Archive for the 'comentario' Category

Por amor al arte

Encuentro en la página venezolana Qué Leer un artículo interesante sobre escritores huraños, refractarios a las luces de los medios de comunicación. Son escritores que rara vez conceden entrevistas, cuando no directamente rehuyen los flashes de los fotógrafos hasta el punto de que apenas si sabemos como son físicamente. Juan Rulfo, J. D. Salinger, Juan Carlos Onetti, Thomas Pynchon, todos ellos han hecho  lo posible por sustraerse a la luz pública en una sociedad en la que lo que más se valora es precisamente lo contrario, los focos, la fama, las continuas apariciones en los medios de comunicación. Algunos de ellos incluso han dejado de publicar, aunque sabemos que continúan escribiendo: simplemente no quieren volver a mostrarse, prefieren cultivar su arte en privado, para sí mismos.

Son rara avis en estos tiempos en que los escritores han dejado de ser artistas solitarios volcados en su arte y se han lanzado a los medios de comunicación, donde cada vez tienen una mayor presencia. En la actualidad, la figura del escritor está cada vez menos ligada a su obra y más a su presencia pública. Sus obras, generalmente novelas, se han convertido en productos que podemos adquirir, pero que no definen esencialmente al escritor. Como alguien decía, parece que a los escritores les gusta cada vez menos escribir y más haber escrito, es decir, tener obras sobre las cuales conceder entrevistas o aparecer en shows de televisión. Creo que de alguna manera se han convertido en marcas, y les ocurre lo mismo que a las grandes compañías, tipo Apple o Mcdonalds, que están más volcados en gestionar su marca que en elaborar los productos que se supone que son el centro de su negocio. Para estos escritores, escribir ha dejado de ser su core business. Se han lanzado al mundo del marketing.

Por eso, autores como los que menciona el artículo de Qué leer nos resultan tan extraños. Van a contracorriente. Se preocupan únicamente de su obra, incluso les da igual si esta es conocida o no. ¿para que querría alguien escribir en secreto, por qué hacer algo que uno no tiene intención de vender? Está aquello tan manido de por amor al arte, una frase que siempre usamos en sentido negativo. Nosotros no hacemos nada “por amor al arte”, pero resulta edificante y extraño que precisamente ellos escriban “por amor al arte de escribir”.

Huraños y esquivos

Entradas relacionadas:

Leyendo a Murakami en fin de año

Las cosas que se pueden comprar con dinero es mejor comprarlas sin pensar demasiado si ganas o pierdes. Es mejor ahorrar las energías para aquellas cosas que no pueden comprarse con dinero.

Termino el año leyendo 1Q84, de Murakami. No había vuelto a él desde hace mucho tiempo porque me llegó un momento en que, leyendo una de sus novelas, no entendí demasiado bien qué se proponía su escritura. Entonces me interesaba un cierto tono que podríamos llamar “filosófico”: sus personajes, generalmente jóvenes, se preguntaban por la vida, vivían intentando responder a esa pregunta. 1Q84, sin embargo, tiene un tono distinto: sus personajes también son jóvenes, y también la vida les ha tocado. Pero en su caso el tono reflexivo parece estar ausente.

Aún no la he terminado, así que no continúo hablando de ella. Lo haré más adelante.

El último día del año, un año más que se cierra. Veremos el 2012.

(La cita es, creo, de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo)

Entradas relacionadas:

Elecciones en España

Hace algunos minutos han comenzado las, a decir de muchos, elecciones más importantes de la democracia. Y todas las estadísticas apuntan a una victoria segura del PP. La única incógnita que nos queda es saber si obtienen esa mayoría tan tremendamente absoluta que auguran todas las encuestas, o si, como efecto del 15m y todas las reflexiones a que nos ha obligado la política y la economía a lo largo de estos meses de incertidumbre, los otros partidos, los que se encuentran fuera de la línea pp-psoe, obtienen una representación suficiente para tener algún tipo de peso en el parlamento.

Durante estos meses nos hemos interesado por la economía y por la política. Nos ha indignado como se toman decisiones que afectan a nuestras vidas en lugares muy alejados, de acuerdo con entes tan vagos como “los mercados”, como en algunos países europeos se han impuesto gobiernos a los que nadie ha votado, o como, simplemente, se ha desdeñado conocer nuestra opinión sobre lo que está ocurriendo. Y la indignación ha crecido, y no solo en nuestro país. Los ciudadanos de Estados Unidos han tomado el relevo y han comenzado a hacerse conocidos por combatir desde allí, desde el mismo corazón del capitalismo, la lógica que nos está llevando al caos.

Hay que votar, aunque solo sea para evitar que esa mayoría sea tan absoluta como dicen que va a ser. Luego, una vez pasen las elecciones, empezará probablemente el peor capítulo de toda esta historia. Los políticos continuarán a lo suyo, y colaborarán para evitar que los sustituyan desde esos lejanos despachos por tecnócratas entrenados en Goldman Sachs, como ha ocurrido en Italia y en Grecia. Y veremos  como se reducen poco a poco (o de un plumazo como ocurre en Madrid o en Cataluña) la sanidad, la educación y todas esas cosas que “ya no nos podemos permitir”, como dicen algunos.

Y nosotros deberemos volver a las calles para protestar por todo ello. Para dejar claro nuestro desacuerdo, nuestra creciente rabia. Como los egipcios, que se libraron de Mubarak y ahora tienen que volver a la plaza Tahrir para librarse del ejercito que le echó, que le ha cogido gusto al poder y ahora no quiere soltarlo. Si algo hemos aprendido en estos meses, es que quienes dicen representarnos no nos representan. Se representan a sí mismos, a sus partidos, a sus patrocinadores. No a nosotros. No nos queda más remedio que estar ahí, en la calle, recordándoles en todo momento que somos los que dicen representar y que no nos fiamos de ellos. Y está claro que algo tendremos que decir sobre lo que están haciendo con nuestra sociedad y nuestra vida.

 

Entradas relacionadas:

Los Simpsons y los escritores

Gore VidalNo soy un seguidor asiduo de los Simpsons, aunque sí un fan de la serie. La veo con frecuencia en la televisión, cuando mi hija la encuentra de repente entre la maraña de canales (que cada vez son más y cambian misteriosamente de lugar), pero a menudo encuentro en la red referencias a tal o cual capítulo que habla sobre algún tema que me parece de interés. Después de apuntármelo y archivar la referencia, no suelo ver el capítulo, se me olvida. Algún día tengo que recopilar todas esas referencias que tengo desperdigadas por ahí y ponerme a ver capítulos de la serie que no he visto.

La revista Ñ (suplemento cultural del diario Clarín) publica un artículo en el que se recogen las apariciones de escritores en distintos capítulos de los Simpson. Todos de lengua inglesa, no podía ser de otra manera, pero todos muy conocidos. Será curioso verlos (me voy a apuntar las referencias a ver si algún día me acuerdo de verlos).

 Revista Ñ: Escritores en los Simpsons

Entradas relacionadas:

15-O. Indignación “all over the world”

La indignación se extiende como una marea por todo el mundo. Ellos, los detentadores del poder, aún disimulan, carraspean mientras dicen que entienden nuestra indignación y que están trabajando para las cosas sean mejores, pero en el fondo empiezan a darse cuenta de que no nos lo tragamos. Cada vez más, no nos lo tragamos. Si la economía es global, la respuesta a los abusos, a las estafas de la clase política y económica, también tiene que ser global. Ayer comenzó a serlo. Por todo el mundo se extendió la indignación. Yo estuve en Madrid, el lugar en que comenzó todo hace seis meses.

Manifestación 15-O Madrid

Manifestación 15-O MadridManifestación 15-O Madrid Manifestación 15-O Madrid

Entradas relacionadas:

Las piedras

Me gustó este poema de Tomas Tranströmer, premio Nobel de Literatura de 2011:

 

OIGO caer las piedras que arrojamos,
transparentes como cristal a través de los años. En el valle
vuela la confusión de los actos
del instante, vociferantes, de copa
en copa de los árboles, se callan
en un aire más tenue que el presente, se deslizan
como golondrinas desde una cima
a otra de las montañas, hasta
alcanzar las mesetas ulteriores,
junto a las fronteras del ser. Allí caen
todas nuestras acciones
claras como el cristal
no hacia otro fondo
que el de nosotros mismos.

De “El cielo a medio hacer”

Tomas Tranströmer

Entradas relacionadas:

Pasado mañana

Revisando la información de los medios sobre la protesta del 15M

Foto: RTVE

Habría mucho que escribir sobre el Movimiento del 15 de mayo, sobre la acampada de Sol, sobre la #spanishrevolution. Habría mucho que comentar sobre un sistema en crisis en el que los que la sufren son precisamente aquellos que no la han causado, los que tienen que ver como cada día se recorta un poco más de ese estado del bienestar en el que creyeron vivir, los que se dan cuenta de que su única función es trabajar y consumir. Pero hoy no se puede continuar hablando de esto porque es la jornada de reflexión y mañana hay que ir a votar para que todo continúe igual durante otros cuatro años, para que nos conformemos con leyes que no queremos pero que no tenemos más remedio que aceptar puesto que los “representantes de la voluntad popular” las han votado por razones que nunca conoceremos, ya que aquí, en este país, nunca se dan explicaciones de nada, todo lo más se lanzan consignas cada vez más parecidas a eslóganes publicitarios.

Habría mucho que hablar, pero tal vez deberíamos hacerlo pasado mañana, cuando el mecanismo, tan bien engrasado que nunca falla, nos diga quienes serán nuestros representantes durante los próximos años. Pasado mañana será el momento de constatar si el sistema ha sido sensible a tanta “reflexión” en la calle, si de alguna manera la lógica de los que protestan ha influido en la lógica de los que se creen que con frases vacías, con ruedas de prensa sin preguntas y con polideportivos abarrotados de fieles con banderitas del partido de turno ya nos tienen preparados para aceptar durante otros cuatro años sus corrupciones, sus privilegios y un sistema que cada vez nos resulta más ajeno.

Habría que empezar a hablar pasado mañana.

Entradas relacionadas:

Ernesto Sabato: “Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema”

Cuando alguien muere a la edad de Ernesto Sabato, la desaparición, aunque sentida, genera menos dolor. No hay sorpresa, por lo que el choque emocional parece menos profundo. La muerte, como en el libro de García Márquez, estaba anunciada hace mucho tiempo. Además, a los 99 años quedaba ya muy poco de Sabato en Sabato. Había dejado de leer y de escribir, porque su vista ya no se lo permitía. Tan solo pintaba y esperaba el momento, que por fin llegó ayer.
Sabato siempre fue un escritor muy filosófico. En sus novelas, mucho más que en las de cualquier otro, palpita una intensa preocupación por el ser humano y su vida en este mundo que él mismo ha creado. Y también una honda tristeza. Fruto de esta preocupación son sus posiciones políticas, que se plasmaron en su participación en la Comisión de la Verdad (Comisión Sabato) que se ocupó de investigar las desapariciones durante la dictadura argentina de los años 70 y 80.
En 2000 publicó La resistencia, un ensayo en el que critica la sociedad deshumanizada producto del capitalismo salvaje que condiciona al ser humano. Como se puede ver, un tema muy actual:

 

En el vértigo todo es temible y desaparece el diálogo entre las personas. Lo que nos decimos son más cifras que palabras, contiene más información que novedad. La pérdida del dialogo ahoga el compromiso que nace entre las personas y que puede hacer del propio miedo un dinamismo que lo venza y les otorgue una mayor libertad. Pero el grave problema es que en esta civilización enferma no sólo hay explotación y miseria, sino que hay una correlativa miseria espiritual. La gran mayoría no quiere la libertad, la teme. El miedo es un síntoma de nuestro tiempo. Al extremo que, si rascamos un poco la superficie, podremos comprobar el pánico que subyace en la gente que vive tras la exigencia del trabajo en las grandes ciudades. Es tal la exigencia que se vive automáticamente, sin que un sí o un no haya precedido a los actos.
La mayoría de la humanidad es empleada de un poder abstracto. Hay empleados que ganan más y otros que ganan menos. Pero ¿quién es el hombre libre que toma las decisiones? Ésta es una pregunta radical que todos hemos de hacernos hasta escuchar, en el alma, la responsabilidad a la que somos llamados.
Creo que hay que resistir: éste ha sido mi lema. Pero hoy, cuántas veces me he preguntado cómo encarnar esta palabra. Antes, cuando la vida era menos dura, yo hubiera entendido por resistir un acto heroico, como negarse a seguir embarcado en ese tren que nos impulsa a la locura y al infortunio. ¿Se le puede pedir a la gente del vértigo que se rebele? ¿Puede pedirse a los hombres y a las mujeres de mi país que se nieguen a pertenecer a este capitalismo salvaje si ellos mantienen a sus hijos, a sus padres? Si ellos cargan con esa responsabilidad, ¿Cómo habrían de abandonar esa vida?

Ernesto Sabato: La resistencia

 

Aquí tenéis un vídeo homenaje realizado en su 97 cumpleaños.

 

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

 

Entradas relacionadas:

  • No hay entradas relacionadas

Ulises

Como he mencionado en alguna anotación anterior, estoy leyendo el Ulises. Digamos que estoy llevando a cabo una primera aproximación, lenta, sorprendida, un poco temerosa. Después de todo, tiene fama de ser el libro más difícil de la historia de la literatura. Sin embargo, tengo que decir que, por el momento, me defiendo. Tengo mi muleta: lo estoy leyendo en la traducción de José María Valverde, con su correspondiente prólogo y un esquema de cada capítulo, indispensable en algunos de ellos para saber un poco por dónde transcurren las cosas y qué hay tras las palabras aparentemente desordenadas de Joyce. Todo ello, al menos en el nivel del argumento. En cuanto al significado más profundo de la novela, o a la comprensión de la forma de narrar de Joyce, lo dejo para una segunda lectura. Todas las referencias que he encontrado en otros libros o en la red recomiendan leerlo dos veces al menos. Solo se puede comprender la novela de Joyce, dicen, cuando se la ha recorrido en su totalidad, cuando se sabe ya todo lo que ocurre en el día de Leopold Bloom y se han escuchado sus pensamientos. Una vez situados ahí, la segunda lectura permite penetrar en el significado de todo ello. O eso parece. Ya veremos. Por el momento he llegado hasta el capítulo 15.

Entradas relacionadas:

Un porno muy especial

Cuando veo estanterías cuajadas de libros ordenados, o desordenados, flamantemente nuevos, o viejos, dudo si alguna vez me acostumbraré al e-reader. Si la biblioteca que comienzo a almacenar dentro de mi ordenador alguna vez me hará sentir como la “bibliotequilla” que he reunido a lo largo de los años en mi casa. Sospecho que no, que leeré muchos libros digitales, pero que al mismo tiempo rezaré (es un decir) porque no desaparezcan las librerías de toda la vida, las que tienen algo más que novedades. Y porque en las bibliotecas públicas no lleguen a imponerse las pantallas sobre los libros.

A uno “le pone” ver tanto libro acumulado. En esta página lo saben, y por eso han acumulado tanto “porno” para amantes de los libros. Porno duro, todo hay que decirlo, que puede herir la sensibilidad del no lector. Y hacer las delicias del lector.

Bookshelf Porn.

Entradas relacionadas:

Página siguiente »