ser autores. Todos llegamos en igualdad de condiciones a la red, sin que ningún intermediario nos impida mostrarnos a los demás. A partir de ahí, está claro que necesitaremos sistemas que filtren de alguna forma todo ese material, sistemas que orienten en medio de la selva digital. Esos sistemas tendrán detrás personas que jugarán el papel del profesional de la cultura al que se refería Andrew Keen. Pero no será un profesional a sueldo de nadie, sino alguien que, a su vez, estará sujeto a evaluación por parte de la red. En la red el estatus lo otorga, no el respaldo de una firma internacional, sino la atención que uno sea capaz de suscitar. También hay gurús, pero aquí es más fácil que cualquiera pueda llegar a serlo, o que alguno establecido deje de ser considerado imprescindible. Dependerá, como en último termino depende todo lo que se publica en la red, de que los demás le lean, de que su sitio obtenga visitas.

En definitiva, que la cultura está cambiando. Aunque algunos no sean capaces de aceptarlo.

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El mercado literario

María Dubón se queja del mercantilismo que coloniza el sector cultural, de cómo se venden grandes cantidades de ejemplares de libros que se hacen pasar por obras de calidad cuando son meros entretenimientos con un barniz cultural. Yo añadiría un fenómeno que se viene observando cada vez más en ciertas editoriales: la mezcla indiscriminada de títulos. Todo en el mismo saco, grandes clásicos de la literatura y el pensamiento junto con conocidos best-seller. Todo al mismo nivel. Es cierto que suele ocurrir en editoriales menores, de esas que sacan ediciones de muchos títulos a un precio muy asequible, pero aún así creo que ver todo mezclado confunde y despista al lector menos avezado. Al final terminará imponiéndose la idea de que la calidad literaria es algo que no se puede objetivar, sino que depende del gusto de cada cual.

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La voz de Cortázar

Me encanta la voz de Julio Cortázar. Siempre me ha gustado el habla de los argentinos, más cuando es la de uno de los argentinos más universales, con permiso, por supuesto de Jorge Luis Borges. Aquí hay una buena cantidad de archivos de sonidos con lecturas de relatos (incluído algún capítulo de Rayuela), entrevistas y comentarios sobre sus textos. Ah, y todos los archivos se pueden bajar sin problemas.

Julio Cortázar: su voz

(Vía Libro de Notas)

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Stairway to heaven

Me apetecía incluir música en Octaedro. No tiene que ver con la literatura (o sí­, ahora que lo pienso, hay mucha música relacionada con la literatura), pero es una de las cosas que me interesan o me interesaron mucho en el pasado. Tan en el pasado que la música que pienso poner hoy aquí­ tiene un aroma a excavación arqueológica. Es un tema que siempre me ha fascinado, muy conocido. Stairway to heaven, de Led Zeppelin. Es bastante largo, así­ que está dedicado a los que tengan la suficiente paciencia como para sumergirse en el pasado durante un rato. Para hacerlo más llevadero, os incluyo la letra.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

There’s a lady who’s sure
All that glitters is gold
And she’s buying a stairway to heaven
When she gets there she knows
If the stores are all closed
With a word she can get what she came for
And she’s buying a stairway to heaven

There’s a sign on the wall
But she wants to be sure
‘Cause you know sometimes words have two meanings
In a tree by the brook
There’s a songbird who sings
Sometimes all of our thoughts are misgiven
It makes me wonder

There’s a feeling I get
When I look to the west
and my spirit is crying for leaving
In my thoughts I have seen
Rings of smoke through the trees
And the voices of those who stand looking
And it makes me wonder

And it’s whispered that soon
If we all call the tune
Then the piper will lead us to reason
And a new day will dawn
For those who stand long
And the forest will echo with laughter

If there’s a bustle in your hedgerow
Don’t be alarmed now
It’s just a spring clean for the May queen
Yes there are two paths you can go by
But in the long run
There’s still time to change the road you’re on
And it makes me wonder

Your head is humming and it won’t go
In case you don’t know
The piper’s calling you to join him
Dear lady can you hear the wind blow
And did you know
Your stairway lies on the whisperin’ wind

And as we wind on down the road
Our shadows taller than our souls
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How everything still turns to gold
And if you listen very hard
The tune will come to you at last
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll

And she’s buying a stairway to heaven…

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