Ya he votado
Ya está, ya he votado. Nunca hasta ahora lo había hecho con tanto desánimos, sin importarme si el partido inscrito en las papeletas que he introducido en las urnas llega o no llega, si consigue los escaños suficientes para pintar algo o no los consigue. Reconozco que me hubiera gustado hacer algo que reflejase mucho más los pensamientos, las reflexiones que durante esta semana se han hecho en torno al movimiento 15 de mayo, y que ese algo tuviera una influencia real, decisiva, sobre lo que va a ser a partir de ahora la política de este país. Pero supongo que no va a ser así: dentro de poco comenzaremos a ver en la televisión el escrutinio y nos imaginaremos los nervios (en algún caso la seguridad ligeramente desdeñosa de quien se sabía caballo ganador) en los hoteles que cada partido haya elegido para seguir lo que esta vez tanto se me recuerda a las votaciones de Eurovisión. Y mañana, los de siempre (del partido que toque) volverán a estar en sus despachos y seguirán con sus cosas de siempre, como si nada hubiera pasado.
Pero ojalá que algunos de ellos sigan viendo por sus ventanas la calle llena de gente acampada.

