El mecanismo del envejecimiento

Solíamos pensar que comer simplemente nos hacía engordar. Ahora sabemos que cuando el alimento se convierte en energía, se crean “moléculas dañinas” (los radicales libres), que golpean las células, envejeciéndolas y desgastándolas.

A través de un microscopio, las células viejas “se vuelven grandes y como si estuvieran raídas. Las células jóvenes parecen pequeños torpedos y se apiñan ordenadamente”, explica Huber Warner, director adjunto del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (National Institute on Aging, NIA).

Las células empiezan a envejecer con rapidez en cuanto dejan de dividirse. Una célula de piel humana se divide unas 50 veces. Este ciclo está regulado, en parte, por los telómeros, secuencias de ADN situadas en los extremos de los cromosomas (como las puntas de plástico de los cordones de los zapatos). Cada división celular desgasta una pequeña parte de los telómeros, y cuando éstos son demasiado cortos, la división celular cesa. Los telómeros nos protegen del cáncer, explica la bióloga celular Judith Campisi, porque el organismo puede desarrollar tumores si las células se dividen continuamente. Pero cuando dejan de multiplicarse, nuestro cuerpo se convierte en huésped de millones de células decrépitas.

¿Cómo se deterioran de tal manera las células viejas? Uno de los culpables son los radicales libres, moléculas que penetran en las membranas celulares y dañan las proteínas y el ADN. Estos elementos son un subproducto natural del metabolismo, y nuestro organismo ha desarrollado defensas contra ellos: enzimas que los convierten en agua, pro ejemplo. Los antioxidantes, como la vitamina E y C, el selenio y el betacaroteno, ayudan en el contraataque.

Pero, ¿existe la posibilidad de producir menos radicales libres?Sin duda. Reduciendo drásticamente la dieta. Mark Mattson, neurobiológico del NIA, propone esta práctica nada convencional. Según el científico, la restricción de calorías en los ratones prolonga su vida al menos un año, a los tres que viven de promedio. Su capacidad para regular los niveles de azúcar en sangre mejora, y sus células se tornan más aptas para responder al estrés.

No está claro que los humanos puedan beneficiarse de una dieta hipocalórica, pero el NIA va a financiar tres estudios piloto en los próximos años. Mientras Mattson experimenta consigo mismo: desde hace mas de 10 años ingiere un tercio menos de las calorías que consume un estadounidense medio. Con 1,75 metros de estatura, pesa solo 54 kilos.

¿Podrá convencer a los demás para que adopten una dieta tan poco atractiva? Admite que eso puede llevarle un tiempo. De momento es imposible saber si su plan antienvejecimiento funciona, porque sólo tiene 45 años.