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Doris Lessing, Nobel de Literatura 2007

Al final, el premio Nobel de Literatura de 2007 ha recaido en Doris Lessing. Es decir, que está comprobado que los favoritos nunca son, en realidad, favoritos. Al menos en el Nobel, donde parece ser tradición otorgárselo al autor más inesperado. En todo caso, enhorabuena para ella.

En Apostillas literarias podéis ver un video en el que la autora da una serie de consejos a los aprendices de escritores. Tiene razón en lo que dice: a veces parece fácil escribir una novela, y no lo es tanto. Detrás de una gran novela siempre hay mucho trabajo, trabajo duro, como dice ella.

Haruki Murakami y el amor

Haruki MurakamiHaruki Murakami es mi último descubrimiento en la red. Una de las cosas que más me fascinan del mundo virtual es tropezarme con escritores de los que no he oído hablar, empaparme un poco de ellos y leerlos. La mayor parte de las veces uno tiene un encuentro feliz, sobre todo en mi caso, dadas mis inmensas lagunas lectoras.

Haruki Murakami, no hace falta decirlo, es un escritor japonés. Se dio a conocer con su novela Tokio blues (Norwegian wood), que es una de las dos que he leído. En la Wikipedia tenéis algunos datos biográficos. Pedro Jorge Romero, por otra parte, es uno de sus fans (a través de su blog lo descubrí yo), y tiene bastantes cosas sobre el autor que también os recomiendo.

Ahora bien, ¿de qué tratan las novelas de Murakami? Yo diría (siempre desde mi corta experiencia como lector suyo) que del amor. Del amor en una determinada época de la vida, la de la adolescencia y primera juventud. Es más, tratan del amor como un aprendizaje para la vida, el recuerdo de los primeros amores y cómo marcaron a sus protagonistas. En las dos novelas que yo he leído, la ya mencionada Tokio blues y Al sur de la frontera, al oeste del sol, un personaje de mediana edad recuerda sus primeros amores, que siempre tienen algo de traumáticos, incluso de incomprensibles. Hay amores que no son posibles, amores convertidos en míticos, amores que acaban destruyendo a uno de los amantes. Incluso hay amores de la mediana edad (Pedro Jorge habla de la crisis de los cuarenta en relación con uno de los personajes) que son comprendidos y valorados cuando uno se reconcilia o comprende el pasado.

En todo caso, ninguno de esos amores es vulgar o rutinario. Como buenos primeros amores, todos marcan de alguna manera al protagonista, y le permiten comenzar a comprender, no sólo la naturaleza del amor, sino la de la vida misma. Hay reflexiones del protagonista (en ambas novelas) o de personajes secundarios que a uno le dejan pensativo, incluso inquieto (lo siento, no recuerdo ahora mismo ninguna de ellas, la maldita costumbre de no tomar notas).

Un nuevo nombre que tomar en cuenta y una nueva obra que indagar.

Tokio blues (Norwegian wood)

Al sur de la frontera, al oeste del sol

Escribo porque me apetece

Imre KertészEl País publica hoy una entrevista con Imre Kertész, a la que llego a través de Apostillas literarias. Es un autor que aún no he leído, pero llevado del entusiasmo de Magda hacia él, me he hecho con una de sus obras, Sin destino. Aún la tengo esperando en la estantería, pero no tardaré en leerla.

De la entrevista me llaman la atención tres frases, además de la que destaca Magda:

Aunque la literatura resulte superflua, para mí es esencial. Esto es todo; no quiero y no puedo valorar de forma objetiva si vale lo que escribo. Simplemente escribo porque me apetece.

En la dictadura la literatura adquiere una relevancia existencial, al menos cuando uno se toma en serio la escritura. La literatura te devuelve a tu propia existencia, ya que ocuparse cada día con uno mismo sirve para aclararse la vida. Es triste, pero imprescindible.

Pero me atenía a esta ficción que me había inventado y llevaba una doble vida: una vida secreta, grandiosa y una vida muy estrecha en la superficie. Me decía entonces que vivía como un escritor inglés: me levanto, reflexiono, escribo algo; lo único que no hago es jugar al golf y al tenis y no conduzco un coche. Me atenía firmemente a esta ficción y así me convertí en una ficción.

La voz de Cortázar

Me encanta la voz de Julio Cortázar. Siempre me ha gustado el habla de los argentinos, más cuando es la de uno de los argentinos más universales, con permiso, por supuesto de Jorge Luis Borges. Aquí hay una buena cantidad de archivos de sonidos con lecturas de relatos (incluído algún capítulo de Rayuela), entrevistas y comentarios sobre sus textos. Ah, y todos los archivos se pueden bajar sin problemas.

Julio Cortázar: su voz

(Vía Libro de Notas)

Todos escritores

Una de las características de la llamada web 2.0 es que, por primera vez, el productor de contenidos pasaba a ser cualquiera que tuviera una conexión a internet y algo que contar. Los blogs son el principal ejemplo de ello, pero esa tendencia también llega al mundo real, al que está fuera de la red. Lulu.com, una iniciativa de Bob Young (creador de Red Hat) no es la primera que se plantea la edición por cuenta del autor, pero sí la primera que lo hace estableciendo un porcentaje tan elevado de participación en los beneficios que produzca su obra: un 80%. Se trata de edición bajo demanda: solamente se imprimirán los ejemplares que ya tengan comprador. Y los beneficios para Lulu.com vendrán, si todo sale como Bob Young planea, de la abundancia de autores: en vez de contar con unos pocos autores que vendan mucho, como una editorial tradicional, el proyecto de Young busca tener muchos autores que vendan un poco.

El País: El ingrediente secreto de Lulu.com es que damos al autor el 80% de los beneficios

Lulu.com

Hablando de otra cosa, he actualizado Octaedro a Wordpress 2.2., más que nada por los problemas de seguridad que, al parecer, presentan todos los Wordpress 2.1. Hay una novedad muy interesante en este Wordpress, pero por el momento no he podido usar de ella. Los widgets. Al parecer facilitan la disposición de la barra lateral, pero no todos los temas los admiten, al menos sin una manipulación previa del código. Parece ser, porque tampoco lo he estudiado a fondo.

Upgrading Wordpress

Kafka y Dostoiewski

Como a menudo me ocurre en los últimos tiempos, a través de Magda descubro otra conexión literaria interesante. En este caso se trata de Kafka, un autor al que estuve muy ligado durante algún tiempo (también le llegué a considerar “mío”), y de Dostoiewski, a quién he leído mucho menos. Un catedrático colombiano, Guillermo Sánchez Trujillo, después de veinte años de investigaciones, ha llegado a una sorprendente conclusión: las obras de Kafka no serían más que una reescritura de las de Dostoiewski. Mediante la comparación de diversos textos de los dos autores, habría llegado a descubrir sorprendentes coincidencias. Y la obra en la que más se nota este fenómeno es El proceso, que sería la reescritura de Crimen y castigo. A Magda le parece que podría tratarse únicamente de sobreinterpretación, es decir, que el profesor Sánchez Trujillo se ha tirado tanto tiempo estudiando las obras de ambos autores que ha encontrado coincidencias significativas donde únicamente hay coincidencias casuales. Estoy tentado de darle la razón, pero también es cierto lo que se comenta en el artículo original, publicado por Antonio Martínez Ron en Libro de Notas: que hay una tremenda identidad en las atmósferas que consiguen ambos autores. Hasta ahora no había sido consciente de ello, pero la obra de Dostoiewski (sobre todo Crimen y castigo) tiene un aire irreal y absurdo que recuerda a Kafka.

En fin, juzgad vosotros. Os dejo, además de los enlaces a Apostillas literarias y a Libro de Notas, otro a The Kafka Project, donde podréis encontrar las teorías del profesor Sánchez Trujillo expuestas con más detalle. Aunque no estéis de acuerdo con ellas, no dejan de ser interesantes.

Houellebecq y Lovecraft

A veces, cuando un autor o una novela se me hacen especialmente queridos, tengo la sensación de que, en alguna medida, me pertenecen. Me sorprende luego encontrarme con que otras personas los mencionan, escriben sobre ellos, los aman, en definitiva. Me siento entonces tentado de gritar: “¡Es mío! ¡Yo lo encontré primero!”, como si yo fuera el único con derecho a hablar de él. Estoy leyendo Plataforma, de Michel Houellebecq, el primer libro de este polémico autor francés que leo. Por otro lado, H. P. Lovecraft siempre ha sido un autor que me ha intrigado, tanto por su obra como por su vida (que podría ser objeto de un estudio psicopatológico). ¿Qué tienen que ver ambos autores? Pues resulta que el autor norteamericano fascinó en su juventud al novelista francés, quien, a pesar de la distancia que parece haber entre ambos, le dedicó su primer libro: H. P. Lovecraft. Contra el mundo, contra la vida. Es un ensayo sobre la vida y la obra de Lovecraft publicado en 1991 y que Siruela edita ahora en España. Supongo que tendrá algo de polémico, como el resto de la producción de Houellebecq. En todo caso, una visión más sobre el recluso de Providence que me anotó en mis lecturas pendientes.

Una curiosidad en la que nunca me había parado a pensar. Paradójicamente, Lovecraft significa algo así como “el oficio del amor”.

(Vía Apostillas literarias)

El hundimiento de un imperio

Hace veinte días escribía una entrada sobre Travels in the scriptorium, la nueva novela de Paul Auster. Hoy Magda habla del autor, de una entrevista que el diario Die Zeit publicará mañana y en la que Auster se atreve a decir en voz alta algo que muchos piensan.

Nunca hubo un gobierno en América que estuviese tan lejos como éste del espíritu del país. Somos los testigos del hundimiento de un imperio

Y no sólo eso. También asegura estar convencido de que en las dos elecciones en las que ganó Bush hubo fraude. Son unas declaraciones muy valientes, nos confirman que no es cierto que todos los norteamericanos sigan como borregos a su presidente, envueltos en su bandera. También hay voces disidentes, cada vez más.

Estaré atento a la entrevista, si es que consigo encontrarla en la red (y no está en alemán). Gracias, Magda.

Travels in the scriptorium

Viajes por el scriptoriumEl privilegio de entender otros idiomas distintos de aqueste que tanto amamos, el español (también conocido como castellano) es poder leer libros de autores de países bárbaros antes de que alguien se tome la molestia de traducirlos. Yo entiendo malamente el inglés, no demasiado malamente, cuando me atrevo con un volumen publicado en Nueva York, completed and unabridged, y me he lanzado con uno recientemente aparecido en la tierra del rock. Paul Auster, como no podía ser menos. Curiosamente, Auster es uno de los escritores que más leo (al menos tiene una buena porción de estantería en el salón de mi casa) y que más me decepcionan. Me explicaré. Me gusta Auster, me gustan sus novelas (en general) y aprecio las pequeñas perlas que suelen aparecer en ellas de cuando en cuando. Me gustan sus temas, y su mundo me resulta atrayente. ¿Por qué digo entonces que me decepciona? Porque siempre me hace esperar más. En muchas de sus páginas hay una promesa, el vislumbre de algo suculento que, sin embargo, no termina de llegar. Al menos esa es la impresión que a mí me causa. Sin embargo, podría señalar en casi todos los libros de Auster párrafos que contienen pequeñas joyas.

Travels in the scriptorium (que Anagrama ya tiene preparada y a punto de lanzamiento) es una historia extraña, en la línea del mejor Auster. Un hombre mayor, al que sólo conocemos como Mr. Blank, se despierta una mañana en una habitación que no conoce, o al menos no recuerda. No sabe qué hace allí, ni quién es. Lo que intuye desde el primer momento es que está encerrado, a pesar de que en ningún momento se desplaza hasta la puerta para comprobarlo. Sobre la mesa hay un manuscrito que narra la historia de otro prisionero, además de un mazo de fotografías de personas que no conoce pero cuyas caras remueven algo parecido a la impresión de un recuerdo en su interior. Mr. Blank comienza a leer el manuscrito y no dejará de hacerlo mientras las visitas se suceden a su habitación. Una mujer, a la que identifica con una de las fotografías del mazo, un ex-policía, un médico, otra mujer. A lo largo de las visitas y de la información que proporcionan, vamos descubriendo un pasado un tanto turbio, alguna clase de actividad que envió a ciertas personas a la muerte, aunque algunos de los que ahora visitan a Mr. Blank le exoneran de parte de la responsabilidad.

En fin, no digo más. Es una novela bastante interesante y completamente diferente de la anterior, Brooklyn Follies. Por cierto, la bitácora sobre Auster en Español, ¡Esto es Brooklyn!, es una buena fuente de información sobre el autor. Aparece incluso mencionada en la página oficial de Paul Auster.

El mundo editorial

Mabalot me descubre, en los comentarios a mi post anterior (el comienzo de un relato que algún día finalizaré) un blog que ya desde el primer vistazo me resulta fascinante. Como su propio autor dice, no importa quién es, sólo lo que es capaz de contarnos. Y lo que nos cuenta es el mundo editorial, lo que subyace bajo el aspecto fascinante de los libros que pueblan los estantes de nuestra librería favorita. El mundo editorial no es, exactamente, el mundo de la escritura, ni el de la literatura con mayúsculas. Es el transfondo comercial de ambas. Es un mundo en el que hay otras connotaciones además de las meramente literarias. En algunos casos, es un mundo semejante a muchos otros mundos comerciales. Pero tal vez por eso resulta tan interesante. A los que escriben y desearían publicar, porque es bueno conocer con quién se va a jugar uno los cuartos. A los demás, porque ese conocimiento, de alguna manera, baja a los escritores de los pedestales en los que los hemos situado y, a veces, nos da la impresión de que el libro es un producto más. En fin, el blog es sumamente interesante. Su título, muy descriptivo: Miserias literarias. El anonimato de su autor lo rodea de un cierto misterio también muy atrayente.

Ah, por cierto. Feliz año nuevo. 365 (ya 362) días recién desenvueltos.

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