Borges precursor
La idea de Borges como precursor intelectual de la red no es nueva. El maestro argentino, un hombre conservador, clásico en las formas, dio a luz a una serie de ideas que están extrañamente conectadas con internet y con el concepto de hipertexto. Jorge Gómez Jiménez habla de ello en este post, donde menciona las obras de Natalie Bookchin (autora de un videojuego basado en una obra del autor) y Perla Sassón-Henry, que muestra en su obra Borges 2.0: From Text to Virtual Worlds algunos ejemplos de textos borgianos en los que se recogen conceptos precursores de algunas de las cosas que hoy son comunes en la red. La conclusión del post de Jorge Gómez Jiménez es una de esas ideas que nos dejan pensativos y con la intuición de que hay algo mucho más profundo, algo cuyo alcance aún no somos capaces de captar por completo, en este mundo tecnológico en el que nos movemos.
Borges no es pionero del hipertexto; es, sí, uno de sus más notables intérpretes. El hipertexto está en Borges, pero lo está en cuanto Borges es humano. El hipertexto está en nosotros: nunca requirió de computadoras para vivir su vida de laberinto, la versión orgánica es perfecta y millones de veces más rápida y versátil que la electrónica, y siempre se le conoció por el nombre más amable de pensamiento.
(Vía Libro de Notas)

Totalmente de acuerdo con Jorge, Juan Carlos, Borges no es pionero del hipertexto. A Borges le han colgado multitud de milagritos totalmente ajenos a él.
Lo que me llama la atención del comentario de Jorge es la idea de que el hipertexto no es otra cosa que la expresión electrónica del pensamiento. Y en ese sentido no es que sea pionero del hipertexto, es que tuvo una serie de intuiciones que, curiosamente, tienen una cierta relación con la realidad actual de la red.