Año de palabras
El comienzo del nuevo año me ha pillado alejado de la red y los ordenadores, pero creo que aún estoy a tiempo de felicitaros el año nuevo. Os deseo un buen año 2008, lleno de muchas lecturas, mucha, muchísima escritura y, sobre todo, mucho que compartir a través de los blogs y las redes sociales. En cuanto a los buenos propósitos de año nuevo, me quedo con los de José Antonio Millán, que no están en su mano, pero tal vez estén en la de todos. En concreto, con los dos siguientes:
que aumente la práctica de la lectura
que haya dispositivos lectores realmente útiles, abiertos y baratos
El primero tal vez sea más difícil, aunque todo es posible y tal vez muchos de los que ahora no leen descubran que leer es una magnífica forma de estar en el mundo. El segundo es una esperanza que abrigo desde hace mucho tiempo. Tal vez este sea el año definitivo, el año en que llegue por fin lo que podríamos llamar el ipod de los libros. Como cualquier lector que se precie, nunca abandonaré (lo prometo) los libros de papel, ni me desharé de mi biblioteca (al contrario, intentaré que siga creciendo poco a poco, libro a libro), pero tampoco desprecio la posibilidad de acceder a cualquier libro que necesite o anhele inmediatamente, sin tener que depender de si está agotado o no, si lo van a reeditar o no. Y no me parece que en ello halla contradicción alguna.
En fin, que el 2008 sea un año en el que tengamos más palabras (impresas o digitales) que nunca.
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