Cuando se arroja al agua un objeto se generan unas ondas que pueden traducirse en sus fórmulas matemáticas ondulatorias. La investigación que han llevado a cabo la paleontóloga Dolores Gil, de la Universidad Complutense de Madrid, y los físicos Manuel Torres y Juan Pedro Adrados, del Instituto de Físicas del CSIC, también de Madrid, se ha basado en estas fórmulas matemáticas para desentrañar las estructuras que conforman el esqueleto de equinodermos como los crinoideos, los erizos y las estrellas de mar. Estos animales tienen simetría pentarradial, constituida por una superposición de placas calcáreas que responde a una fórmula matemática ondulatoria determinada. “La estructura de cada especie representa algo así como su huella dactilar, su signo de identidad”. Han hallado fórmulas matemáticas en la naturaleza, parece increíble que las matemáticas estén presentes en todas partes y los científicos así lo demuestran.

Fórmulas matemáticas en la naturaleza; los científicos han conseguido reproducir la estructura de las “huellas dactilares” de una especie de crinoideo que vivió en el ordovícico superior en la zona centro de la península ibérica, y que se ha hallado en el yacimiento de La Palomera, en la provincia de Ciudad Real.

Para ello se ha llevado a cabo un experimento hidrodinámico que consiste en introducir los esqueletos de los equinodermos en vasijas que se someten a vibración, tras llenarlas con una cantidad de cierto tipo de liquido. Las ondas que se producen se traducen en la propia e inconfundible fórmula matemática ondulatoria del fósil. Esta investigación esta abriendo nuevos horizontes en el estudio de la morfogénesis de las especies fósiles que tienen simetría radial.

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