Archive for the tag 'divagaciones varias'

No me lo puedo creer

Dieciséis días sin escribir en esta bitácora. Ese era el comienzo de mi post. Me lamentaba de mis excusas, de mi procrastinación, y echaba mano de mi delicious para comentar algunos de los enlaces que he ido dejando allí durante este tiempo. Y este maldito wordpress me ha mandado el post a la porra. Me lo ha volatilizado, se lo ha tragado, vamos. Un error y la página en blanco, como si nunca hubiera escrito en ella. No me lo puedo creer. Volvía después de dieciséis días, y la máquina me ha burlado. Ya no tengo ganas de volver a escribir lo que había escrito (un momento, le voy a dar a guardar, más vale medio post en mano que una pantalla en blanco), ni de comentar los enlaces sobre los que había escrito. Me los guardo para más adelante, para cuando se me pase el mosqueo.

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Problemas técnicos

La cosa, de momento, va para largo. En el primer intento no he conseguido llevarme la base de datos a mi nuevo alojamiento sin que me diera errores. Creo que puedo solucionarlo, pero lo cierto es que tampoco tengo mucho tiempo para hacerlo, así que supongo que aún tardaré un tiempo. El problema, entrando en honduras técnicas, es que he comenzado por instalar en octaedro.es el wordpress 2.0, con la idea de subir después mi base de datos. La nueva versión de wp crea unas bases de datos ligeramente distintas a las antigüas, con algunos campos más. Cuando subes una base creada en otra versión del programa, borras las tablas que ha creado el wp 2.0, con lo que el problema está servido. La solución es sencilla, o bien actualizar a wp 2.0 aquí y luego trasladarme al nuevo alojamiento, o bien trasladarme allí con la versión antigua del programa y luego actualizar. Pero lo que está claro es que hacer las dos cosas al mismo tiempo no funciona bien.

En fin, no os aburro más con mis problemas técnicos.

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Feliz 2006

Supongo que lo correcto sería decir feliz 2006. Pues no voy a dejar de decirlo: Feliz 2006. Feliz año nuevo que, a decir de muchos en la blogosfera, va a ser un año crucial en el desarrollo de la red en general y de la blogosfera en particular. Si el 2005 fue ya muy importante en lo referente a los blogs, el 2006 parece que traerá importantes novedades relacionadas con eso que se ha dado en llamar web 2.0 . A mí éstas cosas de la futurología no se me dan demasiado bien, así que os dejo las predicciones de JJ Merelo para los próximos doce meses. Por parte de esta bitácora, el futuro también está bastante definido: nos cambiamos a un sitio propio, ese dominio del que ya os he hablado unos cuantos post atrás. Espero hacerlo durante los próximos días, pero no prometo nada. Por lo demás, Octaedro continuará como de costumbre, mejorando día a día (o mes a mes, que se ajusta mejor a la realidad).

Así que lo dicho: Feliz 2006

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Procrastinación en la blogosfera

Estaba a punto de ceder a la tentación de procrastinar (cuesta trabajo de pronunciar la palabreja) esta entrada, pero al final me he sentado frente al teclado y me he disciplinado para tratar un tema que me interesa profundamente. No era cuestión de perder lo oportunidad de hablar de esta “enfermedad” que sufro en silencio (como otros las almorranas), ahora que varios miembros de la blogosfera se declaran también afectados. Y yo que me creía único. El tema lo comenzó Alvy, en Microsiervos, y lo continuaron Enrique Dans y Manuel Almeida. Y yo…, bueno, yo lo sufría en silencio, como he dicho, así que me he sentido renconfortado por hallarme por fin en compañía.

Pero mi caso es un poco especial. Ellos no procrastinan en la bitácora (a juzgar por el ritmo de actualizaciones que arroja el Bloglines) y yo sí. Este es uno de los sitios en los que más procrastino, la verdad, no sé por qué. Tal vez debería estudiar el problema seriamente. Uno debe procrastinar aquello que no tiene demasiada importancia, al menos eso es lo que dice Paul Graham, y ocuparse de lo que sí la tiene. Es la procrastinación buena, la procrastinación útil. En eso yo no discrimino, procrastino todo, lo que tiene importancia y lo que no la tiene. Me identifico claramente con la definición de Cyberf: empiezo cincuenta cosas a un tiempo y tengo que sudar si quiero terminar una sola de ellas con cierta garantía de éxito.

En fin, como he dicho, es uno de mis temas favoritos. Sólo que siempre he llevado ese interés en silencio, como si de una enfermedad vergonzosa se tratase. Reconforta saber que no soy el único que la padece.

Por cierto, siempre he odiado esa palabra. Me gusta más postergar.

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Limpieza

Ochenta y cinco blogs han quedado en mi bloglines después de la limpieza que he llevado a cabo. Aún deberían ser menos, pero hay muchos que no me he decidido a eliminar. De los tecnológicos, por ejemplo, casi no he quitado ninguno. ¿La razón? Me gusta estar informado (más o menos) de los avances que, de tanto en tanto, se van produciendo en el mundo informático internetero. A veces simplemente necesito leer que se ha producido una novedad, sin entrar en más profundidades. Luego, todos los otros post sobre el mismo tema los paso por alto. Pero tener todos esos enlaces me garantiza (también más o menos) que no se me escapa nada importante.

En fin, manías de uno. Por cierto, estoy sufriendo un ataque de spam en toda regla. Llevo borrados unos treinta o cuarenta comentarios y siguen entrando.

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Sequía bloguera

Atravieso un período de sequía bloguera. La verdad es que es autoimpuesto: por el momento y durante una buena temporada, quiero dejar de leer blogs. Me he proscrito el Bloglines y casi la red porque me he dado cuenta de que el tiempo que paso saltando de anotación en anotación, sin hacer nada más, sin siquiera escribir aquí, es injustificable. He caído preso del zapping bloguero: salto de una anotación a otra, sin terminar de leer ninguna, sin que ningún tema me atraiga lo suficiente como para reflexionar y escribir sobre él. Por eso he dejado de leer blogs. Para poder escribir en Octaedro.

Creo que mi enfermedad tiene remedio, pero es necesario poner voluntad. Estoy empezando a tener sobrepeso informativo, me tengo que poner a dieta. Y la mejor forma de hacerlo es guardar abstinencia durante unos días, hasta que se me pase el síndrome y pueda construir una relación más equilibrada con la blogosfera. Y entonces limitar el número de mis fuentes en el Bloglines hasta dejarlo en una cantidad adecuada, digamos unas cincuenta (ahora tengo más del doble). Y elegir unas pocas historias y leerlas con detenimiento, hasta empaparme de ellas. Y las que no merezcan mi atención, pasarlas por alto simplemente.

En fin, una de mis pequeñas crisis. Cuando la supere tengo algunos temas pendientes de los que hablar aquí. Por ejemplo, del último libro de Vila-Matas, que acabo de terminar.

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Métodos para organizar la información

Al hilo de las reflexiones acerca de la organización de la información que recogían post anteriores (y comentarios de lectores), os voy a contar cómo realizaba yo esa organización en el pasado y el problema que tengo para hacerlo ahora. La finalidad que persigo es ver si alguien puede aconsejarme algo que me sea útil.

Como muchos de vosotros, yo recojo citas, algunas muy extensas, de los libros, artículos, post o cualquier tipo de texto en general que leo. Mi intención es organizarlas en una base de datos, al menos en un conjunto ordenado de textos que me permita consultar, buscar, etc. Hasta ahora he empleado un programa llamado Knosys (que todos conocereis, por supuesto) en una versión muy antigua. Este programa tiene una versión nueva, Knosys Standalone 2004, pero que es increiblemente cara, entre trescientos y quinientos euros, no recuerdo exactamente. Podría seguir usando la antigua, pero como estaba pensada para un Windows prehistórico (sí, confieso que aún no me he pasado a Linux, aunque estoy en ello desde que salió Ubuntu) me da ciertos problemas con XP. Lo peor de todo es que ya no confío en ella, temo que mi base de datos peligre. He pensado en pasarme algún programa semejante que fuera open source, pero por el momento no he encontrado ninguno. La mayoría de los que existen son gestores de documentos, es decir, son aplicaciones que permiten manejar documentos de una manera parecida a como lo hace el administrador de archivos de cualquier sistema operativo, con más potencia, por supuesto, pero sin incluir todos esa información en una única base de datos, compuesta por dos o tres ficheros (el que recoge el texto, el de índices, etc), que es lo que yo quiero.

Por el momento, estoy buscando otro sistema de organizar toda esta información. Sé que hay algunos de vosotros que se las arregla incluso con el bloc de notas (como Fabian), pero me gustaría saber cómo lo haceis los demás. Qué sistemas empleais, si usais algún programa en especial. En fin, todo lo que podais contarme sobre este tema.

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La innecesaria clasificación de la información

Hace unos días Javí, de Tannhauser, me mencionó una anécdota de un libro de Vila-Matas en los comentarios. Yo no la recordaba y comenté que echaba en falta en los libros de papel, los de toda la vida, algo parecido a un buscador, algo que te llevara exactamente a la página en la que se encuentra el pasaje que estás buscando. Por supuesto es una tontería: no estoy tan penetrado u obsesionado con lo digital como para que ese deseo sea algo más que una broma (que ni siquiera soy el primero en mencionar, ya lo hizo Adolfo en este post), pero si es cierto que en otras ocasiones me he encontrado ante una situación semejante a la que se me planteaba con el comentario de Javi. Es decir, que recordaba haber leído algo en determinado libro, pero no era capaz de encontrarlo por mucho que lo hojeara. Y en ese momento sí eché en falta una forma de hallar lo extraviado. Sin tener que leer otra vez el libro, por supuesto. Algo mágico, que hiciera aparecer ante mí el párrafo sin más. Es decir, ni más ni menos que un buscador.

¿Y qué buscador puede hallar un pasaje en un libro de papel? Sí, ya sé que Google pronto será capaz de hacerlo, cuando cumpla su objetivo de digitalizar todos los libros del planeta, cosa que en gran medida ya ha comenzado a lograr. Pero existía una alternativa previa que pronto dejará de tener sentido. Las notas. Los subrayados, los asteriscos, cualquier anotación hecha en el margen del libro. Ese siempre ha sido el buscador natural que todos en alguna medida hemos empleado. Antes de la era digital, por supuesto, ahora ya no es necesario. Y esa es la reflexión que quiero hacerme tras todo este largo preambulo. Hasta ahora, la única forma de poder hallar información que fuera relevante para nosotros consistía en leer y tomar notas. Leer para encontrar y tomar notas para archivar, de alguna manera, la información encontrada. Dejábamos pistas escritas para poder volver a recorrer el camino y llegar hasta aquello que nos interesaba. Con el Google desktop, con el concepto de buscador, eso ya no es necesario. Antes ordenábamos la información en carpetas (físicas o virtuales) por materias, por importancia, por…, yo qué sé que criterios personales. Ahora el mensaje es, no hace falta ordenar nada, google encuentra cualquier cosa. No hace falta clasificar, google sólo necesita un par de datos para localizar lo que buscas.

Supongo que es mucho más cómodo así, guardar todo en el ordenador, de cualquier manera, a mogollón, y que otro se encargue de localizar lo que necesitamos, pero creo que también perdemos algo. La necesidad de clasificar, de dejar notas escritas sobre la información que manejamos, también nos empuja a leerla con más detenimiento, a “estudiarla”, a hacerla más nuestra. Con la ayuda de Google, lo único que hace falta es echar un somero vistazo, quizá decidir un poco por encima si puede sernos útil, y guardarla allí donde nos pille.

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De como romperse la cabeza por no recordar la primera máxima de la informática

Llevo varios días sin poder actualizar Octaedro desde casa. En el trabajo sí lo podía hacer, pero allí apenas si tengo tiempo para asomarme por el blog. Por tanto, como podeis suponer, me he vuelto loco estos días buscando el problema. Creí incluso que uno de los archivos del sitio podía tener algún tipo de problemas, así que lo baje mediante ftp, con la idea de sustituirlo por otro nuevo de una versión descargada de wordpress. Mi sorpresa fue mayúscula cuando ví que tampoco podía volver a subirlo a la carpeta de wordpress.

En fin, no os quiero aburrir con mis vagabundeos por la red en busca de una solución. Me he vuelto loco mirando foros, páginas sobre firefox, adsl y todo lo que se me ocurría. Y la solución, sin embargo, la tenía en mi mesa. La maldita conexión adsl. La he reseteado por el expeditivo sistema de desenchufar el router y volver a enchufarlo y, ¡voila!, todo ha vuelto a funcionar. Apagar y encender, la mejor solución para una amplia gama de problemas informáticos.

Máxima: si algo no funciona, prueba en primer lugar a apagar y a volver a encender.

Deberíamos hacer un pirograbado con ella y colocarla al lado de nuestra pantalla

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Cambios

Estoy de cambios, de nuevas propuestas, de investigación de posibilidades. Os cuento. Lo primero, los tags. He incluido tags en Octaedro, mediante un plugin, ultimate tag warrior. Todavía no he creado muchos (más bien casi ninguno), pero ya tengo ahí abajo el tag cloud. Durante los próximos días iré investigando los beneficios que puede suponer (y añadiendo tags a anotaciones antiguas, para que podais encontrarlas con mayor facilidad que la que ofrecían las categorías).

Por otro lado, voy a incluir publicidad en la página. No se trata de ningún contrato millonario con una gran empresa, sino de algo que hace tiempo que se ha generalizado en la red, y sobre todo en la blogosfera. Hablo de AdSense. Hasta ahora siempre he sido contrario a la publicidad en las bitácoras. Me parecía que tal vez podría ser apropiada para las que cuentan sus visitas por miles, pero que para una tan modesta como la mía simplemente no tenía sentido. No he cambiado de opinión, pero me he dado cuenta de que tampoco tiene la menor importancia: el AdSense de Google está muy generalizado y es una publicidad no invasiva, muy discreta, que incluso puede funcionar en ocasiones como un servicio. En fin, que no molesta. Por supuesto, no tengo intención de permitir que la presencia de la publicidad condicione de alguna manera los temas sobre los que escribo: si hay clicks, bienvenidos sean; si no los hay, tampoco tiene mayor importancia. Además, otra de las ventajas del sistema es que si no me convence pasado un tiempo, lo quito y santas pascuas.

En fin, por ahí andamos. Más en las cuestiones técnicas que escribiendo sobre libros (también os anticipo que el tema, o theme, que luce Octaedro en estos últimos tiempos puede no ser el definitivo), que es lo que debería estar haciendo, ahora que he vuelto a la lectura. Sí, estoy leyendo de nuevo, y pronto voy a volver a comentar sobre algún libro. Os anticipo que el que he decidido meterme para el cuerpo en primer lugar, tras mi vuelta a la letra impresa, es 2666, de Roberto Bolaño, sobre el que ya os hablé bastantes entradas atrás. De momento, me está resultando fascinante, pero ya os contaré.

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