Jams de escritura
Hace tres años hablé aquí sobre algo que me sorprendió mucho: jam sesions de escritura. Es decir, con la ayuda de un portatil y un cañón, un escritor muestra al público su proceso creativo. Se sienta frente a él y comienza a teclear. Las palabras aparecen en la pantalla, una historia empieza a perfilarse. En algunos momentos se detienen mientras el escritor piensa; en otros, desaparecen unas pocas, tal vez incluso lo hagan una o dos frases. La escritura tal y como uno la vive en su soledad. Vicio ya no tan solitario, titulé aquella entrada, porque la escritura siempre me ha parecido un vicio que se practica en privado. Y he aquí que un escritor estaba dispuesto a mostrar al público sus dudas, sus vacilaciones, sus torpezas, sus textos a medio hacer. Incluso sus faltas de ortografía. En ese momento me pareció simplemente una ocurrencia graciosa, una manera de pasar un rato divertido. No tenía idea de que aquello iba a cuajar, de que iba a albergarse en ferias del libro, ni de que incluso iba a ser patrocinado por grandes editoriales.
La escritura lleva mucho tiempo convirtiéndose en algo mediático. Ya no basta escribir un libro y ser entrevistado en televisión. Hay que hacer un trailer del libro, ahora incluso escribir frente a los lectores. Convertir el proceso de la escritura en espectáculo. No es casual que en estas “jams” de escritura el trabajo del autor sea completado con el de un disc jockey que monta músicas previamente elegidas por el protagonista de la sesión: las dos cosas se complementan, el autor es un disc jockey de la escritura. Tiene mérito, como dije en la otra anotación, escribir así, a vuelapluma, intentar enhebrar una historia y procurar divertir al público. Otra cosa será lo que salga de ahí, supongo que no más que una historia simple, un texto divertido. O tal vez no: algunos de los textos que aparecen en el blog (Jam de escritura) no están mal, tienen algo del germen de una idea. Tal vez bajo la presión de una de estas sesiones alguno de los autores consiga el comienzo de una novela.
Por cierto, una curiosidad: ¿os habéis fijado en que la mayoría de los autores escribe con dos dedos? Debe ser que desde que murió la máquina de escribir ya nadie aprende mecanografía.
[vía Literatura electrónica]
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