Archive for Septiembre, 2007

Las tribulaciones del estudiante Törless, Robert Musil

Robert MusilBusco en la Wikipedia y sólo encuentro una breve frase sobre esta novela. Se afirma allí que “narra el despertar vital y sexual de un adolescente en un colegio de Europa Central. En otras páginas encuentro más explicaciones. Al parecer, Robert Musil escribió esta obra basándose en sus experiencias en el colegio militar al que asistió siendo niño. La idea, por tanto, es la adolescencia, el despertar sexual y la iniciación a la vida. Y sí, evidentemente va de eso, pero también de violencia. Es la historia de un estudiante brillante, con alma de artista, que se alía con unos brutos para vejar y humillar a un compañero. Tal vez sea una explicación simplista, pero en el fondo es así. El joven Törless cree asistir a una experiencia estética y creadora, algo que le está haciendo crecer como persona. Una experiencia filosófica en la que cree percibir el sentido de la vida que le espera. Pero al final se da cuenta de que la humillación de su compañero está llegando a un extremo brutal y pone fin a la situación recomendando a la víctima que denuncie la situación al director del colegio, aun cuando eso pudiera suponer su expulsión. Porque su conducta se considera impropia, moralmente reprobable y, de alguna forma, justificativa de las vejaciones y humillaciones a las que ha sido sometido. Basini robaba en las taquillas de sus compañeros para pagar las deudas que tenía con ellos mismos. Más tarde, cuando basándose en este hecho y como pago por su silencio, los amigos de Törless y él mismo, buscaron sus favores sexuales, Basini se sometió casi gustosamente y permitió que hicieran con él lo que quisieron. Es decir, consentía y no sólo consentía, sino que llegaba a buscar esas relaciones. Al menos con Törless, de quien parecía haberse enamorado.

El comienzo de la novela extraña, y se hace un poco difícil de seguir. Cuesta comprender las cavilaciones filosóficas de Törless. Pero según la trama va cogiendo fuerza, entendemos de alguna manera lo que Törless persigue. Creo que busca una experiencia intensa que le otorgue sentido a todo lo demás. Y cree verla en la dominación de Basini. Pero luego se va dando cuenta poco a poco de que lo que ocurre con Basini (por el que no siente, nadie siente en esa escuela, ni atisbo de piedad) no es nada más que una experiencia vulgar, brutal pero vulgar.

La novela también proporciona una de esas pildorillas filosóficas a las que soy tan aficionado. La transcribo aquí:

Porque, en efecto, con los pensamientos ocurre algo muy singular. A menudo no son otra cosa que hechos contingentes, casuales, que pasan sin dejar rastro alguno. Los pensamientos tienen además instantes vivos e instantes muertos. Puede uno lograr un genial conocimiento, y que, no obstante, se le marchite lentamente entre las manos como una flor. Queda la forma, pero los colores, el aroma, desaparecen. Es decir, que lo recuerda uno palabra por palabra, y el valor lógico de la frase que uno encontró para expresarlo continúa siendo perfectamente impecable. Sin embargo, ese pensamiento no hace sino recorrer sin tregua la superficie de nuestro ser íntimo y no nos sentimos más ricos a causa de él…, hasta que -tal vez al cabo de años-, de golpe, sobreviene un momento en que comprendemos que en todo ese ínterin no sabíamos absolutamente nada de aquel pensamiento, aunque lo sabíamos todo lógicamente.

Sí, hay pensamientos vivos y pensamientos muertos. El pensamiento que se mueve en la superficie de nuestro ser y que en cualquier momento puede referirse al hilo de la causalidad, no tiene por qué ser vivo. Un pensamiento que se nos da de esa manera es algo indiferente, impersonal, como un hombre que marcha en una columna de soldados. Un pensamiento…, que acaso ya desde mucho tiempo atrás se nos metió en el cerebro, llegará a ser un pensamiento vivo sólo en el momento en que lo anime algo que ya no es pensamiento, algo que ya no es lógico, de manera tal que sentimos su verdad más allá de toda justificación intelectual, como un ancla que desgarra carne viva, sangrante… Un elevado conocimiento que está sólo a medias en el círculo luminoso del intelecto; la otra mitad tiene sus raíces en el oscuro suelo de lo más recóndito; de suerte que un gran conocimiento es ante todo un estado de ánimo y sólo en su punta más exterior está el pensamiento, como una flor.

Libros y librerías

El sector editorial es cada vez más un mercado en el sentido tradicional del término y cada vez menos una actividad relacionada con la cultura. Creo que en eso nadie se llama a engaño. Cada vez prima más la consideración del libro como un producto que se vende más que un vehículo de cultura. Aún así, en dos de los artículos que os voy a dejar hoy aquí, se habla de la figura del librero como la de un profesional que ama aquello que vende, que aún es capaz de informar a sus clientes sobre cuestiones no meramente comerciales relacionadas con el libro. Son los libreros especializados, aquellos que todos los que amamos los libros alguna vez deseamos ser. Pero también, al menos yo lo creo así, constituyen una especie en vías de extinción. Las grandes superficies los han arrinconado, los supermercados del libro, como la FNAC, los han convertido en una pervivencia del pasado. Por lo menos yo, cuando salgo con la intención de comprar libros, no espero que quien me atienda sepa de que le hablo, o conozca el nombre del autor que le solicito, a menos que se trate de alguna novedad editorial.

Estos tres artículos presentan diversas visiones sobre el sector librero. Cuestiones en las que yo, al menos, no había reparado, como la pugna por lograr visibilidad en los escaparates y en las mesas de novedades de las librerías; la duración, cada vez menor, de los títulos nuevos; la gran cantidad de libros que se devuelven, unida a la gran cantidad de títulos que se publican.

Os dejo los enlaces.

Reflexiones sobre el sector editorial

¿Cómo eligen los libreros los libros que nos ofrecen?

Librero: ¿gerente, filósofo, obrero o gourmet?

W.G. Sebald: Los emigrados

Sebald2Como ya he dicho en más de una ocasión, una de las funciones principales de este blog es descubrir nuevos autores (autores que no he leído) y compartirlos por quienes se dejan caer por aquí de cuando en cuando. En esta ocasión el descubierto es W. G. Sebald, y el libro es Los emigrados. No me atrevo a llamarlo novela ni colección de cuentos. Lo primero, porque no hay unidad entre las distintas historias, a no ser la que confiere el narrador, aparentemente el propio Sebald, aunque Susan Sontag lo pone en duda en el extenso artículo que dedicó al autor, W. G. Sebald: El viajero y su lamento:

¿Es Sebald el narrador? ¿O es un personaje de ficción a quien el autor ha prestado su nombre, con detalles selectos de su biografía?

Salvo por ese detalle, los relatos se pueden leer como piezas independientes, lo que abonaría la idea de que estamos ante una colección de cuentos. Sin embargo, hay demasiada unidad en el tema, el tono y los personajes, más de la que es dado encontrar en una colección de cuentos. Dejaré, por tanto, el término libro, más indeterminado pero menos comprometedor.

Bueno, pues este libro presenta una colección de historias melancólicas, de personajes desarraigados que en un momento u otro debieron dejar su país. En el exilio son siempre emigrados, gente que no ha echado auténticas raíces en el sitio que han elegido para vivir, gente que permanece atada a viejos recuerdos. Sebald es judio, como todos los personajes de este libro, y de alguna forma esa condición le ha determinado en la elección de sus temas. Los judios son los emigrantes universales, los que nunca pertenecen al lugar en el que viven. Por eso, Sebald ha hecho de viaje, del desplazamiento (la mayoría de sus relatos comienzan con uno) uno de los temas fundamentales de su prosa.

También la memoria es otro de los temas, el hilo conductor de estos relatos. Los personajes recuerdan, pero no solo recuerdan, recuperan recuerdos que creían perdidos, sienten algunos recuerdos como más reales que la vida que están viviendo. En ese sentido una particularidad de Sebald es el empleo de fotografías en su obra. Todos sus libros incluyen fotografías en blanco y negro, con aire antiguo, ajado. A veces, páginas de periódicos, fotografías de documentos o incluso de objetos. Cuando uno lee en el texto referencias a una de esas imágenes, la tentación de considerar lo que se está leyendo como basado en hechos reales, como sucesos y personas que han formado parte de la vida de Sebald, es muy fuerte. Sin embargo, pronto toma cuerpo la sospecha de que no todo es real, que probablemente haya una mezcla entre ficción y realidad, y que esas fotografías provienen en parte de tiendas de anticuarios o de mercadillos callejeros.

El viaje, el desarraigo, la memoria y la melancolía son los temas de estos relatos. También la curiosidad por las vidas ajenas, podríamos decir. El narrador (ya sabemos que Susan Sontag no está del todo segura de que sea el propio Sebald) emprende un viaje en solitario para indagar, para buscar vestigios de la vida de uno de sus personajes. Visita las ciudades en las que vivió, se deja penetrar por su decadencia. Siempre solo. Es un escritor viajero, interesado por las vidas de otros viajeros, en este caso, viajeros a la fuerza.

Son cuatro relatos, cada uno de ellos la vida de un personaje. Dice Susan Sontag que el libro tiene una estructura musical de cuatro movimientos, in crescendo hasta llegar al apogeo de la cuarta narración, la historia del pintor Max Ferber. Es la historia más terrible, porque su exilio estuvo marcado por la muerte de sus padres a manos de los nazis. A causa de este último relato, se ha etiquetado la obra de Sebald como “literatura del holocausto”. Erróneamente, puesto que el tema aquí no es el destino de los judíos, sino el desarraigo del emigrante.

En suma, un libro enigmático y fascinante.

Un congreso sobre literatura fantástica

La Universidad Carlos III de Madrid, en colaboración con la Asociación Cultural Xatafi, convoca un congreso sobre literatura fantástica y de ciencia-ficción. Bueno, en realidad, si uno se lee el programa, no es únicamente un congreso sobre literatura, también se analiza la ciencia-ficción y lo fantástico en el cine y en la cibercultura. No se menciona la fecha de celebración, pero el tope para enviar comunicaciones y solicitudes de participación es el 15 de febrero de 2008, así que aún queda algún tiempo. Suena bastante interesante, sobre todo si, como se prevee, acuden autores de la cosa.

I Congreso Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción

Vuelve Vila-Matas

Enrique Vila-Matas, al que considero uno de los mejores escritores vivos en castellano, publica un nuevo libro. Se trata de Exploradores del abismo, una colección de cuentos que se aleja, según sus propias palabras en la entrevista que le han hecho en El País, de la metaliteratura que había practicado en sus anteriores obras: Bartleby y compañía (que, curiosamente, acabo de comenzar a releer hoy mismo), El mal de Montano y Doctor Pasavento. Las tres forman una trilogía y, por tanto, componen un ciclo ya cerrado. Comienza ahora otra escritura en la que las alusiones literarias dejarán de situarse en el centro de la escritura de Vila-Matas. Quizá perdamos algo los que lo admiramos precisamente por esa trilogía, por esa capacidad suya de jugar con los escritores y lo literario para componer textos paradójicos, extraños. Yo, personalmente he descubierto a unos cuantos escritores a través de los libros de Vila-Matas. Pero comienza una nueva época en su obra y habrá que ver lo que puede dar de sí. En todo caso el título parece prometedor.

Exploradores del Abismo, Anagrama

Intensidad del cuento

Con la novela sabes que vas a vivir en ese sitio mucho tiempo y tienes que organizar muy bien los espacios, tienes que saber qué vas a escribir. El cuento, sin embargo, es perfecto para crear situaciones y darle una intensidad especial. Una novela puede tener situaciones intensas, pero hay que dosificar la evolución dramática para no generar angustia en el lector.En el cuento todo lo metes allí, la brevedad la cargas de intensidad, y eso es muy gratificante.

José María Merino, El microrrelato se adapta muy bien a las nuevas tecnologías