El futuro de las bitácoras
El tema que nos propone Dialbit en esta ocasión es uno de los preferidos de la blogosfera. ¿Qué son las bitácoras y, sobre todo, qué serán? ¿A dónde van? ¿Sustituirán a los medios de comunicación tradicionales? Cualquiera que se de una vuelta por la bitácoras verá el tema discutido hasta la saciedad. Pues bien, de lo que hoy se trata es de dar nuestra propia opinión.
¿Qué son las bitácoras? Un sistema de publicación personal extremadamente sencillo, que hace innecesario tener amplios conocimientos de informática para crear una página web. También una comunidad, un foro gigantesco en el que todos nos publicamos, comentamos, y nos transmitimos unos a otros los temas de los que más se hablan. En esa comunidad hay bitácoras a las que se tiene por centrales, las que sirven un poco de faro o guía a todas las demás. Y luego está el batallón, más o menos cercanas a las centrales, más o menos desconocidas.
¿Son también un medio de comunicación? Eso dicen los que saben, aunque depende, fundamentalmente de la persona o personas que tienen detrás, del trabajo que hagan, de la información que manejen. Quizá sería más adecuado decir que son un medio de opinión: la mayoría de ellas son personales y no tienen los medios para presentar muchos temas a la vez (salvo, quizá, Libro de notas). En la mayoría de los casos adoptan un formato semejante a las columnas de los periódicos.
¿Son más cosas? Al parecer un medio de filtrado de información, de filtrado cooperativo, para usar el término más correcto. Es este uso el que más curiosidad me provoca. No sé mucho sobre el tema (últimamente no paso demasiado tiempo leyendo sobre el mundo blogosférico), pero creo que se plantea la posibilidad de que los buscadores utilicen los enlaces que publican las bitácoras para proporcionar mejores resultados, utilizando un sistema que, de momento, se me escapa.
En fin, que parece que son muchas cosas distintas. Y otras de las que no he hablado, porque estos días he visto apuntadas por ahí incluso posibles usos literarios. En todo caso, algo que tiene tantas aplicaciones es evidente que debe tener futuro, aunque la mayoría de ellas se queden en meras posibilidades. Las bitácoras son cada vez más fáciles de utilizar, de crear y, por lo tanto, de abandonar. Esa sencillez técnica atraerá a mucha gente a lo que puede llegar a ser un sustituto eficaz del correo electrónico. Pero de todas las que se creen, sólo algunas llegarán a tener repercusión, porque la técnica, por sí misma, no supone nada. Requiere que detrás haya una voz, un saber hacer, un algo que decir. Y es ahí donde está la clave del éxito de esta nueva tecnología: el uso que se le de.

