Archive for the tag 'Filosofía'

Nietzsche, activador del hombre

Más Nietzsche. Poco a poco voy familiarizándome con la filosofía de este autor. Pero aún no he conseguido formarme una opinión completa.

2) El músculo de Nietzsche es el concepto que funciona como activador de cada individuo, como un despertar de la pesadilla o bien como la cura frente a la enfermedad de los débiles. El hombre muscular de Nietzsche es un espíritu libre porque se ha transvalorado, esto es, porque ha mutado en tanto ha declarado la guerra a los valores excretados de la moral de esclavo. Por lo tanto, lo considerado verdadero deja de serlo. Caen los valores que daban sentido a la realidad al efectuarse la transvaloración del individuo “muscular”.

4) El músculo de Nietzsche es “budista” porque lucha contra el sufrimiento y no contra el pecado. El sufrimiento tiene que ser erradicado de la vida muscular para su desarrollo total. No así el pecado que es funcional a la debilidad de la vida. El budismo funciona como un “manual” para el vivir en consonancia con la fortaleza. Con la vida transvalorada.

De “El músculo de Nietzsche“, en Eterna Cadencia.

[vía LDF LOUNGE]

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Michel Onfray y la otra historia de la filosofía

Con su Contrahistoria de la filosofía, Michel Onfray se propone un proyecto muy ambicioso. Nada menos que poner en cuestión la filosofía que se nos ha transmitido a través de la historia, marcada por la tradición del idealismo que comienza en Platón y llega hasta Kant y Hegel, y que ha silenciado otras corrientes de pensamiento, como el materialismo y el hedonismo. Su propuesta es rescatar  del olvido a todos aquellos filósofos relegados por la “ideología” dominante y construir una nueva historia de la filosofía en la cual se sitúe en el centro el placer y el disfrute de la vida, que ponga su foco en el hombre y se aleje de los dioses y de mundos ideales. Porque detrás del triunfo del idealismo platónico y de toda su evolución posterior se encuentra el cristianismo y el poder de la iglesia en la sociedad europea durante tantos años.

Las sabidurías de la antigüedadContrahistoria de la filosofía es una obra en varios volúmenes, de la que hasta ahora han sido publicados los tres primeros. El primero de ellos, Las sabidurías de la antigüedad, rescata a los filósofos que fueron enterrados bajo la denominación de presocráticos (aunque algunos de ellos eran contemporáneos o incluso posteriores a Sócrates) y sofistas. Aristipo de Cirene, Demócrito, Lucrecio, Epicuro. Todos ellos sufrieron la influencia de Platón y fueron condenados al silencio. En el caso de Demócrito incluso estuvo a punto de sufrir la incineración de su obra (Platón quería llevarla a cabo, pero le disuadieron de hacerlo porque ello no hubiera tenido un efecto determinante, puesto que la obra de Demócrito estaba ya en ese momento muy difundida). El que persistió, a pesar del boicot de los idealistas y, posteriormente, de los cristianos, fue Epicuro. Su filosofía demostró ser sumamente resistente, tanto que impregnó a una parte del cristianismo posterior, con lo que llegamos al segundo tomo de la obra, El cristianismo hedonista.

El cristianismo hedonistaOnfray recoge en este segundo libro visiones cristianas no muy lejanas del espíritu de Epicuro. Cristianos que no ponían el acento tanto en la culpa y en el sufrimiento como en el goce de la vida. La idea era que, puesto que Jesús había muerto en la cruz para redimirnos del pecado, por qué no considerar éste como algo superado y disfrutar de la vida que el propio Jesús ha concedido al hombre. Dicha visión, sin embargo, no fue del agrado de la Iglesia, que reaccionó ante estas “desviaciones” con su instrumento favorito: la hoguera. Así acabaron en gran parte los Hermanos y las Hermanas del Espíritu Libre, una corriente de pensamiento que, a pesar de todo, se las arregló para pervivir oculta en Europa hasta el siglo XVI y que denunciaba la hipocresía de la Iglesia oficial.  Posteriormente, durante el Renacimiento, Onfray menciona a una serie de pensadores que se proclamaban cristianos pero que sostuvieron una actitud proclive al epicureismo al considerar que algunos placeres moderados no eran contrarios a la virtud. El libro termina con una extensa parte dedicada a Montaigne, a quien Onfray considera uno de los filósofos más importantes de todos los tiempos y que encarna plenamente el ideal que enuncia el título, ese hedonismo cristiano. De Montaigne he hablado por aquí en unas cuantas ocasiones (también he recogido alguno de sus textos), destacando sobre todo el espíritu que anima sus Ensayos, ese “conocerse a sí mismo” y disfrutar de lo que poco a poco va descubriendo.

Los libertinos barrocosPor último, el tercer tomo, el que cierra temporalmente la obra, Los libertinos barrocos. Filosofía francesa fundamentalmente. Una serie de autores que parten de la obra de Montaigne y profundizan en sus planteamientos. Onfray dice de ellos que ninguno niega a dios (el ateismo como tal aún no existe), pero si lo apartan discretamente, haciendo buena aquella máxima de Epicuro que decía que los dioses existen, pero no se ocupan de los hombres. Dios también existe, pero no le interesan los asuntos de los hombres, es decir, de alguna forma estos autores le piden que no se inmiscuya en la vida de los hombres. A cambio nadie negará su existencia. Pierre Charron, Pierre Gassendi, Cyrano de Bergerac, Saint-Évremon, La Mothe Le Vayer son estos libertinos barrocos que han desaparecido de la historia de la literatura. El período se cierra con una de las más importantes figuras de la filosofía, Spinoza. La actitud de Spinoza ante la existencia de dios, el panteísmo (no quería que nadie le pudiera acusar de ser ateo), preludia sin embargo la llegada de la negación de dios. Para Onfray, esta época supone el final del apogeo de la creencia en dios. A partir de entonces la figura de dios irá llevando a cabo un discreto y paulatino mutis en el ámbito de la cultura europea.

Quedan aún por publicar (al menos en España) tres tomos más de esta revisión de la historia de la filosofía. Un servidor los espera con auténtica impaciencia. Mientras tanto, habrá que ir leyendo y releyendo las otras obras de Onfray.

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Más sobre Nietzsche

Da gusto que la red te traiga hasta “casa” materiales relacionado con aquello que te ocupa o en lo que te interesas. Sigo leyendo a Nietzsche y Magda (a quien hacía tiempo que no visitaba pero siempre guardo entre mis feeds) publica un magnífico video sobre él.

No lo traigo aquí. Pasaros por Apostillas literarias para verlo. Pero no os lo perdais.

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Filósofos explicados por Fernando Savater

Como ya he mencionado en alguna entrada anterior, últimamente ando muy interesado en la filosofía (casi más que en la literatura, lo que no puede ser, tengo que ponerme las pilas y volver a leer novela). El culpable, principalmente, es Michel Onfray, un autor al que descubrí hace ya algún tiempo a través de la red y del que en alguna ocasión hablaré. No es el caso explicar ahora cuales son sus planteamientos filosóficos, solo diré que se considera a sí mismo un nietzscheano de izquierda. Es decir, Nietzsche tiene mucha importancia en su filosofía (sobre la que hablaré, repito, algún otro día, lo prometo), es una de las fuentes de las que bebe. Así que yo no tenía más remedio que echar un vistazo a la obra del aleman, que constituye una de mis múltiples lagunas culturales.

Y he aquí que la red, mediante el mecanismo de la serendipia, me proporciona un video documental sobre la vida y la obra de Nietzsche, explicadas, nada menos, que por Fernando Savater. El video forma parte de una serie de programas dedicada a los grandes filósofos y presentada toda ella por Savater. Está accesible en YouTube. Los programas forman parte de Canal Encuentro, dedicado casi por entero a la cultura. Un lugar altamente recomendable, como la colección de programas filosóficos. La introducción a cada autor es sucinta (dura una media hora, dividida en tres partes), pero muy útil para obtener una buena visión de la filosofía europea.

Al enlace he llegado a través de Antes de las cenizas, y como allí ya está colgado el programa sobre Nietzsche, yo voy a aportar mi granito de arena en la difusión de estos documentales colgando los relativos a Schopenhauer, un pensador que influyó mucho a Nietzsche.

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Cambio (ligero) de rumbo

Desde hace algún tiempo (todo el que llevo sin escribir aquí como solía) estoy notando que se está produciendo una mutación en Octaedro. Aunque no haya anotaciones, o las haya mediante el sistema de goteo, Octaedro sigue vivo, sigue funcionando en algún lugar de mi conciencia. Y ahora está cambiando, lo noto. Ya no es, no va a ser, tan literario. La literatura me sigue gustando, por supuesto, pero hay otros campos que me llaman con insistencia y que deberían aparecer por aquí. El ensayo, por ejemplo, pero no el ensayo literario (aunque también podría ser) sino el relacionado con la filosofía, incluso con la psicología y también (aunque habría que definirlo con mayor exactitud) el relacionado con lo que podría llamarse algo así como “la sociedad en red” o “sociedad del conocimiento influido o mediatizado por la red”. Son campos con un interés creciente para mí, campos en los que, cada vez con más asiduidad, se sitúan mis lecturas. Durante mucho tiempo les he dado de lado en Octaedro, porque a Octaedro lo concebí como un espacio dedicado exclusivamente a la literatura, pero esa exclusividad ya no tiene sentido: si quiero seguir escribiendo aquí (y quiero), tengo que abrir el abanico a otros temas.

Así que esto es un aviso, y el que avisa no es traidor: voy a intentar que aquí no haya únicamente literatura, que quepa un poco de todo lo que buye en el interior de mi cabeza. Por supuesto, siempre desde la curiosidad y el deseo de aprender un poco más sobre todo lo que me rodea. Los expertos en estas materias están en otros sitios, que son los que indagaré y procuraré traer aquí, para que tanto vosotros como yo podamos disfrutarlos.

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Concurso filosofía y literatura

Miguel ha lanzado su segundo concurso filosófico. Si en la edición del año pasado el tema era la relación entre filosofía y cine, en ésta hablamos de filosofía y literatura. Todos los participantes deberán escoger cinco obras de cualquier género literario que tengan alguna relación con la filosofía. Puede ser que el autor introduzca digresiones de tipo filosófico en la corriente del relato o que de las situaciones o los personajes emane algún tipo de filosofía. Eso si estamos hablando de novela o teatro, porque también vale la poesía. Como veis, el tema nos toca muy de cerca, así que no puedo por menos que mencionarlo aquí y animaros a pasar por su página y participar. El premio, un libro, y la satisfacción de participar en la creación de una lista de obras literarias con trasfondo filosófico que a todos nos puede venir bien conocer.

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La infelicidad

No sé si mucha gente se plantea o no su felicidad o infelicidad. Yo, sí. A veces, tampoco es que esté constantemente pensando en ello. Pero sí es cierto que a menudo me he preguntado por la clave de la felicidad. Eduardo Punset se hace la pregunta contraria. Busca las raíces de la infelicidad.

¿Con qué tiene que ver esa capacidad infinita para hacerse infeliz? ¿Está el secreto en el fuero interno de las personas infelices? ¿En su manera equivocada de gestionar sus emociones? ¿Por qué tanta desconfianza, enfurruñamiento y falta de esplendor?

Vía Libro de Notas

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Religión y fe

Alguien me dijo hace algún tiempo que las personas religiosas son más felices que las que no lo son. Entonces me reí (íntimamente, a ese alguien sólo le dije que no estaba de acuerdo). Hoy, sin embargo, creo que tenía razón. La religión se basa en la fe, es decir, en algo que uno debe aceptar tal cual, sin cuestionárselo, sin dudar. Es mucho más cómodo, qué duda cabe. Si uno no está seguro de nada, si cuanto más lee más dudas tiene (la mayoría de los filósofos han sido refutados por otros filósofos), si lo único de lo que llega a estar seguro es que no está seguro de nada, no puede ser feliz. Al menos si entendemos que tener dudas impide ser feliz. Feliz es sólo el creyente, que no tiene que pensar, que únicamente tiene que dedicarse a contemplar la verdad. María Dubón habla de eso en esta entrada antigua de Ataraxia: Prohibida la inteligencia.

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El valor de la libertad

Somos humanos cuando estimamos tanto el valor de la libertad que estamos dispuesto a pagarlo con el precio de tener que convivir con la irreverencia y lo hortera. No es necesario que nos hagan gracias los chistes, que nos entusiasme una ocurrencia teológica o aplaudamos a rabiar ante la escena de unas cabezas decapitadas. Podemos haber descubierto que el mal gusto o las opiniones peregrinas hacen muy difícil la convivencia, pero que su prohibición la hace radicalmente imposible.

Daniel Innerarity, Un mundo irritable, EL PAIS | Opinión 06-10-2006

(A través de Periodistas 21)

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Cronos y Kairos

Navegando por aquella parte de la blogosfera dedicada a la productividad y a la creatividad (una de mis últimos intereses) me encuentro con un artículo de Raúl Herrera en el que se expone una idea muy interesante. A saber, que hay dos tipos de tiempo:

Cronos se refiere en esta interpretación al tiempo que puede ser medido y planificado, y Kairos, al sentido de la oportunidad, del uso del momento preciso, que no puede ser planificado, sino que se da por estar atento al momento preciso, el momento en que seguimos la intuición, donde no hay tiempo para la reflexión, no podemos hacer análisis de costos beneficios, donde incluso no hay posibilidad de equivocación, ya que nunca sabremos que habría pasado si no tomamos la decisión que tomamos. Es el momento de una frase oportuna, de una sonrisa, de un compro-vendo, momentos que cambian el curso de la vida.

Cronos es el tiempo de la rutina, de las obligaciones, del despertador. Kairos es el tiempo del placer, de las actividades que nos gustan y a través de las cuales fluimos (como decía Mihaly Csikszentmihalyi). Sin embargo, dedicamos más tiempo a Cronos que a Kairos, o el tiempo que le debemos a Cronos nos parece más importante que el de Kairos. Raúl Herrera encuentra una explicación para ello: los pensamientos (podríamos llamarlos preocupaciones) que ocupan nuestra mente durante la mayor parte del día y que nos impiden disfrutar plenamente de lo que estamos haciendo o viviendo.

La idea tiene algo de budista.

(vía Productividad Personal)

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