Archive for the tag 'bitácoras'

Wayback machine

Cuando escribí el post anterior sobre Archive-It, no conocía toda la potencialidad de The Internet Archive. Es decir, alababa al hijo sin conocer del todo al padre. En concreto, no había usado nunca su Wayback Machine. Gracias a Deakialli (otra vez) lo he hecho y ¡voila!, una de mis páginas favoritas, cuya desaparición de la red siempre he lamentado, se ha mostrado ante mis ojos tal cual, como si nunca hubiera dejado de estar en la red. Es fantástico, la verdad. Además, permite seguir la evolución de una página a lo largo de los años. Y esta característica me ha llevado a mi segunda sorpresa del día: he introducido las url que a lo largo del tiempo ha tenido Octaedro y he comprobado con sorpresa que alguien utiliza ese nombre en Blogger, que fue mi primera herramienta de bitácoras. La bitácora, alojada en Blogspot, no tiene nada que ver con Octaedro, ni siquiera usa el nombre en su cabecera, sólo en la dirección. Aquí está, por si sentís curiosidad.

En fin, temas bitacoreriles aparte, que la herramienta que proporciona The Internet Archive me parece fantástica. Una vez que he comprobado su potencialidad, comprendo mejor el sentido de Archive-It. Se trata de poder preservar aquellas páginas que personalmente nos interesan de su probable desaparición con el paso del tiempo. De hacer con nuestras páginas favoritas un backup que las preserve.

Entradas relacionadas:

Procrastinación en la blogosfera

Estaba a punto de ceder a la tentación de procrastinar (cuesta trabajo de pronunciar la palabreja) esta entrada, pero al final me he sentado frente al teclado y me he disciplinado para tratar un tema que me interesa profundamente. No era cuestión de perder lo oportunidad de hablar de esta “enfermedad” que sufro en silencio (como otros las almorranas), ahora que varios miembros de la blogosfera se declaran también afectados. Y yo que me creía único. El tema lo comenzó Alvy, en Microsiervos, y lo continuaron Enrique Dans y Manuel Almeida. Y yo…, bueno, yo lo sufría en silencio, como he dicho, así que me he sentido renconfortado por hallarme por fin en compañía.

Pero mi caso es un poco especial. Ellos no procrastinan en la bitácora (a juzgar por el ritmo de actualizaciones que arroja el Bloglines) y yo sí. Este es uno de los sitios en los que más procrastino, la verdad, no sé por qué. Tal vez debería estudiar el problema seriamente. Uno debe procrastinar aquello que no tiene demasiada importancia, al menos eso es lo que dice Paul Graham, y ocuparse de lo que sí la tiene. Es la procrastinación buena, la procrastinación útil. En eso yo no discrimino, procrastino todo, lo que tiene importancia y lo que no la tiene. Me identifico claramente con la definición de Cyberf: empiezo cincuenta cosas a un tiempo y tengo que sudar si quiero terminar una sola de ellas con cierta garantía de éxito.

En fin, como he dicho, es uno de mis temas favoritos. Sólo que siempre he llevado ese interés en silencio, como si de una enfermedad vergonzosa se tratase. Reconforta saber que no soy el único que la padece.

Por cierto, siempre he odiado esa palabra. Me gusta más postergar.

Entradas relacionadas:

Buscando hosting

Ya os dije hace unos cuantos post que he adquirido un dominio para octaedro: octaedro.es. Ahora me falta encontrar el hosting de pago adecuado. Hace tiempo que quiero dejar f2o.org (que no es mal dominio gratuito, o no lo era, porque se cae cada vez con más frecuencia) y estoy buscando algo que sea bueno, bonito y barato. Pero os confieso que me encuentro un poco perdido. No me he tropezado con ninguna comparativa de sitios de hosting de pago enfocados, o más convenientes, a bitácoras, así que he ido examinando, una por una, todas a las que estoy suscrito en Bloglines para ver dónde estaban alojadas. Elías me dio la pista de un sitio que no está mal, lunarpages, pero quiero ver si encuentro más para comparar. Hasta ahora he sido capaz de identificar seis o siete, pero el problema es que no sé si son los más adecuados para alojar blogs. ¿Cuáles conoceis vosotros? ¿Sabeis de alguna comparativa publicada en la web? Echadme una mano, si podeis, a través de los comentarios. Os estaré muy agradecido, si no eternamente, si durante mucho tiempo. Lo prometo.

Entradas relacionadas:

Doble bitácora

Al hilo del comentario de Eugenio Martinez (Tinta Digital) a mi anterior post, se me ocurre una idea que tal vez pudiera ser interesante. No sé, juzgarla vosotros. Se trataría de trabajar con dos bitácoras: una, como dice Eugenio, anónima (o bajo seudónimo), que sirviera de borrador a la otra, que sería la oficial. En la primera el autor expondría los planteamientos iniciales del tema que se propone tratar en la segunda: pediría la colaboración de los lectores, iría documentándose, elaboraría una especie de mapa mental del tema que se propone tratar. Una vez realizado todo ese trabajo, el artículo definitivo pasaría a ser publicado en la otra bitácora.

Podría ser un sistema interesante, aunque en principio le encuentro dos problemas. El primero, el anonimato. Al cabo de un tiempo, la coincidencia de temas terminaría siendo detectada, lo que quizá tampoco sería negativo. Se podría admitir abiertamente la vinculación entre las dos bitácoras. No sé, habría que estudiar el tema un poco más profundamente. El segundo problema se concreta en una pregunta: ¿y si alguien se nos adelanta, recoge todo el trabajo que hemos hecho y publica el artículo en su bitácora antes (y quizá mejor escrito) que nosotros?

Mis divagaciones de un lunes por la mañana.

Entradas relacionadas:

El blog como punto de partida

Eugenio Martínez se plantea en este post, por enésima vez en la blogosfera, cuál es la función que cumplen los blogs. Me interesa sobre todo la distinción que establece entre blogs como punto de partida o blogs como fin. Me interesa más el primer concepto:

Como punto de partida, las bitácoras son excelentes. Primero, dan paso a reflexiones, comentarios e ideas que surgen de forma esporádica, como las pequeñas mutaciones en la evolución. Luego estos posteos son puestos a pruebas mediante la retroalimentación de los lectores, las reacciones de otros bitacoreros, y la autocrítica del autor. Y luego, si el joven posteo se adapta bien al contexto y a las ideas que lo rodean, es aceptado. Si su ambiente no es favorable, es rechazado y olvidado. Esta selección natural cibernética da paso a que un simple posteo vaya evolucionando hacia algo más complejo y elaborado. Deja de ser posteo y se convierte en proyecto académico, en un ensayo, en un libro, en una conferencia, en un cuento, en un diseño, en otra bitácora, o simplemente en otro nuevo posteo mejor.

Sin embargo, el planteamiento que he seguido hasta ahora con Octaedro se acerca mucho más al segundo, es decir, el blog como fin. En mi caso, el blog ha sido una forma de dar a conocer mi manera de escribir, mis preocupaciones en relación con temas literarios, etc. Pero en todo caso, con la intención de que todo lo publicado fuera un producto terminado, y no algo en curso que se aprovecha en gran medida de la retroalimentación que suponen los comentarios. Son dos formas distintas de desarrollar el trabajo en un blog, a priori ninguna es mejor o peor que la otra. Pero a mí me ha perjudicado en cierta medida el enfoque que he desarrollado. Porque exponer un trabajo en curso, ideas, planteamientos, descubrimientos cuyo valor uno no esta seguro de conocer, lleva a una cierta agilidad en la escritura, a la sensación de que uno ofrece borradores con la esperanza de que los comentarios le permitan mejorarlos. Lo otro, publicar lo que casi son artículos, trabajándolos previamente, puliéndolos en solitario, me ha conducido, a mí personalmente, a un cierto bloqueo. Para que el contenido del blog sea consistente, sea un producto finalizado, hace falta tiempo, bastante tiempo. Si te tomas la publicación en red como una manera de tomar notas, de reflexionar (un poco a la vista de todo el mundo y con su ayuda), el trabajo en el blog adquiere una mayor ligereza.

Entradas relacionadas:

Leyendo como un blogger

De la misma forma que existe una manera de leer que es propia de un escritor, totalmente distinta a la que emplea cualquier lector (que sea solamente eso, lector), existe la correspondiente de leer internet siendo un blogger o un creador de contenidos. El escritor lee no sólo con espíritu crítico, eso también lo tiene el lector, sino intentando apropiarse en parte de lo leído. Busca cómo incorporar algo de lo que lee a su propia escritura, generalmente estructuras narrativas o soluciones de problemas que a él mismo se le han planteado. También, en ocasiones, temas, aunque eso es más peligroso porque siempre puede ser acusado de ser un plagiador, lo que a veces es y disimula con el recurso de las citas. Lee con la avidez de encontrar algo, de darse cuenta de algo, de comprender algo que pueda redundar en su propia escritura.

El blogger, en internet, también es un escritor. En ese sentido. Internet es una inmensa biblioteca cuya principal característica es estar viva. Sus contenidos son cambiantes (al menos una gran parte de ellos). Pero en todo lo demás es igual que el mundo de papel. El escritor de internet, el blogger, no lee la red como cualquier usuario, sino como un escritor. Busca algo que incorporar a su blog, algo que lo mejore, algo que suponga que ha comprendido algo o algo que incremente su saber acerca de algo. Ambos, el escritor y el blogger, en sus respectivos ámbitos, hacen lo que los caníbales hacían con sus enemigos: comer de su carne en la esperanza de que la ingesta les insufle algo del valor o de la fuerza del guerrero muerto.

Entradas relacionadas:

Un dominio para Octaedro

La fiebre por los dominios .es no había alcanzado aún a octaedro.es, así que esta mañana he tenido la ocasión de registrarlo. De momento voy a continuar aquí, en octaedro.f2o.org, al menos hasta que tenga tiempo de buscar un hosting apropiado y de hacer el traslado, pero ya podéis ir memorizando la futura dirección de esta bitácora.

Pasando a otra cosa, me satisface la acogida que tuvo el tema que propuse hace algunos post. Me refiero al de los métodos para organizar la información. Recibí algunas respuestas en los comentarios y Fabián incluso dedico un post a explicar el sistema que emplea (gracias, Fabián). Una cosa me ha quedado clara, la mayoría de vosotros no emplea bases de datos para organizar la información, sino que simplemente crea ficheros y directorios y en algunos casos, como el de Jorge Gómez, utiliza el Google desktop cuando necesita buscar algo. Quizá sea mejor así, keep it simple. Por el momento, voy a seguir vuestro ejemplo, eso sí, a la espera de que surja alguna base de datos que me convenza.

El sistema de Fabián es más elaborado. Recoge la información que encuentra en internet en ficheros de texto y crea un html desde el que los enlaza a todos, de manera que construye una pequeña página web en su ordenador. ?l lo explica mucho mejor en su post . Me gusta su método, pero reconozco que para emplearlo hace falta más disciplina de la que yo gasto. Quizá sea cuestión de acostumbrarse, adquiriendo el hábito el mecanismo puede hacerse más ágil.

Como he dicho antes, no descarto volver al sistema de las bases de datos. Así que si sabéis de alguna… soy todo oídos.

Entradas relacionadas:

Consejos para bloggers

Circulan por ahí varios consejos para bloggers noveles y no tan noveles que son obra de Joi Ito (a quién no conocía, como no conozco a la mayoría de los bloggers que no tienen como lengua materna el español) y que han sido posteriormente traducidos por Enrique Dans. Me gustaría ponerlos aquí, pero ya lo ha hecho Manolo Almeida en su blog, así que me limito a enlazar a los tres para que podaís leer directamente los consejos. Yo también (no voy a ser menos) los suscribo, incluido el último, que a Manolo le hace dudar:

Escribe pronto, escribe mucho. No esperes a que tus ideas estén maduras o completas. Cuando sientas algo de inspiración, sácala por la puerta rápidamente, después ya actualizarás la entrada o escribirás otras a medida que la historia se desarrolla.

Manolo cree que un poco más de reflexión estaría mucho mejor, sobre todo cuando los temas tratados son, por decirlo así, delicados. En esos casos haría falta documentarse y escribir con conocimiento de causa. Estoy completamente de acuerdo con él, pero la idea de Joi Ito de ir desarrollando los pensamientos a medida que la historia se vaya desarrollando, me gusta mucho. Yo no lo hago, por eso tal vez me atrae. El blog se convertiría así en un sitio en el que uno va hilando sus pensamientos a la vista de todos, incluo con su ayuda a través de los comentarios. Sería un lugar en perpetuo movimiento, en el que las ideas van evolucionando, cambiando, en el que el discurso escrito se produce sobre la marcha y también la revisión. Nos alejamos así de la idea de artículos, escritos y publicados, y nos quedamos en un “work in progress” constante, que requiere de las aportaciones de otros a través de los comentarios o de las anotaciones que mientras tanto se produzcan en otros blogs.

La idea es muy interesante y, aplicando las normas de Joi Ito, queda abierta a futuras reflexiones. Si quereis participar en ellas, ahí teneis los comentarios.

Entradas relacionadas:

Descubriendo blogs

Es una gozada encontrar de vez en cuando nuevos blogs literarios, que es el tema hacia el que, teóricamente, Octaedro está enfocado. Demasiada tecnología, demasiada información de actualidad. Tengo que volver a enfocarme en la literatura en la red, descubriendo pequeñas joyas como ésta. Es el blog de Verónica Sukaczer, La vida con subtítulos, una periodista y escritora argentina. Un blog centrado en la escritura, preocupado por la escritura como a veces yo he estado en Octaedro. Precisamente el tema de este post, escribir o no escribir, es el mismo que tratamos aquí, hace unos días, en relación con otros escritos por Fabían y Miguel. Así que encaja perfectamente mencionarlo aquí (también lo enlazaremos permanentemente en la bitácora).

He llegado a él, todo hay que decirlo, a través de Jorge Letralia.

Entradas relacionadas:

Buscando una explicación a la escritura

Hace unos cuantos días Miguel se hacía una pregunta que todos los que escribimos bitácoras nos hemos hecho alguna vez. En su caso, la pregunta era ¿se escribe demasiado? En el de Fabián, que le contestaba en cierta medida, y en el de muchos otros bitacoreros la pregunta cambiaba a ¿por qué, para qué escribo? Las respuestas a ambas preguntas llegaban en la nota de Fabián y en los comentarios que suscitó el post de Miguel. Suscribo todas esas respuestas, como siempre he suscrito todas las explicaciones posibles al misterioso acto o anhelo de escribir. Todas me han parecido esencialmente válidas. Tal vez porque aún no he encontrado una que lo sea completamente para mí.

¿Por qué escribo? Y, sobre todo, ¿por qué escribo en esta bitácora, a la vista de todos? Durante mucho tiempo me he hecho la misma pregunta y, como no encontraba respuesta, una respuesta válida, casi terminé por abandonar la escritura. Por aquel entonces para mí la escritura estaba vinculada a una ambición, una ambición enorme, que hoy me hace reír. Uno acariciaba en secreto el sueño de llegar a ser algún día escritor. Con el tiempo, el tamaño de esa ambición terminó por ahogar la práctica de la escritura. Si uno no escribe para publicar y para ganar algo (dinero, fama, o que sé yo) con sus libros, pensaba, no tiene sentido escribir. Y por eso casi dejé de hacerlo, incluso cuando ya me ocupaba de Octaedro. Pero luego, leyendo libros, bitácoras, artículos y todo lo que se me ponía a tiro y que podía estar relacionado con lo que me interesaba, la escritura, llegué a algunas conclusiones en relación con esta extraña práctica. Conclusiones que me parecían válidas exclusivamente para mí, pero que Fabián ha reproducido en parte en su artículo:

Posiblemente la acción de escribir y publicar sea una respuesta a múltiples necesidades. Se escribe desde la soledad que la escritura rompe. Escribir es siempre una búsqueda de no se sabe qué. Escribir ocupa un tiempo que ninguno de los grandes espectáculos de la sociedad de masas satisface. Escribir implica profundizar un poco en el conocimiento de ese gran desconocido que somos nosotros mismos. Escribir es también luchar contra esa gran ausencia e insuficiencia de palabras que nunca son del todo válidas para expresar las ideas, sentimientos y emociones propios.

Escribir para uno mismo, para comprender. Esa es la idea que ahora me anima a continuar, en Octaedro y fuera de Octaedro. Creo que era Virginia Woolf quien animaba en sus cartas a alguien que no recuerdo a escribir en su diario los acontecimientos del día, para lograr así darles una existencia real, una existencia que no se diluyera en el tiempo. Para ella, lo que no se escribía desaparecía, era como si en definitiva no hubiera sido vivido. El punto de vista que sostengo es semejante en cierta medida a lo que decía Virginia Woolf. Escribir para que lo leído no se escape entre los dedos, para comprenderlo, para hacerlo propio. Escribir sobre lo que preocupa para que la preocupación cobre forma, se defina, y no se mantenga en el limbo de lo intuido pero nunca concretado. Otra idea relacionada, recogida al vuelo en una bitácora: la cultura (cito de memoria) es el pequeñísimo poso que nos va quedando de nuestras lecturas, del arte que contemplamos o escuchamos. Y la forma de aprehender ese poso cultural, de darle consistencia y conseguir que forme parte de nosotros, es escribiendo. Aunque nunca nadie nos lea.

Pero entonces, ¿por qué hacerlo públicamente? ¿Por qué no guardar nuestros escritos en la intimidad de nuestro ordenador? Yo creo que por generosidad, por afán de compartir. Tal vez escribiendo alcancemos alguna iluminación, alguna idea curiosa e interesante. Todo es posible. En ese caso, sería muy desconsiderado por nuestra parte no ponerla a disposición de quien, de tarde en tarde, se asoma por nuestra página.

En fin, la respuesta a la pregunta de Miguel es sí, probablemente se escribe demasiado. Probablemente no tenemos tantas cosas que decirnos unos a otros, ni siquiera a nosotros mismos. Pero también es posible que, de tanto en tanto, hagamos algún feliz descubrimiento, comprendamos algo que hasta el momento nos parecía oscuro o se nos ocurra una idea para poner en práctica la mar de estimulante. Sólo porque existe esa posibilidad (yo al menos) continuamos escribiendo y leyendo.

Entradas relacionadas:

« Página anteriorPágina siguiente »