Una delicada begonia silvestre y un tímido sileno no han conocido más que un hogar: los densos bosques lluviosos de la cordillera de los Ghates Occidentales de la India. Este mundo se esta fragmentando con rapidez, victima del crecimiento de la población de la India y de su ansia de modernización. Actualmente los ciudadanos que están concienciados, comprometidos con la naturaleza, unen sus fuerzas, para salvar lo que queda, antes de que sea demasiado tarde, tanto para los habitantes del bosque como para los seres humanos, que aunque no habiten el bosque lo necesitan igual o más que sus habitantes. Puesto que dependemos de la naturaleza aunque parezca que no, y a veces la maltratemos.

Tiempo atrás los Ghates Occidentales de la India estaban unidos por tierra a Sri Lanka. Y estos constituían, constituyen, un punto caliente de biodiversidad, debido a que, es una zona con hábitats naturales amenazados, en los que abundan especies que no viven en ningún otro lugar.

ghates occidentales

Los Ghates Occidentales, formados por un bosque intacto de 12.000 km2, de 160.000 km2 originales. Los tipos de hábitats que en él encontramos, son bosques de hoja perenne y caduca, praderas. Sus especies insignias: el elefante asiático, tigre de la India, sileno, tar del Nilgiri. Las especies endémicas que podemos encontrar, son 1.400 plantas, 23 mamíferos, 17 aves, 89 reptiles, 90 anfibios. Sus amenazas son la fragmentación forestal, agricultura en expansión, presas, minas.

El elevado coste del monocultivo

Cuando los gobernantes británicos de la India iniciaron la explotación comercial en el siglo XIX, la mezcla única y de gran riqueza ecológica de bosque lluvioso y pradera, que en el pasado cubrió las elevadas lomas se Munnar, fue reemplazada por plantaciones de té y arboledas de eucaliptos. Parte del té recolectado por los trabajadores tamiles se sirve en los puestos de Kerala, el estado con mayor densidad de población de la India peninsular, donde la costumbre es beber té desde el alba al anochecer. El resto se envía al extranjero para fabricar una bebida embotellada de té frío edulcorado que se vende en los supermercados norteamericanos.

Drama diario

En el Parque Nacional Bandipur, en el estado de Karnataka, la población de ungulados como el chital es lo bastante elevada como para satisfacer las necesidades de los mayores predadores de la India: leopardos, tigres y cuones, o perros salvajes asiáticos. Al contrario que sus competidores felinos, los perros salvajes atacan a su presa en manada, la devoran de una sentada y a continuación prosiguen la búsqueda de más piezas.

Chital

Refugio seguro

Hubo un tiempo en el que el tar del Nilgiri era tan confiado que los cazadores lo derribaban con bayonetas sin complicación. La manada superviviente más numerosa ha hallado refugio en el Parque Nacional Eravikulam.

el tar del Nilgiri

En la cuerda floja

Al comienzo de la temporada primaveral de apareamiento, los pelícanos orientales, los tántalos indios y las bandadas de ibis orientales transitan por el Santuario de Aves Ranganathittu, cerca de Mysore. El santuario comprende un grupo de islas pequeñas en el río Cauvery, uno de los más importantes cursos de agua de los muchos que drenan los Ghates Occidentales.

Pruebas concluyentes

Una buena protección y una buena ciencia son las claves de la gestión de un bosque sano. Ambas han funcionado en el Parque Nacional Nagarahole durante decenios. Una población sana de tigres y elefantes da prueba de ello.

Compartir las aguas

Mujeres de la tribu Kuruba hacen sitio a un cornaca y su joven elefante para que se refresquen en el río Moyar, que fluye por el Santuario de Vida Salvaje Mudumalai. El perfil escalonado de las montañas circundantes dieron a los Ghates Occidentales su nombre moderno. La palabra hindi ghat es la escalera que permite a los peregrinos hindúes descender a las aguas sagradas. El antiguo nombre en sánscrito (Sahyadri o montaña benevolente) aún parece más adecuado, ya que sin la capacidad que tienen las montañas de absorber las lluvias de los monzones y liberarlas gradualmente durante el resto del año, la vida en el sur de la India sería imposible.

Presión demográfica

Los hombres, mujeres y niños usan unas barcas circulares de bambú y cuero de búfalo para ir entres tribus y atravesar el río Moyar. A medida que la población humana aumenta, los bosques no protegidos son arrasados. Las mujeres tienen que caminar hasta 5 km cada día por un paisaje denudado para encontrar la leña y poder cocinar.

Amanecer incierto

Un pavo real indígena se prepara para abandonar la seguridad de su refugio nocturno en el corazón de Bandipur. Se mantiene vigilante ante los predadores del bosque, pero el hombre es la mayor amenaza para la supervivencia de su mundo.

Los seres humanos vivimos en conjunto con los animales y la naturaleza. Y los necesitamos para poder seguir sobreviviendo. Así que hay que tomar conciencia y respetar la naturaleza como si fuera nuestra propia casa.

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