En la serie de películas Star Trek, existe una fabulosa maquina que tiene la virtud de replicar objetos en 3D con solo fotografiarlos. El proceso de impresión resulta muy avanzado y efectivo. Sí, es ciencia ficción, pero aunque resulte increíble un grupo de científicos han logrado desarrollar un equipo de la misma eficiencia, por lo que parece que el replicador de Star Trek existe.

Los científicos han creado una maquina de impresión, que precisamente han apodado como Star Trek. El grupo de científicos a cargo de este proyecto pertenece a la Universidad de California, ubicada en Berkeley, Estados Unidos. De acuerdo a la investigación y desarrollo, este programa resulta mucho más rápido de lo que supone el trabajo ofrecido por una impresora 3D.

Pero, ¿cómo funciona esta máquina? Para lograr su rendimiento, lo más curioso del proceso de impresión es que este se realiza a través del efecto de la luz. Lo que ocurre es que una vez establecidas las fotografías, el replicador proyecta una carga de luz obedeciendo a los diversos ángulos captados por cada imagen.

La esencia del “replicador del futuro”

Este fabuloso aparato cuenta con la virtud de transformar en solido una proyección en breves minutos. Lo que ocurre es que el modelo a esculpir se concreta a través de un bloque de líquido pegajoso. La luz proyectada irá mordiendo lentamente el liquido para que se concrete en el objeto tridimensional.

Para que puedas entenderlo de una manera mucho más sencilla piensa en que el bloque de líquido pegajoso es un bloque de mármol. El efecto de la luz, que es proyectada reconociendo los ángulos de las imágenes, permite que dicho bloque vaya siendo desmaterializado hasta convertirse en el objeto definido por la imagen en 2D.

El famoso replicador de Star Trek trabaja entonces con lo que sería una tomografía computarizada. El efecto de la intensidad de la luz determina la calidad de la superficie del objeto. Es sin duda alguna, un proyecto que definirá el futuro de la impresión, en cuanto sea mucho más exacto y optimizado.

El secreto está en la resina sintética

Hay que reconocer que todo el éxito del trabajo de la tomografía depende en gran medida del modo en que la resina pegajosa le permite a la luz tallar las dimensiones del objeto proyecto. Pero una vez se ejerce el impacto sobre la resina, ésta empieza a solidificarse

El equipo de científicos a cargo de este proyecto logró reproducir una estatua de la obra de arte “El pensador” del escultor Auguste Rodin. Lo interesante es que el resultado final de la obra brilla por su fidelidad y exactitud a lo que representa la versión original de la obra.

El otro aspecto importantísimo, para que la obra sea impresa con enorme exactitud, es que las cámaras que toma las fotografías se encuentren en un ángulo acorde a las demás imágenes tomadas. La precisión depende del modo en que el computador ensambla las imágenes captadas, para luego definir qué tipo de intensidad lumínica aplicar.

Las limitaciones que supone el replicador del futuro

La idea de un replicador como el de Star Trek, que reproduzca objetos con esta calidad, belleza y exactitud resulta fascinante. Sin embargo, hasta ahora es una tecnología que representa varias limitaciones. La primera de ellas es naturalmente que solo puede reproducir objetos pequeños.

La optimización dada por los investigadores de la Universidad de California, solo reproduce modelos 3D cuyo tamaño es de escasos centímetros. A futuro se necesitaría de un proyector dotado de un lente enorme para que se reproduzcan esculturas de amplio tamaño.

Se trata de una situación predecible, en el momento en que este replicador inspirado en Star Trek sigue el mismo camino que tuvieron que afrontar las impresoras 3D en su fase de desarrollo. Pero desde ahora se advierte que es una máquina que definirá el futuro de las impresiones tridimensionales. 

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