¿Malos lectores?
No es la primera vez que oigo mencionar esta idea. Alguien lo ha dicho en alguna ocasión a media voz, para que no le acusen de elitismo. Que cada vez quedan menos lectores buenos, que no es que esté muriendo la literatura, sino que los que están muriendo son los lectores que disfrutan de esa literatura. Que lo que abunda es una masa de lectores indiscriminada, masa en el sentido más peyorativo del término. Serían lectores incapaces de disfrutar de la buena literatura, con nula capacidad para distinguir el grano de la paja. Ignacio Echeverría habla de ello en su columna de El Mercurio: Lectores de poco fiar.
Ocurre de este modo que los escritores no saben para quién escriben; los editores no saben para quién publican; los críticos no tienen ni idea de qué representan. Ni siquiera los publicistas saben lo que les conviene decir. Todos van dando palos de ciego, y entretanto las librerías se llenan de libros destinados -dicen- a la gente que no lee, cuando no, en el mejor de los casos, a la gente a la que, más que leer, le gusta que le guste leer.
Quizá sea así o quizá todo esto sea un elitismo estúpido. Lo que sí es cierto es lo de las librerías, aunque los libros ya no se compran en librerías, sino en centros comerciales. Cada vez hay más mezcla, literatura junto a lo que no es literatura, con clara ventaja de lo último. En algún post anterior he hablado de editoriales que publican en la misma colección autores de calidad y autores de bestsellers taquilleros, como si todo formara parte de una misma categoría. Hay mucha confusión y nosotros, los lectores, vamos teniendo menos capacidad para diferenciar una cosa de la otra.
¿Qué opinais vosotros?
(Vía Libro de Notas)
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