Llevo varios días considerando la posibilidad de dar carpetazo a esta bitácora, al menos durante un tiempo. El motivo es que he empezado a preparar una oposición y la necesidad de urdir unas pocas palabras de cuando en cuando para colocarlas aquí me quitaría algo de un tiempo que está claro que no me sobra. Y también, aunque eso me cuesta más reconocerlo, que en los ocho meses que llevo con Octaedro, la bitácora no ha logrado despegar de un número de visitas anecdótico. Al final, sin embargo, he optado por continuar, aunque Octaedro sea una perla en el fango. O tal vez precisamente por eso, por no abandonar el intento de hacer de ella una bitácora un poco (sólo un poco) más visitada. Trataré de compaginar el estudio con las anotaciones y las visitas diarias a mis favoritas. Me gusta demasiado la blogosfera, desde que la descubrí hace aproximadamente un año. Las bitácoras me parecen un excelente medio de comunicación entre personas, un medio parecido a los foros, pero que los supera. A través de una bitácora, uno adquiere una presencia constante en internet, una identidad virtual, incluso un domicilio que sus interlocutores en la red pueden visitar y juzgar. Se pierde parte del anonimato, lo que para muchos puede ser una desventaja, pero que a mí me resulta incluso satisfactorio, dejar de ser un fantasma que se mueve en la red, un mirón que solo curiosea, para convertirme en alguien que aporta su grano de arena. O que añade un poco más de confusión.
Seguiré, pues, incrementando incluso las anotaciones, si logro imponer un poco de orden en mi tiempo y disciplinarme lo suficiente. Me gustaría recuperar temas que en un primer momento pensé en tratar y que quedaron un poco en el tintero, como el cine y la literatura fantásticos y de terror, y hablar de escritura con un poco más de rigor que como lo he venido haciendo. Aunque para hacer todo eso más me valdría darle un repaso al ordenador y hacerme con una mejor conexión a internet.
Entradas relacionadas:
Tags: personal