Los diarios de Hélène Berr
La premisa del mercado editorial, como la de cualquier otro mercado, es vender. Hasta ahí no hay nada que objetar. Y esa premisa produce, en muchas ocasiones, auténticos engendros con forma de libro y lujosamente editados que regalar a los amigos en navidades. Pero no siempre es ese el camino seguido para cumplir con la premisa. En ocasiones se practica otro que, a priori, parece más prometedor: lo que podríamos llamar el desenterramiento o el desempolvamiento (palabro) de textos interesantes de autores desconocidos o, simplemente, de textos privados que no tenían como finalidad darse a conocer. Y hay un tema en relación con el cual está práctica produce cosas muy interesantes: la segunda guerra mundial, en concreto todo lo relacionado con el holocausto de los judíos. La experiencia personal de los que sufrieron los campos de exterminio y volvieron para contarlo, o de quienes no volvieron pero dejaron consignada su experiencia por escrito, es ahora un filón para los editores. Y lo es porque, como lectores, nos interesa. Personalmente, han pasado por mis manos unos cuantos libros que tienen como tema este brutal episodio de la historia europea. Si esto es un hombre, de Primo Levi; Sin destino, de Imre Kertész; y más recientemente un curioso libro que tenía deseos de leer hace tiempo y que presenta estas vivencias desde el punto de vista psicológico: El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.
Ahora se desentierran los diarios de Hélène Berr, una chica francesa, hija de un industrial, que no escribía para el mundo, sino para su novio, Jean Morawiecki. Hélène provenía de una familia judía y, como tal, fue deportada por las autoridades colaboracionistas durante la ocupación nazi. Tanto ella como sus padres murieron en los campos de exterminio de Auschwitz y Bergen-Belsen. Paradójicamente, su novio se enroló en la resistencia y más tarde participó en la liberación de esos mismos campos en los que había fallecido su novia y toda su familia. Durante dos años, los peores años de la guerra mundial, escribió un diario secreto destinado a su novio en el que hablaba de la irracionalidad en la que se encontraba inmersa, del horror por venir y del único afán de los nazis:
Pero no hay nada que reflexionar, pues los alemanes no buscan ni razón ni utilidad. Tienen un objetivo: exterminar.
Pero no solamente es la experiencia de los judíos durante la segunda guerra mundial, sino ésta en sus múltiples aspectos, la que interesa a editores y lectores. Me vienen a la cabeza ahora otros libros relacionados con el tema. Una mujer en Berlín, por ejemplo, de autora anónima, que narra las violaciones masivas que sufrieron las mujeres alemanas cuando Berlón cayó en manos de los soviéticos. O Suite francesa, de Irène Némirowski, en la que la experiencia ahora es de las mujeres francesas (mucho menos traumática que la de las alemanas, todo hay que decirlo) en su relación con los ocupantes nazis. En todo caso, es un tema sobre que aún se puede hablar (y leer) mucho.

Hola, Juan Carlos. Estamos a punto de editar en España la poesía completa de Ryszard Kapuscinski y nos gustaría hacerte llegar de alguna manera el libro ¿te puedes poner en contacto con nosotros?
Gracias.
Hola, Pepo.
Me has recordado que aún no había puesto la dirección de correo de Octaedro. Ahí está, para todo el que quiera comentar cualquier cosa fuera de antena. En todo caso, con vosotros me pondré en contacto a través de vuestra dirección de correo.
Un saludo
¿Sabes, Juan Carlos? considero que es un tema del que se habla, y se hablará, porque es un tema que dolió, duele y dolerá a todos. Cuantos seres humanos padecieron este dolor imposible de imaginar. Estos libros que mencionas son apenas una mínima, y muy valiosa, parte de todo esto.
Te recomiendo leer una ESTUPENDA novela (que la han llevado ahora al cine, y que quiero ver lo antes posible). La ficha es: Bernhard Schlink, El lector, Trad. Joan Parra Contreras (Barcelona: Anagrama, 2006). Te va a fascinar.
A lo mejor es eso, que se trata de algo imposible de imaginar. Por eso necesitamos seguir leyendo y conociendo datos sobre ello: para poder ser capaces de llegar a comprender siquiera mínimamente lo que podía llegar a sufrir una persona sometida a esa maquinaria de exterminio.
Tenía esa novela en mi lista de lecturas pendientes, pero ahora que tú me la recomiendas la paso al primer puesto.
Aquí, en El lector, este tema de la Guerra y este dolor del que hablamos, tiene una visión impactante y diferente. Ya nos contarás tu lectura.
Me está intrigando esta novela. Creo que no voy a dejar pasar esta semana sin hacerme con ella.
No sé si es que a los lectores les interesa tanto ese tema, o a los editores que una y otra vez vuelven a los mismo temas. A temporadas inundan las librerías con gruesos volúmenes sobre historia-ficción, otras sobre la segunda guerra mundial, otras sobre el tema que habláis. ¿Realmente a los lectores les atrae tanto? No lo sé.
Ah, feliz nuevo año.
No lo sé, habría que plantearse si el mercado recoge los intereses de los lectores o impone esos mismos intereses a los lectores. Pero lo cierto es que ahí está. Personalmente, ha sido algo paulatino, poco a poco voy leyendo más sobre el tema (también porque voy encontrándome más sobre el tema). Ahora, por ejemplo, me interesaría leer sobre la vivencia de la guerra desde la parte alemana. Una mujer en Berlín, por ejemplo, daba una visión que hasta ahora no habíamos tenido: la de la población civil en Berlín cuando la ciudad cayó al final de la guerra.
Feliz año para tí también, corsario.
Amigo Corsario,
cuando algo es tan recurrente, además de vender, es que del tema no se ha dicho todo. Acaban de abrir unos archivos sobre el holocasto en Alemania, que habian estado cerrados por obvias razones. Imaginate si el tema no es para seguir dando de que hablar y, sobre todo, para pensar y hacer conciencia histórica y, como dice Kertész, reflexionar en que si ya todo este horror se vivió una vez, puede volver a repetirse…
Pero, ¿por qué es ahora cuando se habla de todo ello, Magda? Hace muchos años que cayó el muro de berlín y oficialmente terminó la guerra fría, podría haberse hablado de ello entonces. ¿Por qué han permanecido todos esos datos ocultos hasta ahora?
Porque aunque el muro esté tirado desde ese tiempo, Juan Carlos, las cosas se siguieron ocultando. Que el muro se haya tirado no significaba que al año siguiente todo saliera a la luz. Tu realmente crees que los archivos que guardan los alemanes sobre algo tan terriblemente espantoso como el holocausto, al caer el muro iban a decir al mundo: “miren, miren, aqui está todo lo que hicimos, se han quedado cortos con lo que creen que pasó”.
Por todo esto, porque han guardado con mucho cuidado tanto horror (y no solo los alemanes, también los rusos, por ejemplo), hemos tenido que irnos enterando a través de la literatura, el cine, los que quedaron vivos, de todo esto.
Además, no tiene mucho. Por ejemplo, en Hungría fue el el 89 cuando el comunismo salió del país (después de la guerra los rusos no soltaban a Hungria) ¿crees que en tan poco tiempo histórico se puede saber tanto horror -guerra mundial y después ocupación comunista-?) Además, ten en cuenta que no había traducciones de escritores húngaros, entre otros de otras lenguas, hasta hace pocos meses.
Ver el Museo en Budapest, adonde llevaron todas las estatuas gigantes de Stalin y sus compinches, te deja tan impresionada, no puedes ni hablar al percibir lo que fue ese poder comunista en Hungría y lo peor es que acababan de terminar la segunda guerra cuando pasaron a manos del comunismo por tantos años ¡Imagínate si iban a salir las verdades! se desconfiaba hasta de los padres, lohermanos, cualquiera podía ser espía del gobierno. ¿Cómo crees que vive la gente después de tantos años así?
Al igual impacta ver ese monumento al holocausto (puedes ver las fotos en mi blog, están en flickr).
En fin Juan Carlos, aun falta mucho por saberse, por todo esto y por mucho más.
Tienes razón, Magda, apenas ahora comienza a pasar el tiempo suficiente para que todas estas cosas puedan salir a la luz. Se me olvidaba que los ciclos del horror son largos, que cuando una sociedad ha sufrido lo que ha sufrido la europea, tiene que pasar mucho tiempo para que se pueda hablar con claridad de todo lo que ocurrió. Es lo mismo que ocurre en España con la guerra civil y el franquismo, que aún no ha pasado el tiempo necesario para poder hablar con tranquilidad de todo lo que pasó.