La lectura será un culto
¿Tampoco confía en el tan alabado Kindle, el libro electrónico que acaba de aparecer en Estados Unidos? No lo he visto todavía, sé que anda por ahí, pero dudo que reemplace un artefacto como el libro. La clave no es trasladar libros a pantallas electrónicas. No es eso. No. El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura. Hemos perdido la guerra. En veinte años, la lectura será un culto.
¿Y los lectores serán una especie de gente rara, de espectros? No, no, tampoco. Será un hobby minoritario. Unos criarán perros y peces tropicales, otros leerán. Como lo que es hoy leer poesía. Existen poetas, se les publica, pero los lectores de poesía son una minoría. Eso ocurrirá.
Probablemente Philip Roth haya dado en el clavo. De todas formas, no es ningún secreto, ni nada sorprendente. Cierto que, como dice Juliana, las pantallas nos han llevado a reencontrarnos con la lectura, pero no a todos, ni a la mayoría. Algunos somos capaces de leer un texto largo en la pantalla, mejor dicho, estamos dispuestos a ello, tenemos paciencia para hacerlo. Pero la mayoría no. Por mucho que se empeñen los editores o el estado, la lectura, entendido como el hábito de dedicar tiempo y paciencia a desentrañar un texto más o menos largo, más o menos denso, es algo en retroceso.
La entrevista es de hace unos días. En El País.

