Un caldero de flora y faunia hierve en Filipinas, uno de los puntos de biodiversidad del planeta. Los científicos siguen encontrando en este lugar especies nuevas, como un varano de un metro de longitud descubierto en la isla de Panay. Pero la pérdida de hábitat amenaza con eliminar el 70% de las mas de 500 especies endémicas de vertebrados terrestres que albergan la nación.

Esparcidas por el Pacífico, las 7.000 islas que forman las Filipinas surgieron de la colisión de placas tectónicas y de la actividad volcánica. Plantas y animales evolucionaron, aisladamente, emigrando a otras islas con el descenso del nivel del mar de la última glaciación. Los arrecifes coralinos de las islas Calamianes, en Palawan, sustentan a los pescadores de las bancas.

En el bosque lluvioso de tierras bajas de Sierra Madre, hay muchos higos silvestres, en el norte de Luzón. Este fruto sólo existe en Filipinas, Célebes y Borneo, y crece en estolones del tronco. En otro tiempo las islas Filipinas estaban cubiertas de un denso bosque que retenía la humedad como una esponja y la distribuía a manantiales y arroyos. Ahora, debido a la tala y a la agricultura, sólo perdura el 7% del bosque original, y el agua fluye a gran velocidad provocando inundaciones y sequías en las tierras bajas.

Los murciélagos frugívoro almizclero, nativo de Filipinas, se alimenta de los higos de Sierra Madre. Este devorador de frutos y hojas excreta durante el vuelo una lluvia de semillas, lo que mantiene lozanos los bosques.

El espacio escasea para la amenazada aguila monera, cuya supervivencia depende de grandes extensiones de bosques. Muchos filipinos deben elegir entre la conservación o el plato en la mesa.

Más de 500 especies de coral y 34 peces endémicos proliferan en los arrecifes de Filipinas. En estos parajes los científicos han hallado sustancias químicas de uso medicinal, pero más del 90% de los arrecifes han sufrido los efectos dañinos de los residuos agrícolas, la pesca con dinamita o el envenenamiento por cianuro, aplicado para atontar y capturar peces vivos.

Demasiado atractivo, el tarsero de las Filipinas, que es cazado y vendido como animal de compañía en Bohol e islas aledañas. Este primate nocturno del tamaña de un gatito sobrevive en bosques secundario, pero su hábitat se reduce día tras dia, puesto que los bosques son arrasados por el sistema de tumba, roza y quema. Si no se produce una acción pronta y contundente muchas especies en Filipinas se extinguiran.

Las Filipinas tiene un área de 300.000 Km2. Su tipo de hábitat es: bosques lluviosos de tierras bajas, bosques montañosos, arrecifes coralinos, manglares. Sus especies insignia: águila monera, tarsero de las Filipinas, cocodrilo filipino. Sus especies endémicas, constan de 6000 plantas, 111 mamíferos, 172 aves y 108 anfibios. Las amenazas para este punto de biodiversidad son: la pesca con cianuro y dinamita, tala forestal, minería, agricultura de tumba, roza y quema.