Los productos de la mente humana
Pero ¿qué significa existir? ¿Sólo existen las rocas, los vegetales, los animales, la fuerza de gravedad y otras entidades por el estilo? No hace falta creer en fuerzas sobrenaturales para sospechar que las fronteras de lo real se hallan bastante más allá. “Los materialistas afirman que hay un solo mundo, el mundo de los objetos físicos, y que todo lo demás es pura ficción”, escribió el filósofo Karl Popper para argumentar, acto seguido, que los productos de la mente humana -mitos, teorías científicas, construcciones matemáticas, obras musicales y literarias- son tan reales como las piedras: “Reales en un sentido muy similar a las fuerzas físicas; reales porque pueden provocar cambios en nosotros y en el mundo tangible”.
Mori Ponsowy acude a Dublín después de haber leído el Ulises, y camina de un lado a otro, pensando en los lugares por los que transitaba Leopoldo Bloom, en lo que veía nada más salir por la puerta de su casa. Pero Bloom era un personaje de ficción, no vio nada, no caminó por ningún lugar salvo en la mente de Joyce, y sin embargo…, ¿no son a veces más reales que los personajes reales, los de carne y hueso, los que recorrieron la historia dejando a veces una huella mucho menos tangible? En Londres, el 221B de Baker Street es un lugar de obligada visita. Hay un museo incluso. Pero allí nunca vivió Sherlock Holmes. Como Bloom, solo lo hizo en la mente de su autor.
Por cierto, he comenzado a leer el Ulises.
[vía Libro de Notas]

